La campaña No alimentes al monstruo alerta sobre el vertido de toallitas higiénicas por el inodoro

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¡No alimentes al monstruo!

Sobre la Entidad

Agencia Vasca del Agua, organismo dependiente del Gobierno Vasco y encargado de la gestión hidráulica ejerciendo de organismo de cuenca en las Cuencas Internas del País Vasco.
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En Euskadi se vertieron en 2015 por el inodoro un total de 2.400 toneladas de toallitas higiénicas, provocando afecciones importantes en los sistemas de saneamiento.

Estos productos de base textil no se disuelven o disgregan a tiempo y provocan graves atascos y averías en la red de saneamiento, lo que conlleva un sobrecoste estimado de 1 millón de euros al año en la gestión de dichas instalaciones, tanto en las estaciones de bombeo como en las Estaciones de Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR).

Detrás de esta problemática nos encontramos con los hábitos y prácticas cotidianas de la ciudadanía que en ocasiones puede usar el váter como el “cubo de la basura”, para deshacerse de cualquier residuo doméstico como, entre otros, aceites, bastoncillos, restos de comida, productos de higiene íntima, pinturas, productos químicos y, por supuesto, toallitas higiénicas.

Para combatir este problema la Agencia Vasca del Agua (URA) y siete consorcios y mancomunidades de agua de Euskadi (Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, Aguas Municipales de Vitoria –AMVISA-, Aguas del Añarbe, Consorcio de Aguas de la Rioja Alavesa, Consorcio de Aguas de Busturialdea, Kantauriko Urkidetza y Servicios de Txingudi) han puesto en marcha una campaña de sensibilización que se desarrollará durante este año 2016, para alertar a la ciudadanía de las consecuencias de los vertidos de las toallitas higiénicas por el inodoro y, paralelamente, para promover unos hábitos más responsables que impidan que dichos vertidos sigan provocando atascos en la red de saneamiento.

La iniciativa está coordinada por el Clúster de Medio Ambiente de Euskadi, Aclima.

Esta nueva campaña de sensibilización se enmarca en un proyecto de mayor alcance sobre ‘Hábitos ciudadanos y contaminantes emergentes’ impulsado en clave de colaboración por estas mismas entidades, con el objetivo de abordar el reto de la ‘contaminación difusa en las cuencas urbanas’. Es decir, aquellos vertidos incontrolados y no intencionales, que se originan principalmente en los hogares y en el sector terciario de la áreas urbanas, y que afectan de manera significativa a los sistemas de saneamiento y tratamiento de aguas y a la calidad del vertido al medio receptor.

Entre estos ‘contaminantes emergentes’ se hallan residuos farmacéuticos, detergentes, productos de cuidado personal como las propias toallitas, restos de comida, drogas, etc.

“No alimentes al monstruo/Ez elikatu munstroa”

La campaña “No alimentes el monstruo/Ez elikatu munstroa”, ha sido presentada oficialmente hoy en una rueda de prensa por la consejera de Medio Ambiente y Política Territorial del Gobierno Vasco, Ana Oregi. En el acto, celebrado en la Depuradora de Aguas Residuales de Galindo (Sestao), también han estado presentes el presidente del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, Ricardo Barkala, el gerente de ese mismo organismo, Pedro María Barreiro, el presidente de Aclima, Xabier Caño y una representación de las entidades participantes en la iniciativa.

La campaña “No alimentes al monstruo/Ez elikatu munstroa” trata de servir de parábola para alertar de las consecuencias técnicas y económicas derivadas de usos y prácticas incorrectas en el vertido de residuos por el inodoro, especialmente las toallitas higiénicas, provocando importantes problemas en los sistemas de saneamiento.

El objetivo es promover una mayor concienciación social que derive en prácticas y usos más responsables, a partir de la base de que el inodoro no lo absorbe todo y que, en definitiva la ciudadanía, además de ser corresponsable de la problemática generada, también tiene en sus manos una parte importante de la solución, que pasa por modificar los hábitos incorrectos, depositando las toallitas higiénicas en los recipientes destinados a almacenar la basura.

