Una técnica para cartografiar glaciares demuestra cómo el cambio climático afecta a su erosión

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Geólogos financiados por la Fundación Nacional de Ciencia de Suiza (SNSF, por sus siglas en francés) han desarrollado una nueva técnica para cartografiar un glaciar completo, el glaciar Franz Josef, en Nueva Zelanda, y han podido confirmar un modelo teórico que describe cómo el cambio climático afecta a la erosión.

En concreto, el equipo, dirigido por Frédéric Herman, ha creado esta nueva técnica para estudiar con mayor precisión la relación entre el calentamiento global, el movimiento del glaciar y la erosión de las rocas situadas por debajo de la masa de hielo, como se detalla en un artículo sobre su trabajo publicado en 'Science'.

"El glaciar tiene más de 10 kilómetros de largo y es bastante similar a los que hay en Suiza -explica Frédéric Herman-. Lo hemos seleccionado debido a su ubicación en una falla tectónica, en contraste con las capas geológicas que contienen grafito, un elemento que proporciona información sobre la erosión".

Los sistemas naturales pueden ser muy perceptibles a los cambios en el medio ambiente

Los investigadores utilizaron una combinación de dos técnicas para cartografiar el glaciar. En primer lugar, las imágenes de satélite estereoscópico les permitieron estimar la velocidad de movimiento en la superficie y, a partir de ahí, fueron capaces de extrapolar la velocidad a la que la capa inferior se desliza sobre el lecho de roca: entre 30 y 300 metros por año.

Al mismo tiempo, el estudio trató de cuantificar la intensidad de la erosión debajo del glaciar, es decir, el grado en el que el glaciar erosiona la roca debajo de él a medida que se desliza. El equipo de investigación tomó un enfoque indirecto, como explica Frédéric Herman: "Estudiamos la estructura cristalina del grafito -carbono formado a partir de materia orgánica fosilizada- contenido en el polvo de roca recuperado bajo el glaciar".

"Nos proporciona información muy precisa sobre las condiciones en el momento en que se formó el grafito, en particular, su temperatura, que era de entre 300 y 700 grados. Cuando comparamos esto con las muestras tomadas de todo el glaciar, pudimos averiguar el origen del polvo de roca. Dado que la cantidad de polvo está directamente relacionada con la tasa de erosión, es posible trazar un mapa que muestra la intensidad de la erosión bajo el glaciar ", agrega.

Por otra parte, los investigadores emplearon la técnica de espectroscopia Raman para analizar la estructura cristalina del material. "Hasta ahora, los geólogos se han basado en el análisis de isótopos, que requiere un equipo muy pesado", continúa el investigador. "Podría llevar años sólo obtener cuarenta muestras. Con nuestra técnica, nuestro estudiante Mattia Brughelli analizó con éxito 4.000 muestras en dos semanas y luego diseñó un mapa muy preciso del glaciar con una resolución de un metro".

Las mediciones confirman un modelo teórico que se propuso en 1979. "En las últimas décadas, hemos podido observar que el movimiento del glaciar se está acelerando-. dice Frédéric Herman-. Nuestro modelo indica que la erosión se intensificará de manera no lineal con el calentamiento global". A su juicio, eso significa que se incrementarán los niveles de sedimentos en los ríos alpinos, lo que elevará el riesgo de flujo de escombros, una mezcla de agua y barro.

"Nuestro trabajo demuestra que los sistemas naturales pueden ser muy perceptibles a los cambios en el medio ambiente, incluso las montañas", afirma este autor del estudio, realizado en colaboración con el Museo Nacional francés de Historia Natural, el Instituto Californiano de Tecnología y el Instituto de Geología e Investigación en Ciencia Nuclear en Nueva Zelanda.

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