Binomio Agua-Energía: Pilar esencial para el desarrollo sostenible

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  • Binomio Agua-Energía: Pilar esencial desarrollo sostenible
    Los participantes en el II Foro iAgua Magazine (Fotografías: Pablo González Cebrián)

El modelo socioeconómico de la segunda mitad del siglo XX ha traspasado las fronteras de lo razonable, de lo sostenible, el consumo desmesurado de recursos naturales para satisfacer las necesidades reales, y en ocasiones no tan reales, de una parte de la población mundial ha llegado a su fin, así lo determina un planeta exhausto, al límite de sus posibilidades como hábitat amable para nuestra supervivencia. Tenemos frente a nosotros el reto de reinventar nuestro modelo de crecimiento, y para ello es imprescindible planificar y empezar a construir el futuro sobre los dos pilares esenciales del desarrollo sostenible: el agua y la energía.

El Roca Madrid Gallery acogió el II Foro iAgua Magazine. Un grupo de expertos puso en común experiencias y conocimientos: Javier García Breva, impulsor de las renovables en España y Ex Director del IDAE; Andrés del Campo, Presidente la Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España; José Polimón López, Presidente de SPANCOLD y Vicepresidente de la Comisión Internacional de Grandes Presas (ICOLD); Eloy García Calvo, Director del Instituto IMDEA AGUA; y Gabriela Mañueco Pfeiffer, Gerente de desarrollo Internacional de ACUAMED. Todos ellos sorprendieron y se sorprendieron con muchas de las conclusiones que brotaron a lo largo de más de dos horas de apasionado diálogo.

Agua y Energía: Tanto Monta, Monta Tanto

En 2014, el Día Mundial del Agua ha sido dedicado al binomio agua-energía, recursos esenciales para la salud, la higiene, el bienestar y el progreso.

El auge y la decadencia de los pueblos va a depender del uso de los recursos propios de agua y energía

Los usos del agua suponen consumos de energía y, a su vez, el agua es fuente o elemento esencial para su generación. Captar, tratar, distribuir y depurar agua para cualquiera de sus aplicaciones requiere grandes cantidades de energía, con sus correspondientes impactos en costes y, por otra parte, pocas son las tecnologías capaces de producir energía sin consumir agua, en ocasiones de manera muy intensiva. Se estima que el 22% del agua que se capta en España se destina a la refrigeración de instalaciones generadoras de energía; mientras que el 10% del consumo eléctrico lo soportan instalaciones dedicadas al suministro y uso urbano, agrario o industrial del agua.

“El auge y la decadencia de los pueblos va a depender del uso de los recursos propios de agua y energía”, sentencia Javier García Breva al comienzo del Foro, toda una autoridad en la materia, con el refrendo de Eloy García Calvo “en este momento no se puede pensar en agua sin pensar en energía y no se puede pensar en energía sin pensar en agua”, que ilustra esta circunstancia con datos: “en el mundo, para tener agua se está consumiendo el 7% por ciento de la energía eléctrica; En España, más 10% del consumo eléctrico está relacionado con el agua”.

Gabriela Mañueco

Gabriela Mañueco pasa de lo general a lo concreto, a los requerimientos energéticos en su actividad: “Nuestro principal consumo energético es el de las plantas desaladoras, aunque tenemos otras infraestructuras de distribución y de transporte que también consumen energía; pero 97% de la energía que consume ACUAMED es de las plantas desaladoras, esto supone un 70-75% de nuestros costes de operación”.

Los ciudadanos, las industrias y los servicios soportan unos costes cada día más elevados, una situación que se torna todavía más acuciante cuando hablamos de los consumidores más intensivos de agua: el sector agrario.

Sector Agrario: El gran consumidor de agua... y energía

Andrés del Campo

El sector agrario, por responsabilidad y eficiencia productiva ha reducido de manera drástica su consumo de agua “El esfuerzo que se ha hecho ha sido pasar de 24.000 hm3 hace 15 años, a hoy día, que apenas se superan 16.000 hm3 de agua para uso agrario” precisa Andrés del Campo, que subraya: “Hemos pasado de sistemas de riego de superficie sin presión a sistemas de riegos de presión, que tiene un coste energético; pero cuando estos proyectos se hicieron y se estudió la viabilidad, los costes energéticos eran sensiblemente inferiores a los actuales”.

