Los grupos ecologistas piden "cuentas claras" sobre el proyecto de descontaminación de la Laguna de Arganda

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Las organizaciones ecologistas ARBA, Asociación Ecologista del Jarama 'El Soto', GRAMA y Jarama Vivo han solicitado al Gobierno regional que presente "las cuentas claras" en el proyecto de descontaminación de la 'Laguna del aceite' de Arganda del Rey que aprobó este jueves el Consejo de Gobierno.

En un comunicado, dichas organizaciones lamentan que la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio "se ha negado reiteradamente a facilitar el presupuesto del proyecto" y "viene ignorando las solicitudes ecologistas y de la Oficina de la Defensora del Pueblo para crear un grupo de trabajo sobre la laguna".

Así, el proyecto aprobado tiene un coste total de 14,5 millones de euros, y la primera fase asciende a 9,6 millones de euros. Dichas organizaciones inciden en que no existe partida presupuestaria destinada para ello, puesto que se quería costear la mitad del proyecto con fondos europeos del Programa LIFE+, fondos que finalmente no fueron concedidos como se supo en junio de este año. Por ello, dichos grupos han solicitado copia del proyecto de descontaminación incluyendo el presupuesto.

"Esta nueva partida se ha debido detraer de alguna otra, las organizaciones ecologistas quieren saber de dónde se ha producido el recorte presupuestario que ahora se pretende destinar a este proyecto", han apuntado las organizaciones, quienes aseguran además que "nunca se ha justificado el coste" y creen que el presupuesto puede " estar sobredimensionado para favorecer a la empresa Tragsa que sería la destinataria del dinero y que atraviesa una situación económica muy difícil".

En este sentido, apuntan que ya en el año 2011 la empresa propietaria y gestora de los terrenos, Gedesma, presentó un proyecto valorado en 20 millones de euros para descontaminar la laguna, siendo finalmente desestimado.

Los grupos ecologistas lamentan además que el Ejecutivo autonómico no estudie la existencia de otra "laguna" cercana, "con los mismos componentes tóxicos pero solidificada, cuyos costes de descontaminación serían probablemente marginales respecto a los que se manejan". Critican también que no se haya constituido un grupo de trabajo dedicado a este asunto dentro del Consejo de Medio Ambiente, que no se reúne desde julio de 2010.

Se iniciará en noviembre

El Consejo de Gobierno autorizó este jueves la realización de una encomienda de gestión por valor de 9,6 millones de euros a la empresa pública Tragsa, para la realización de la primera fase de los trabajos, que comenzarán en noviembre y se extenderán hasta el 31 de diciembre de 2017. El coste final se sitúa en el entorno de los 14,5 millones de euros con un plazo de ejecución de seis años.

La primera fase del proyecto contempla la extracción y valorización energética de la fase bombeable --aceites más líquidos y fluidos-- de la laguna principal, con un volumen estimado de 40.925 metros cúbicos, alrededor del 85 por ciento del total. Los trabajos supondrán la extracción y  tratamiento de los residuos y su valorización energética en cementeras autorizadas.

Para una fase posterior quedará la extracción por medios mecánicos y la valorización energética de la fase no bombeable de la laguna principal y de la laguna anexa sureste, en la que se estima un  volumen de residuos de 20.455 metros cúbicos.

Vertidos de lodos ácidos y aceites usados

Esta balsa de residuos peligrosos tiene su origen en el vertido continuado e incontrolado hasta mediados de los años 90 de lodos ácidos y aceites usados por parte de la sociedad constituida por Aceites ULIBARRI y PIQSA.

Estos vertidos se acumularon en una balsa de residuos de una superficie aproximada de 12.750 metros cuadrados, equivalente a cinco cosos taurinos.

En diciembre de 2008, ante la imposibilidad de proceder judicialmente contra los responsables de los vertidos, la Comunidad de Madrid compró la finca, de 6,4 hectáreas, y adquirió el compromiso de recuperarla. La recuperación ambiental de este espacio se presenta como una actuación integral e innovadora que busca la total recuperación ambiental del emplazamiento.

La balsa está ubicada en el Parque Regional del Sureste, un espacio de 31.550 hectáreas. Aunque en un principio se planteó la posibilidad de transformar la balsa de aceite en una laguna más, los técnicos descartaron esta posibilidad en el proyecto final al entender que no aporta riqueza adicional al entorno, que cuenta con abundantes humedales. Por tanto, el hueco será rellenado y cubierto con vegetación.

Entre las opciones futuras, se plantea la construcción de un aula o pequeño centro de educación ambiental que recoja lo que fue este espacio y en lo que se habrá convertido, con idea de incentivar la sensibilización social y contribuir a generar una conciencia de respeto al medio ambiente.

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