El sector frente al inmovilismo competencial, la coyuntura económica y la incultura del agua

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  • Fotografía: Pablo González Cebríán

Roque, Ángel, José Luis, Fernando, Antolín y Sergi suman más de 200 años de experiencia en el sector del agua, acumulan los conocimientos y tienen la perspectiva necesaria para analizar con rigor los retos a los que se enfrenta su colectivo: el inmovilismo que genera la fragmentación competencial de las administraciones públicas, la falta de inversión pública y privada necesaria para la implantación y el mantenimiento de nuevas infraestructuras, y la ausencia de una cultura social del agua, que permita comprender a la ciudadanía los costes del suministro y la trascendencia de una adecuada gestión del ciclo integral del recurso.

Por primera vez, las seis grandes asociaciones que representan al sector urbano: AEAS, AEDYR, AGA, Aqua España, ASAGUA y ATTA, aportan con una sola voz, soluciones y respuestas para afrontar los nuevos escenarios.

La agrupación sectorial del agua: una sola voz para una “transversalidad fragmentada”

Roque Gistau, Presidente de AEAS

La agrupación sectorial del agua de España nace con la intención de unir a la diversidad de agentes que operan en el sector del agua para uso urbano, un poliédrico y complejo colectivo que maneja el 20% del recurso. “Hace falta una unificación de criterios de todos los agentes que intervenimos en la gestión del ciclo urbano del agua”, sentencia Roque Gistau, Presidente de AEAS, que nos recuerda que cada día asistimos a un milagro: “que tengamos asegurado el abastecimiento para los cuarenta y cuatro millones de españoles”.

José Luis González Vallvé, director general de AGA

“La Agrupación es un intento de vertebrar mejor al sector del agua” define José Luis González Vallvé, director general de AGA. Antolín Aldonza, director general de ASAGUA, afirma que la agrupación tiene una única pretensión: “escoger el núcleo de problemas que tenemos comunes y transmitirlos a la Administración”. Fernando Morcillo, director general de AEAS puntualiza que “si el mundo del regulador y la Administración española es muy complejo, necesariamente tiene que ser compleja la organización asociativa, y el objetivo es poder contar con esa voz común”.

La Agrupación promueve el consenso, pero siempre en el ámbito urbano. “Creo que una asociación del agua para todos los usos será más difícil” reflexiona Gistau; Ángel Cajigas, Director Ejecutivo de ATTA, sentencia: “sería la aspiración que algún día hubiera una gran asociación que representara al agua en su conjunto”.

El agua: precio visible, coste invisible, cultura cero

Ángel Cajigas y Roque Gistau (de espaldas)

“En el acervo cultural español está que el agua es algo que tiene que ser gratis”, se lamenta Ángel Cajigas. “Todo el mundo piensa que el agua es de todos y es gratis y, bueno, el agua será gratis, pero hay que tratarla” puntualiza Antolín Aldonza.

“Intentamos sacar a la palestra pública algo que está relegado porque funciona razonablemente bien” subraya González Vallvé, que recuerda que “el régimen de reclamaciones en este ámbito es muy bajo, es algo así como el 1,3 % del total de las reclamaciones, frente al 3-6 % que tienen las telecomunicaciones o la energía eléctrica” y sin embargo, “la electricidad está todo el día en la prensa y el agua nunca”.

Roque Gistau matiza sobre el ficticio concepto de “gratuidad” del agua que percibe la sociedad: “¿gratuita? nada es gratuito”. Pero… ¿a qué precio se debería cobrar el agua?, Gistau advierte de la complejidad de esta cuestión: “yo puedo decirle a usted lo que son los precios, las tarifas, pero los costes no los sé” y recuerda que “lo que se cobra no es el precio del producto, se cobra el precio del servicio”.

Gonzalez Vallvé, destaca que España lidera el mundo del suministro de agua a poblaciones, porque, incluso en las zonas más áridas, todo el mundo tiene su agua estupenda a precio asequible y muy inferior a la media europea. Como paradigma: “Benidorm, una ciudad que en verano tiene setecientos mil habitantes y que no tiene agua, y en el Hotel Bali, en la planta cuarenta, abres un grifo y sale agua potable.

Sin embargo, no hay ningún órgano que agrupe los datos básicos del servicio, puntualiza Gistau, “queremos tener una regulación que armonice, que marque unos indicadores que permitan medir la eficiencia de los servicios prestados y la calidad”, y matiza: “no digo unas tarifas únicas para el país, sino que se establezca una estructura de tarifas que digan qué costes hay que incorporar y que, naturalmente, no serán idénticos en todo el país”

José Luis González Vallvé, profundiza en el análisis: “la mayor dificultad que hay ahora para cubrir los costes del ciclo del agua están en la depuración y en el saneamiento y si el ciudadano ya piensa que el agua es gratis, es mucho más difícil que piense que tiene que pagar por limpiar el agua que ensucia”.