Muchas zonas de riego quedarán abandonadas, se va a agudizar todavía más el éxodo rural y, entonces, qué va a pasar con el Medio Ambiente

“El problema ahora es que muchos de estos proyectos, que están empezando a amortizarse ahora, ya son inviables. Los nuevos proyectos, evidentemente, sí tendrán que tener más en cuenta el binomio agua-energía porque, desde 2008, el coste fijo de potencia se nos ha incrementado en más de un 1000 %”

José Polimón también conoce bien esta realidad: “En la agricultura ha habido un giro completo, hace unos años se estimulaba el ahorro del agua; pero, para ahorrar agua tienes que gastar energía y, al llegar a la situación actual, esto supone unos costes muy altos que al final pagamos todos: a los agricultores no les salen las cuentas, y los precios de los productos agrícolas suben para todos”

“El binomio ya no es binomio, es un trinomio, por las consecuencias que tiene sobre los costes; la conclusión es que van a subir los precios de los alimentos” Advierte García Breva de una circunstancia que sólo se hace obvia cuando alguien tienen el acierto del intuirla y verbalizarla.
Andrés del Campo denuncia la disparatada situación que sufre su amplio y esencial colectivo, que soporta unos costes fijos mensuales desmesurados: “se riegue o no se riegue hay que pagar los doce meses, y la ley no te permite hacer dos contratos al año: uno para épocas de máximas necesidades y otro en los meses en los que el consumo es prácticamente nulo”.

El mapa agrario español será transformado por la nueva tarifa de la luz, “Muchas zonas de regadío están sembrando cultivos de secano” corrobora Andrés, que advierte de las amenazas a las que se expone la sociedad internacional: “la FAO está diciendo que hay que incrementar la productividad en más de un 40% de la actual antes de 2030 y en más de un 72% antes del año 2050, que es pasado mañana, y esa productividad solo puede estar basada en la agricultura de regadío”, además, abunda: “muchas zonas de riego quedarán abandonadas, se va a agudizar todavía más el éxodo rural y, entonces, qué va a pasar con el Medio Ambiente y con esos campos abandonados, esas zonas de regadíos se van a convertir en el basurero de las ciudades próximas”

Falta de planificación, una vez más

José Polimón

¿Qué subyace tras está concatenación de despropósitos? Para Polimón, el diagnóstico está bien claro: “hemos tenido un déficit de planificación energética, al menos en el campo del agua sí se está haciendo planificación, con retraso pero se está haciendo”. “Solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena” interviene García Breva, un convencido de que “el modelo económico debería cambiar hacia políticas de ahorro, todos los elementos de la última reforma eléctrica apuntan en una sola dirección: cómo seguir facturando cada vez más al consumo final”, y como experto en la materia considera que “lo que hay que intentar es buscar primero las fuentes propias, primeramente las renovables, la mayor penetración de renovables en el sistema baja los precios del mercado mayorista, porque la factura energética más importante que tiene este país son las importaciones: 45.500 millones de Euros en 2012”.

Todo el mundo está yendo a explotar lo que tiene en su casa, que es el agua, el viento y el sol

Polimón coincide: “todo el mundo está yendo a explotar lo que tiene en su casa, que es el agua, el viento y el sol” y lleva el agua a su molino recordando una realidad: “en este momento los países emergentes como Brasil, India y otros están volcados a la energía hidráulica y en África están volcados en la energía hidráulica, porque además necesitan el agua para beber, para regar y para la energía”.

Un ejemplo de sinergia entre agua y energía es, precisamente, el que expone José Polimón, que precisa que “tenemos en España 1.230 presas, y gracias a ellas hemos conseguido que se aproveche el 50% del agua que nos llueve”. Siguiendo este esquema, colige Andrés, “en cualquier zona regable, con un pequeño salto que ya existe puedes tener una mini central de producción hidráulica perfectamente, para regular y producir energía”.

Esta propuesta supone una interesante aportación para una nueva planificación energética e hidrológica más avanzada, un ámbito, este último, en el que tradicionalmente hemos sido referentes internacionales, mostrando nuestras fortalezas al mundo, como escaparate de lo que somos capaces de aportar también fuera de nuestras fronteras, José Polimón nos recuerda que “el tema de Marca Agua España lo estamos impulsando todo el sector del agua junto con el MAGRAMA, para que se conozcan en otros países los productos y tecnologías que estamos en condiciones de exportar”. En este capítulo, blasona Gabriela Mañueco: “En cuanto a la desalación, es de sobra sabido que las empresas españolas de tratamiento de agua son punteras y están haciendo un buen trabajo allí donde van”. Y es que nuestras tecnologías suponen una gran contribución a nivel mundial en la búsqueda e implementación de soluciones más sostenibles en la gestión de los recursos hídricos

La amenaza del cambio climático

Javier García Breva

Definitivamente, refrenda Javier García Breva, “Hay que planificar con estrategias a largo plazo, prever, anticiparse a los impactos del cambio climático: más sequías donde hay menos agua, y más precipitaciones donde más llueva” Sabiendo esto, concluye, “es vital una estrategia a largo plazo… por encima del debate ideológico y político”

Eloy García Calvo aporta de nuevo los datos, y recuerda que en el foro económico de Davos publican un informe con los principales riesgos globales: económicos, ambientales, geopolíticos, sociales y tecnológicos, “desde 2011 se empiezan a considerarse los riesgos que están relacionados con el Medio Ambiente. En el informe de este año, entre los diez primeros, encontramos el cambio climático, la crisis del agua, los eventos naturales extremos, y la pérdida de biodiversidad de los ecosistemas. Estos cuatro grandes riesgos están vinculados al binomio agua-energía” precisa este experto.

