Clara Rovira: "Son escasos los ejemplos de uso de tecnología para mejorar la gestión de las playas"

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  • Clara Rovira, product manager de Aqualogy
    Clara Rovira, product manager de Aqualogy

Sobre la Entidad

La mejora de las infraestructuras de saneamiento en zonas costeras durante los últimos años ha permitido que podamos difrutar de playas con aguas de una calidad, en la mayoría de los casos, excelente. Es deber de las autoridades contolar la calidad de las aguas de baño y para ello existen nuevas tecnologías en el mercado que permiten un control en tiempo real. 

Entrevistamos a Clara Rovira, product manager de servicios marinos y del litoral de Aqualogy, para conocer cuál es la gestión que se realizar en nuestras playas y preguntarle sobre COWAMA, un sistema de información integral que permite predecir en tiempo real el estado de las playas en situaciones de vertidos.

Pregunta.- ¿Tenemos unas playas de buena calidad?

Hoy en día tenemos unas playas en general con buena calidad, sin embargo quedan problemas por resolver

Respuesta.- Las playas, desde los años 70 a la actualidad, han mejorado mucho debido principalmente a la mejora de las infraestructuras de saneamiento de nuestras ciudades. En los años 70 empieza el boom del turismo de sol y playa en nuestro país, y empezamos a dar importancia a la calidad de estas playas para mantener y aumentar ese nuevo motor económico. Se empieza a realizar la construcción de emisarios submarinos, depuradoras, mejoras en el saneamiento, y todo ello permite una progresiva mejora de la calidad de las aguas de baño, recuperando muchas zonas que eran consideradas puntos negros.

Hoy en día tenemos unas playas en general con buena calidad, sin embargo quedan problemas por resolver. Las lluvias en las zonas urbanas generan vertidos al medio receptor debido a que no pueden ser absorbidas por las redes de saneamiento. Se estima que, en sistemas unitarios de saneamiento, los vertidos en tiempo de lluvia aportan hasta el 50% de la contaminación que llega al medio receptor (Ministerio de Medio Ambiente, 2001). Esta contaminación llega a las playas y genera lo que se tipifica en la legislación como episodios de contaminación de corta duración, que pueden durar hasta 72 horas.

Además, el aumento de infraestructuras en la costa y el efecto de los temporales cada vez más frecuentes, originan grandes daños en las playas y zonas costeras, lo que causa pérdidas económicas importantes, problemas de erosión costera y regresión de las playas, para lo cual todavía no se ha encontrado una solución adecuada y económicamente sostenible.  

Por último, hay que destacar también la difícil convivencia entre el uso recreativo de las playas y la preservación de los ecosistemas naturales. Las playas se han convertido en un espacio público más de ocio que recibe una gran densidad de usuarios. Es difícil poder hacer convivir ese uso con el funcionamiento natural de la playa, y ello requiere una gestión responsable que tenga en cuenta la preservación de los ecosistemas asociados.

P.- ¿Cómo es la gestión actual de las playas en España?

R.- En España, las playas suponen un 0,001% de su superficie y se indica que podrían ser responsables indirectas de un 10% de nuestro PIB (Yepes 2005). Sin embargo, el presupuesto de que disponen los municipios para la gestión de sus playas es proporcionalmente muy escaso y se emplea sobre todo para la limpieza de la arena. Probablemente ése es uno de los motivos por los que, en general, ha habido poca evolución en la gestión de las playas. Con algunas excepciones, es cierto que se han dotado de nuevos servicios para los usuarios (como biblioplayas, ludotecas infantiles o infraestructura para la práctica del deporte en la playa), y también hay algunos buenos ejemplos de la implantación de una gestión sostenible (integración de sistemas dunares y paseos marítimos con criterios sostenibles en Gavà —Barcelona—, gestión de las acumulaciones de posidonia en la playa para preservar la erosión en Baleares, fondeos ecológicos que preservan los fondos de posidonia...).

