¿Es necesario biomonitorizar a la población para comprobar la exposición al lindano?

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El director del grupo de investigación sobre contaminantes ambientales de la Universidad de Granada, el doctor Nicolás Olea, ha planteado que se impulse la "biomonitorización" de grupos de población para comprobar la exposición a distintos compuestos, como el lindano presente en el cauce del Gállego.

Nicolás Olea imparte una charla sobre las afecciones de los residuos de lindano en la Cuenca del Gállego en la salud de la población y los ecosistemas, problema ambiental que ha analizado en rueda de prensa acompañado por los representantes de Medio Ambiente de CC.OO.-Aragón, Luis Clarimón, de Ecologistas en Acción, Mariano Polanco, y de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública, Alberto Andrés.

El grupo de investigación del doctor Olea ha estudiado los efectos sobre la salud humana del lindano y otros contaminantes organoclorados presentes en los residuos, en concreto su relación con hipotiroidismo, cáncer de mama, malformaciones del tracto urogenital de niños expuestos en el útero materno y también con problemas de fertilidad.

Olea ha remarcado que la exposición "crónica y permanente" a este tipo de sustancias propicia que se vayan "bioacumulando en los seres vivos", en el tejido adiposo, graso, donde persisten "porque no sabemos cómo se metabolizan", de forma que a mayor edad, más componentes de este tipo se acumulan.

El investigador ha explicado que los isómeros de lindano, el hexaclorobenceno, los PCB y otras sustancias organocloradas presentes en los residuos son disruptores endocrinos, sustancias sintéticas con capacidad de interferir en el funcionamiento normal de las hormonas.

Interfieren en el sistema hormonal

Estas sustancias interfieren en el sistema hormonal a dosis bajas y sus efectos dependen del momento de exposición, siendo especialmente vulnerable la etapa de desarrollo fetal, la primera infancia y la pubertad, según Olea.

Además, la exposición conjunta a estas sustancias potencia sus efectos adversos y los análisis de los residuos han mostrado la presencia en tejidos y sangre de las personas de decenas de sustancias organocloradas diferentes junto a otros metales tóxicos.

El doctor Nicolás Olea ha observado, en tono jocoso, que "la mierda está muy bien repartida", por lo que "uno no puede estar libre de esta exposición" aunque no resida en un lugar industrial. Este tipo de componentes se han incluido en el listado de sustancias a eliminar globalmente según el Convenio de Estocolmo, suscrito por España y la normativa de la Unión Europea las considera sustancias sin umbral de exposición seguro.

Ha advertido de que con este tipo de investigaciones "no queremos demonizar a nadie", sino pedir que se actúe para reducir el nivel de exposición a estos compuestos "porque tendrá beneficios para todos". Tras remarcar que "hay evidencias" de sus efectos en la salud, por la combinación de todas estas sustancias, ha apostado por biomonitorizar a grupos de población determinados, cada cierto tiempo, para comprobar la evolución de esta exposición y si las medidas están o no funcionando.

Crítica al Gobierno de Aragón

Por otra parte, los representantes de la Asociación en Defensa de la Sanidad Pública, CC.OO. Aragón y Ecologistas en Acción han criticado al Gobierno aragonés por minusvalorar los riesgos para la salud pública de los residuos de lindano y han reiterado su petición de que se elabore un Plan de Salud Ambiental que aborde este problema.

Luis Clarimón ha exigido que se ofrezca a la población "información fidedigna y clara, y en el momento", porque no proporcionar estos datos "genera más desconfianza" entre los vecinos de la ribera del Gállego.

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