Infografía del Sistema de Embalses del Zadorra

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INFOGRAFÍA SISTEMA EMBALSES DEL ZADORRA

Sobre la Entidad

Agencia Vasca del Agua
Agencia Vasca del Agua, organismo dependiente del Gobierno Vasco y encargado de la gestión hidráulica ejerciendo de organismo de cuenca en las Cuencas Internas del País Vasco.

El Sistema Zadorra, conformado por los embalses alaveses de Ulibarri-Ganboa, Urrunaga y Albina, es la mayor reserva de agua dulce de Euskadi, con una capacidad de almacenamiento de 220 hm³ de agua. Construído entre 1947 y 1957, tiene 3 usos fundamentales: Abastecimiento de agua para le 50% de la población de la CAPV, producción hidroeléctrica y control de Inundabilidad en la cuenca del Zadorra.

Debido a la multiplicidad de usos y funciones que soporta el sistema de embalses, su gestión y explotación está sujeta a unas reglas de operación.

Recurso estratégico para el abastecimiento del 50% de la población de la CAPV

Este uso, tan importante y cotidiano, es posible gracias al agua almacenada en este sistema de embalses, del que se detraen todos los años, alrededor de 23 Hm³, para el abastecimiento de la población y la industria de Vitoria-Gasteiz y unos 95 Hm³ para el área metropolitana del Gran Bilbao.

Producción hidroeléctrica

Los embalses, inicialmente, fueron concebidos en 1934 para la producción de energía hidroeléctrica mediante el turbinado del agua hacia la cuenca norte a través del Salto de Barazar. El salto, del que es titular Iberdrola, está formado por una galería forzada de 12,5 km de longitud y 4,25 m. de diámetro, excavada en la roca aprovechando una caída de unos 300 metros. El agua que se destina al abastecimiento del Gran Bilbao, previamente, es turbinada y, después, se almacena en el embalse de Undúrraga sobre el río Arratia.

Asimismo, un recurso para reducir la mancha de la inundación en episodios de aguas altas en el Zadorra

Cuando llueve con intensidad, los embalses tienen la capacidad de retener el agua. Si no existieran todo el agua precipitada, en forma de lluvia o nieve, discurriría por el río buscando su salida natural y ocupando, como la ha hecho siempre, la llanura de inundación.

Cuando la lluvia amaina y el Zadorra baja de nivel hasta umbrales seguros para la población, se desembalsa para hacer hueco y poder retener el agua de un posible nuevo frente de lluvias. Pero aunque se supiera con certeza la inminente llegada de fuertes precipitaciones, no se puede desembalsar con antelación si el agua no ha alcanzado la altura suficiente.

Este resguardo de seguridad se gestiona en base a un protocolo de actuación firmado por todos los agentes interesados, cuyo objetivo fundamental es compatibilizar el abastecimiento de agua a la población con la gestión eficaz de las crecidas.

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