La superficie de Venus, revelada a través de sus nubes

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    (ESA/CC)
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Las observaciones de la nave Venus Express de la ESA han revelado que los patrones climáticos en las capas de nubes gruesas de Venus están directamente vinculados a la topografía de la zona de abajo.

En lugar de actuar como una barrera para nuestras observaciones, las nubes de Venus pueden ofrecer una idea de lo que hay debajo, un mundo tórrido a 450 grados centígrados, con una espesa capa de nubes que envuelve el planeta y un clima tan opresivo que limita la velocidad del viento a no más de 1 metro por segundo.

Pero desde el espacio lo que se aprcia es el revestimiento liso de esas nubes, con un espesor de 20 kilómetros y a una altitud de 50 a 70 kilómetros de la superficie, con temperaturas de -70 grados centígrados, similares a las de la Tierra a esa altitud.

La capa de nubes superiores albergan un clima más extremo, con vientos que soplan centenares de veces más rápido que los de la superficie (más rápido que el propio giro de Venus, un fenómeno conocido como "super-rotación).

Los patrones climáticos en las capas de nubes gruesas de Venus están directamente vinculados a la topografía de la zona de abajo

Los científicos que usan observaciones de la Venus Express han mejorado en gran medida nuestro mapa climático de Venus mediante la exploración de tres aspectos del tiempo nublado del planeta: la rapidez con que los vientos circulan en Venus, la cantidad de agua encerrada en las nubes, y cómo brillan esas nubes a través del espectro, espécificamente en luz ultravioleta.

"Nuestros resultados muestran que todos estos aspectos - los vientos, el contenido de agua, y la composición de la nube - de alguna manera están conectados a las propiedades de la propia superficie de Venus," dice Jean-Loup Bertaux de LATMOS (Laboratoire Atmosphères, Milieux, Observations Spatiales) cerca de Versalles, Francia, y autor principal del nuevo estudio de Venus Express. "Utilizamos observaciones de Venus Express que abarcan un período de seis años, de 2006 a 2012, y que nos permitieron estudiar los patrones climáticos del planeta a lo largo plazo".

Aunque Venus es muy seco para los estándares de la Tierra, la atmósfera contiene un poco de agua en forma de vapor, particularmente debajo de la capa de nubes. Bertaux y sus colegas estudiaron las tapas de las nubes de Venus en la parte infrarroja del espectro, lo que permite estimar la absorción de la luz del sol por el vapor de agua y detectar la cantidad de agua en cada localización.

Aunque Venus es muy seco para los estándares de la Tierra, la atmósfera contiene un poco de agua en forma de vapor, particularmente debajo de la capa de nubes

Encontraron un área particular de la nube, cerca del ecuador de Venus, que acaparaba más vapor de agua que el entorno. Esta región húmeda estaba situada justo encima de una cadena de montañas de 4.500 metros de altitud llamada Afrodita Terra. Este fenómeno parece ser causado por el aire rico en agua de la atmósfera inferior que es empujado hacia arriba por encima de las montañas Afrodita Terra, llevando a los investigadores a apodarla como 'fuente de Afrodita".

"Este 'fuente' está encerrada dentro de un remolino de nubes que fluyen hacia abajo, moviéndose de este a oeste a través de Venus", dice el co-autor Wojciech Markiewicz del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar en Göttingen, Alemania.

Al mismo tiempo, los científicos utilizaron Venus Express para observar las nubes a la luz ultravioleta, y realizar un seguimiento de sus velocidades. Encontraron que las nubes por abajo de la "fuente" reflejaron menos luz ultravioleta que en otros lugares, y los vientos por encima de la zona montañosa de Afrodita Terra eran un 18 por ciento más lentos que en las zonas circundantes.

Estos factores puede explicarse por un mecanismo único causado por la espesa atmósfera de Venus, según informan Bertaux y sus colegas en un comunicado de la ESA.

"Cuando los vientos se abren paso lentamente a través de las laderas montañosas de la zona, generan algo conocido como ondas de gravedad", añade Bertaux. "Son un fenómeno atmosférico que a menudo vemos en las partes montañosas de la superficie de la Tierra. Burdamente hablando, se forman cuando las ondas de aire pasan sobre baches en la superficie. Las ondas se propagan entonces verticalmente hacia arriba, cada vez más y más grandes en amplitud hasta que se rompen justo debajo de la cima de la nube, como las olas del mar en el litoral".

A medida que las olas rompen, empujan contra los vientos que se mueven rápidamente a gran altitud y son más lentos, lo que significa que los vientos sobre las tierras altas de Afrodita son persistentemente más lentos que en otros lugares.

Sin embargo, esos vientos vuelven a acelerar a sus velocidades habituales por debajo de Afrodita Terra, y este movimiento actúa como una bomba de aire. La circulación del viento crea un movimiento hacia arriba en Venus que lleva aire rico en agua y material oscuro al ultravioleta debajo de las cumbres de las nubes, llevándola a la superficie de la capa de nubes y creando la observada 'fuente' y un prolongado penacho de vapor en función de la dirección del viento. El estudio se ha publicado en Journal of Geophysical Research: Planets.

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