Pero todavía son escasos los ejemplos de uso de tecnología para mejorar la gestión de las playas. Hoy en día los avances tecnológicos y el desarrollo del conocimiento nos permiten ya disponer de sistemas de alerta y predicción de la calidad de las aguas de baño, así como de los efectos de los temporales en la playa o sobre la infraestructura costera, o bien de la probabilidad de aparición de medusas. Nos permiten, también, disponer de sistemas de monitorización en tiempo real de la contaminación o simplemente del estado del mar; o gestionar la información de la playa o avisos en tiempo real desde cualquier lugar y publicarlos a través de distintos medios; o, por ejemplo, utilizar videocámaras para la monitorización del litoral que, junto con desarrollos de tratamiento de imágenes, permiten estudiar la densidad de usuarios de la playa, realizar un seguimiento de la dinámica morfológica de la playa o proporcionar una ayuda para salvamento y seguridad marítima. Éstos son sólo algunos de los ejemplos ya desarrollados, que nos permitirían una gestión más eficiente y sostenible.

Ya empieza a ser habitual hablar de las ciudades inteligentes o smart cities, que aprovechan el gran desarrollo tecnológico y de comunicaciones para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, y minimizan a la vez el consumo de recursos y el impacto generado por el aumento de población, además de propiciar la participación e información del ciudadano. En breve, tendremos también las playas inteligentes, los desarrollos tecnológicos para ello ya los tenemos.

P.- ¿Cómo es la gestión de playas en otros países?

Países sin tradición de playa tienen una mayor exigencia por el cumplimiento de la calidad de las aguas de baño

R.- Si nos fijamos en países europeos donde tienen la misma legislación de aguas de baño que nosotros, es curioso ver cómo países sin tradición de playa tienen una mayor exigencia por el cumplimiento de la calidad de las aguas de baño.

Por ejemplo, en Reino Unido, debido a la gran presión social, tienen instalados sistemas de detección de vertidos en la mayor parte de aliviaderos y se da alerta e información pública en tiempo real de cuándo se están produciendo vertidos.

Otro ejemplo es Copenhague, donde tienen implantado un sistema de predicción de la calidad de las aguas de baño.

En Francia, por ejemplo, existen muchas playas donde se aplican de forma rutinaria análisis de los parámetros bacteriológicos por técnicas biomoleculares que permiten obtener resultados rápidamente, sin tener que esperar las 24 o 48 horas que requieren los análisis convencionales. Estas técnicas se utilizan de forma complementaria a las técnicas habituales y les permite asegurar la calidad de las aguas a los bañistas y cerrar o reabrir las playas con celeridad ante cualquier incidencia de calidad.

P.- ¿Va a ser necesario un cambio en la gestión de nuestras playas?

R.- Por supuesto, por un lado, tenemos una presión legislativa creciente que nos impulsa a una mejora de la gestión de la calidad de las aguas de baño. La Directiva de aguas de baño del 2006 nos obliga a alertar e informar de los episodios de contaminación de corta duración, de la previsión de la duración que van a tener y a tomar medidas para prevenir la exposición de los bañistas. Por otro lado, la información al público debe darse de forma activa, rápida y mediante mecanismos de fácil acceso.

Hoy en día, en la mayoría de las playas la información al público sigue siendo un panel fijo en la playa y el sistema de banderas que levantan los socorristas.

A la legislación de aguas de baño, se suma además el R. D. 1290/2012 y su desarrollo legislativo con la Orden AAA/2056/2014, que obliga a establecer, en España, sistemas de cuantificación de desbordamientos de sistemas unitarios en tiempo de lluvia antes del 2019, en municipios de más de 2.000 habitantes equivalentes cuando tienen aguas de baño.