La incompetencia de las competencias: sin dinero ni voluntad

Roque Gistau considera que hay una fragmentación alarmante de competencias, “hay que hacer una ley sectorial que ordene todas las competencias” porque, justifica, “algunas partes del ciclo exceden la competencia de un ente determinado, es decir, hay partes del ciclo que exceden la competencia municipal”

Fernando Morcillo, director de AEAS, con David Escobar

Para Fernando Morcillo, al problema competencial hay que sumarle la falta de inversión pública y la ausencia de un marco que permita ofrecer certidumbres a iniciativas de participación público-privadas.

Ángel Cajigas considera este asunto muy preocupante “lo que está haciendo el Ministerio este año es ejecutar aquellas obras que tienen asignados fondos de la Comisión que vienen de atrás, no sé qué pasará el año que viene” y advierte, con respecto a la participación público-privada, que el Ministerio no tiene capacidad de garantizar el retorno a las empresas que inviertan en este sector, “ese mecanismo lo tienen las Comunidades Autónomas”, por lo que considera que el papel del Ministerio debe ser un más el de un regulador con capacidad sancionadora, potestad que, a su juicio, debería ejercer con firmeza frente a los que incumplan con sus compromisos y las normas comunitarias.

Antolín Aldonza de ASAGUA (izquieda) y Sergi Martí de AQUA ESPAÑA

Antolín destaca que al problema de financiar las instalaciones hay que añadirle la necesidad de mantener una explotación adecuada “¿cuántas depuradoras están funcionando mal y cuántas han dejado de funcionar precisamente porque no hay dinero para mantenerlas?” se pregunta, y recuerda que “si no vigilas a diario, si no sigues el protocolo de explotación, la calidad del agua que sale fuera… no es buena”.

La solución, a juicio de Roque Gistau, pasa por “ir a unidades de gestión que tengan tamaño suficiente para poder armonizar costes”. Fernando Morcillo ahonda en esta cuestión: “en depuración hay una economía de escala tremenda, lo que vale una depuradora muy grande proporcionalmente por el habitante, puede resultar cinco o seis veces menos respecto a una pequeña”.

Fernando Morcillo reconoce que la clave del asunto está la cobertura real de costes y hasta qué punto esa cobertura se podría hacer vía usuario, Gistau considera que la solución pasa atraer dinero privado hacia el sector, y lo considera perfectamente posible, porque no se trataría de una operación novedosa en el mundo, “no hay que inventar la pólvora, hay que mirar” exclama, y pone como ejemplo Chile: “se financió todo el plan de depuración con inversión privada, sin ningún aporte estatal” para concluir afirmando que fórmulas hay, pero es necesario “tener valor, coraje suficiente para hacer las cosas”

En este sentido, el Presidente de AEAS se lamenta: “no hay un ministerio que tutele todo, y lo repito, que tutele y ordene todo el sector, porque interviene el Ministerio del Medio Ambiente, interviene el Ministerio de Sanidad, interviene el Ministerio de Industria e intervienen todas las administraciones, digamos, de todos los niveles y esto es un drama”.

Una sociedad inmersa en el ecologismo de salón

Rafael Barrera Morcillo moderó el I Foro iAgua Magazine

“Hay una gran reacción de la opinión pública frente a las catástrofes ecológicas, pero una de las grandes catástrofes ecológicas es no depurar el agua que estamos usando” sentencia González Vallvé.

Morcillo recuerda que “no es solo que me pongan el agua en mi casa, es que me depuren aquello que yo he dejado en el agua, que es materia orgánica y que no hay ninguna solución, ninguna posibilidad de prevenirlo. Un vertido industrial lo puedes prevenir, pero el residuo que dejamos los humanos en el agua día tras día no lo podemos prevenir. Eso hay que tratarlo, depurarlo y eso se nos olvida”.

Antolín Aldonza advirtió que “vivimos en un país que tiene unos límites, cuando vas a un río no quieres ver bolsas de plástico, no quieres ver el río sucio, no quieres ver espuma y detergente y, sin embargo, lo ves; hace tres años no lo veías y ahora te llevas la sorpresa de que lo ves, ves los peces muertos, está ocurriendo”.

Sergi Martí, recordó que, además, se pierden oportunidades empresariales, la crisis también está ejerciendo su mala influencia sobre todo esto, la propia coyuntura supone también menos presupuestos para control e inspección “las empresas que solo actúan a nivel del Estado español están perdiendo un 25% de los empleos”

Pero… ¿Peligra la calidad del suministro? “Yo creo que no”, zanja Gistau, “mientras las tarifas aguanten un mantenimiento razonable, tendremos un nivel en abastecimiento de muy buena calidad” pero eso no es suficiente y falta mucho por hacer, además de los problemas de la depuración que estamos sufriendo, las redes de alcantarillado, las redes de colecta del agua residual están en muy mal estado. La gente, “si no tiene agua para ducharse, se enfada, pero cuando tira de la cadena le da igual lo que pasa después”.

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