En este momento no se puede pensar en agua sin pensar en energía y no se puede pensar en energía sin pensar en agua

Polimón recuerda a este respecto que “hay que hacer más presas porque hay que regular más los ríos; para enfrentarnos a fenómenos extremos como las sequías y las inundaciones necesitamos capacidad de embalse”, conclusión con la que coincide Andrés del Campo: “efectivamente, el cambio climático va exigir más obras de regulación”; Gabriela Mañueco complementa el planteamiento con las bondades de que aportan las instalaciones para desalación: “las desaladoras complementan la falta de agua cuando no hay posibilidad de regulación y cuando vienen las épocas de sequía, además de aportar ahorro energético en la distribución”

Y ¿qué pasa con el polémico fracking? “Antes de tomar esa decisión habría que planificar qué queremos hacer en nuestro territorio, ¿queremos dedicarlo a algo que va a impedir cualquier otra actividad? ahí donde tú haces fracking, difícilmente vas a poder tener una instalación ganadera, agrícola o una casa rural” adelanta García Breva. Para García Calvo “la cuestión radica en cómo tratar las aguas utilizadas” y, sin tener postura definida al respecto advirtió que con esta tecnología de generación “también estás metiendo a la atmósfera más CO2” y recordó las importantes implicaciones globales que incorporan esta modalidad extractiva tan en boga en Estados Unidos: “en 2018 van a ser autosuficientes energéticamente y eso cambia absolutamente la geoestrategia, lo cual cambia absolutamente todo”.

Más allá de las consecuencias medioambientales o geoestratégicas, García Breva, está convencido de que no es solución para España “el fracking no nos va solucionar los problemas energéticos. Las únicas zonas donde puede haber más posibilidades, están en el País Vasco y en Castilla y León; pero, en el mejor de los casos, sólo alcanzaría para satisfacer unos pocos años de consumo”

Eficiencia y generación distribuida, el futuro

Eloy García Calvo

Eloy García Calvo, recuerda la trascendencia de ser eficientes en el consumo, “tenemos que ahorrar agua en nuestras casas, porque llevar el agua hasta ahí supone, fundamentalmente, consumo de energía”, cada vez resulta más evidente que ya no es sólo agua lo que se consume cada vez que abrimos un grifo.

Javier García Breva tampoco tiene ninguna duda: el mayor potencial energético que tiene España es el ahorro, “nuestro potencial de ahorro de energía está cercano al 50% del consumo actual” pero, afirma convencido, “el modelo eléctrico habría que cambiarlo de arriba abajo”.

Las empresas españolas de tratamiento de agua son punteras y están haciendo un buen trabajo allí donde van

Uno de las claves la encontramos en el sistema de formación de precios, efectivamente, “Mientras no se modifique el sistema de conformación de los precios, éstos seguirán siendo volátiles y perjudiciales para los consumidores” sostiene Javier, que deja una pregunta en el aire “¿qué ocurre con los 1.200 Millones de Euros que todos los consumidores españoles hemos pagado ya de sobreprecio por las subastas CESUR?

Y quizá esto no tenga respuesta, pero puede que la generación distribuida sea parte de la solución a los problemas energéticos del planeta “quinientos directivos de empresas energéticas de todo el mundo estiman que en 2030, el 20% de toda la generación eléctrica mundial será de origen descentralizado” compensa García Breva su pregunta con una respuesta y concluye: “Eso quiere decir que el mundo avanza hacía sistemas no verticales. Es decir, por qué tú para consumir energía tienes que cogerla de Galicia si la consumes en Madrid. Bueno, pues de lo que se trata es de acercar la generación y el consumo a través de la generación descentralizada”

José Polimón también reflexiona sobre la formación de precios y la generación distribuida: “la generación distribuida tiene esas ventajas que estamos diciendo; pero, por otra parte, pierdes el efecto escala que consigues en las grandes centrales. Sin embargo, nos encontramos con las famosas subastas, en algún momento entraron actores que no eran empresas eléctricas, sino especuladores”

Polimón considera la energía hidráulica como una pieza esencial para avanzar hacia un modelo más eficiente y sostenible, “la energía hidráulica es la más barata, es autóctona, es renovable y, además, establece la garantía de estabilidad del sistema eléctrico” y puso sobre la mesa una propuesta innovadora: “nos está sobrando energía de origen eólico, habría que buscar un mecanismo para que, con esa energía, pudiéramos bombear agua a un depósito superior o a una central hidroeléctrica reversible, de tal manera que, cuando necesitemos energía la tengamos a disposición, o sea, una central reversible”.

Andrés del Campo, recordó una propuesta también innovadora de su colectivo que no prosperó: “producir para autoconsumo en nuestras propias comunidades, en una segunda fase del Plan Nacional de Regadíos nosotros los propusimos, pero las eléctricas se opusieron, cuando no queríamos producir energía como negocio”.

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