Y además, tenemos el nuevo Sistema Nacional de Respuesta ante contaminación marina (R. D. 1695/2012) y su Plan Estatal de Protección de la Ribera del Mar contra la Contaminación, que ha entrado en vigor este 2014. Como novedad, incorpora la aparición de la figura de los planes locales de ámbito municipal, para los cuales el municipio deberá proporcionar los medios y contar con un protocolo de actuación ante contaminaciones de alcance local, entre ellas la contaminación de las aguas de baño.

Todo ello nos va a llevar a monitorizar los vertidos, y a disponer de herramientas para gestionar mejor los protocolos de actuación.

Aparte de la presión legislativa, tenemos también la tendencia que comentaba anteriormente de la gestión smart en las ciudades más avanzadas.

Tenemos algunos ejemplos de municipios donde hemos implantado sistemas de predicción de la calidad de aguas de baño o bien plataformas de gestión de la información pública de playas, mediante pantallas y soportes digitales, en las vías públicas, por ejemplo en Alicante, Barcelona, Tarragona, Sitges, Benicarló, Cullera, Marbella, las playas del sur de Gran Canaria, o Arona, en Tenerife.

P.- ¿Cuál es la oferta de Aqualogy para las playas?

R.- En Aqualogy tenemos una oferta de servicios de playas que se engloba bajo el nombre de Gestión Avanzada de Playas. En el pasado XVI Congreso Internacional de Playas, ECOPLAYAS celebrado en Bilbao, presentamos los resultados de varios de nuestros últimos proyectos.

Estamos trabajando con sistemas de predicción de la probabilidad de aparición de medusas, complementado con módulos informativos para los usuarios y formación a los servicios de socorrismo de la playa

Es destacable de nuestra oferta, como producto tecnológico avanzado más maduro, el Cowama (Coastal Water Management), que nació para dar respuesta a los nuevos requerimientos de la Directiva de aguas de baño y ahora encaja perfectamente también con los requisitos del R. D. 1290/2012. Este sistema permite la predicción en tiempo real de la calidad del agua a partir de la modelización de la red de saneamiento o la monitorización de los vertidos de aliviaderos y puntos de descarga al medio receptor integrado con la modelización de la dinámica marina, la dilución de la contaminación y su comportamiento en el medio. El resultado de todo este sistema es que se obtienen los niveles de contaminación bacteriológica previstos en cada playa, así como su evolución a lo largo del tiempo. Esto se complementa con un sistema de alertas al gestor de la playa y al ciudadano, y con la gestión de una plataforma de la información al público de playa que se publica en pantallas digitales, mupis, la web municipal de playas y/o a través de la app sobre playas ibeach. Como le comentaba anteriormente, en España y en Francia hemos implantado el sistema Cowama completo o bien en alguno de sus módulos en diversas poblaciones.

Por otro lado, como tecnología novedosa, disponemos de sistemas de monitorización en continuo de la calidad bacteriológica de las aguas de baño o sistemas de bajo coste de detección y alerta de hidrocarburos.

Quiero destacar también que estamos trabajando con sistemas de predicción de la probabilidad de aparición de medusas, complementado con módulos informativos para los usuarios y formación a los servicios de socorrismo de la playa, de forma que permita afrontar una gestión activa en este ámbito a los municipios más castigados por la presencia de medusas.

Otras líneas de trabajo que estamos emprendiendo es el uso de drones para la gestión de playas, tanto para el seguimiento de la calidad del agua costera en episodios de contaminación como para la mejora de la limpieza de flotantes o la detección e identificación de medusas.

Nuestra propuesta de valor se fundamenta, por un lado, en una apuesta por la I+D+i, invirtiendo anualmente más de 14 M€, y por otro lado, en la vocación de empresa de servicios a la administración local, con lo cual sabemos que es importante crear soluciones flexibles y adaptables a tipologías de municipios muy distintos en cuanto a tamaño y necesidades. Y por último, con un objetivo que nos define, la mejora del medio ambiente y el desarrollo sostenible.

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