La Rioja elabora un plan para prevenir los puntos de vertido incontrolado

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(LaRioja) Los puntos de vertido incontrolado deterioran el paisaje, contaminan y pueden ser origen de incendios. Con el fin de prevenir su proliferación y eliminar los existentes la Consejería de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno de La Rioja ha elaborado un plan de actuación que, de forma coordinada con los municipios riojanos, permitirá una gestión correcta de los residuos y la recuperación del entorno.

El consejero de Agricultura y Medio Ambiente, Íñigo Nagore, ha informado hoy junto al director general de Calidad Ambiental, José María Infante, sobre la puesta en marcha de dos programas de actuación para resolver el problema de los puntos de vertido de residuos en la comunidad autónoma: uno para establecer un modelo de gestión de Residuos de Construcción y Demolición (RCD), conocidos habitualmente como escombros; y otro para restaurar los espacios degradados en un periodo de cinco años.

Íñigo Nagore ha explicado que durante 2012 se llevó a cabo un inventario de aquellos lugares afectados por la presencia de vertidos y se localizaron 303 puntos de vertidos incontrolados. Un 45% (139) no presentaba actividad reciente, y de éstas 39 son escombreras restauradas, y al menos otras 38 están naturalizadas e integradas en el entorno.

De este modo, se puede hablar de 164 puntos de vertido con actividad reciente en La Rioja. Un total de 133 se encuentran en terrenos municipales, y de ellos, 105 requieren una obra de restitución, mientras que en las otras 28 localizaciones es suficiente con la retirada de residuos.

Marco normativo

La mayor parte de los vertidos de residuos incontrolados provienen de material de obras de construcción, a los que se suman otros residuos de ámbito doméstico como muebles, colchones, etc. Con el fin de evitar su proliferación, el Gobierno de La Rioja va a aprobar próximamente un Decreto sobre gestión y tratamiento de RCD en el que diferenciará entre obra menor, en las que se consideran como residuos domiciliarios de gestión municipal; y obra mayor, en la que el poseedor del residuos tiene la responsabilidad de entregarlo a un gestor autorizado o valorizarlo por sí mismo en la propia obra.

El control inicial reside en la licencia de obra municipal, por lo que se proporcionará a cada ayuntamiento un modelo de ordenanza reguladora en esta materia para la correcta gestión de los residuos. “Es fundamental la implicación de los municipios para que la recogida, transporte y tratamiento de los residuos sea un servicio más”, ha recalcado Nagore, y para ello, se habilitará una línea de ayuda dirigida a los municipios pequeños, de menos de mil habitantes (143), para facilitar tanto la recogida como la instalación de contenedores exclusivos para RCD para obras menores.

En el caso de las obras mayores, el promotor deberá abonar una fianza y aportar junto a la solicitud de licencia un proyecto de ejecución de obras que incluyan un estudio de residuos. Además, se le exigirá un justificante de entrega de los residuos a un gestor autorizado o, si los valoriza el mismo, de comunicarlo a la Dirección General de Calidad.

Respecto al programa de recuperación de espacios degradados, la inversión total estimada rondará los 3,7 millones de euros durante los próximos 5 años para eliminar los puntos de vertido y regenerar el entorno.

Las actuaciones de restauración previstas se llevarán a cabo directamente, desde la propia administración ambiental, o en colaboración con los municipios según el grado de afección que viene determinado por las dimensiones y los valores ambientales del entorno. También se hará vía requerimiento a los titulares de terrenos públicos y privados donde se hayan sido depositados ilegalmente residuos con objeto de que procedan a su retirada.

En la actualidad, existen en La Rioja dos vertederos autorizados para este tipo de residuos y están registradas 18 plantas de tratamiento de Residuos de Construcción y Demolición.

¿Qué son los RCD?

La composición de los escombros es muy variada. Además, la permanencia de los contenedores en la vía pública y la mezcla de residuos en las propias obras los hace bastante heterogéneos. En general, se estima una composición de un 15% de hormigón, un 55% de material cerámico, un 10% de asfalto y un 20% de otros elementos. A estos últimos residuos los denominamos impropios, puesto que con ellos no podremos fabricar áridos reciclados. Son residuos orgánicos, madera, metales, plásticos y papel-cartón principalmente. Otra fracción a tener en cuenta son los residuos peligrosos, que pueden alcanzar hasta el 7%.

Proyecto piloto en la Reserva de la Biosfera

Por otro lado, desde la Dirección General de Calidad se han llevado a cabo proyectos piloto de gestión sostenible de residuos de construcción y demolición dentro de la Reserva de la Biosfera de los Valles Leza, Jubera, Cidacos y Alhama. La experiencia se inició en los municipios de Ajamil, Hornillos, Laguna de Cameros y Soto en Cameros y consistía en la colocación de contenedores para restos de obras menores y traslado hasta la planta de valorización para su correcta gestión ambiental.

Como resultado del proyecto se estima que la generación media de este tipo de residuos en los municipios de menos de 1.000 habitantes y aislados está entre 138 kg/hab y 293,95 kg/hab y año, con una carga media por contenedor de 8,3 tm/viaje. El precio medio por contenedor y viaje osciló en los 250 €/contenedor, lo cual supone unos costes unitarios de 30 euros por tonelada.

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