La campaña se desarrollará durante todo este año 2016 y tiene como ‘gancho’ de atracción una representación gráfica atrevida e impactante que trata de presentar la figura de un monstruo que estaría ‘alimentándose’ del conjunto de residuos vertidos por el váter y que, de alguna forma, va provocando que la red de saneamiento se vaya colapsando y taponando en diferentes puntos críticos.

Esta campaña, que tendrá un coste de alrededor de 50.000 euros, será difundida a través de los medios de comunicación y contará con una web activa (www.munstrowc.eus) y presencia en redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram), de cara a ofrecer todo tipo de información y consejos sobre el buen uso del inodoro. La imagen y el mensaje de la campaña también se ha ‘traducido’ en un video realizado en formato motion graphics que busca trasladar el mensaje de concienciación y sensibilización de forma didáctica sobre la problemática en cuestión y sobre la forma como se puede solucionar a partir de pequeños cambios en nuestros hábitos cotidianos.

De la misma forma, los consorcios de aguas impulsores de la iniciativa habilitarán los diferentes canales de comunicación que tienen con sus usuarios para dar a conocer la propia campaña y poner su granito de arena en la consecución de los objetivos de la misma.

‘Hábitos ciudadanos y contaminantes emergentes’

La campaña de sensibilización se enmarca en un proyecto colaborativo denominado ‘Hábitos ciudadanos y contaminantes emergentes’, en el que participan los consorcios de aguas de Euskadi, la Agencia Vasca del Agua (URA) y Aclima, y que está orientado a hacer frente al reto de la ‘contaminación difusa en las cuencas urbanas’, es decir, aquellos vertidos incontrolados que se originan en los hogares y en el sector terciario de la áreas urbanas, y que tienen una afección directa en los sistemas de saneamiento y tratamiento de aguas y en la calidad del vertido al medio receptor.

La principal fuente de entrada en el medioambiente de los residuos contaminantes es a través de aguas residuales no tratadas y los efluentes de las estaciones depuradoras de aguas residuales. Las plantas de tratamiento de aguas residuales convencionales no se han diseñado para la eliminación de este tipo de residuos, por lo que su eliminación en algunos casos no es completa.

Estas sustancias tienen una asociación directa con prácticas y hábitos muy extendidos en la sociedad como el uso incorrecto del inodoro, empleado frecuentemente como depósito de cualquier material de desecho doméstico.

A pesar del aumento de la sensibilidad ecológica, el váter sigue siendo una de las ‘válvulas’ que permiten relajar nuestra sensibilidad medioambiental, al percibir –erróneamente- que digiere y destruye todos los residuos que vertimos.

En definitiva, más allá de la búsqueda de soluciones tecnológicas, se considera necesario actuar sobre dichos hábitos y prácticas incorrectas de la ciudadanía, ya que se trata de una problemática que plantea la necesidad de un abordaje conjunto en el que intervengan los principales agentes clave en este proceso para prevenir los vertidos y modificar los hábitos en el hogar, tanto en el sector terciario como en las micro-pymes urbanas.

Este proyecto colaborativo incorpora una metodología para monitorizar la efectividad de las acciones a través de indicadores de medición, modelos de análisis y evaluación de los resultados. Estas acciones constarán de cinco elementos clave:

  • 1) Evaluar del papel de los hábitos de consumo de productos químicos y su repercusión en la calidad de las aguas.
  • 2) Identificar aquellas sustancias y productos que a nivel domiciliario tengan más relevancia por su afección a las redes de saneamiento, identificando aquellos cuya composición química pudiese contener sustancias prioritarias.
  • 3) Fomentar la concienciación y la percepción del riesgo a nivel domiciliario sobre el uso de sustancias químicas y productos de aseo e higiene y su vertido en las redes de saneamiento urbanas.
  • 4) Divulgar información en relación a la generación de ‘vertidos urbanos’, de manera coordinada en la CAPV, utilizando todos aquellos canales de información y comunicación disponibles.
  • 5) Diseñar e implantar un proyecto piloto que permita evaluar de forma de detallada el efecto del cambio en los hábitos de uso y vertido de productos y sustancias químicas en áreas urbanas.

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