La desembocadura del Guadalquivir alberga corales de gran valor ecológico

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    Río Guadalquivir (Wikipedia/CC)
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Un estudio coordinado por el Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Sevilla (US), en concreto el Área de Investigación Biológica I+D+i del Acuario sevillano, ha constatado la presencia de abundantes ejemplares o colonias de invertebrados sésiles --corales, esponjas, ascidias y briozoos, entre otros--, de diferentes especies y gran porte, en la desembocadura del río Guadalquivir.

Los resultados del estudio, publicados en la revista 'Chronica Naturae' y consultados por Europa Press, ponen el foco en el hecho de que, pese a la "elevada" turbidez que caracteriza al estuario del río y las áreas marinas adyacentes, se han encontrado algunas especies que son de "notable" valor ecológico por su rareza --baja abundancia, escasa frecuencia de detección o pequeña área de distribución--, su grado de amenaza o por presentar requerimientos ecológicos exigentes.

En la desembocadura, debido a la dilución con el agua de mar, la turbidez es moderadamente baja en comparación con el río --raramente supera las 100-200 Formazine Turbidity Units (FTU), aunque se han alcanzado máximos de 4.000 en episodios excepcionales--, no obstante lo cual la pérdida de transparencia del agua ha propiciado que, históricamente, los organismos que viven en el lecho del estuario hayan sido poco estudiadas con técnicas de observación directa.

En la desembocadura, debido a la dilución con el agua de mar, la turbidez es moderadamente baja en comparación con el río

Y es que estudios anteriores han concluido que la persistencia de elevados niveles de turbidez sobre determinadas zonas, puede reducir las poblaciones de especies acuáticas: en el estuario del Guadalquivir se han descrito casos referidos a especies de interés pesquero, por ejemplo, con el descenso de densidades poblacionales de peces en zonas de alevinaje. Por otra parte, la escasa visibilidad bajo estas aguas no permite actividades normales de buceo, ya que durante la inmersión la visibilidad máxima observada es de 1,5 o 2 metros.

Las nuevas técnicas y conocimientos expuestos sugieren que, para conocer la tolerancia o sensibilidad de organismos sésiles (corales, esponjas, ascidias y briozoos, principalmente) a impactos ambientales a corto plazo (carácter local), o bien a medio-largo plazo a una escala geográfica amplia (calentamiento global) en escenarios estuarinos --o muy próximos a éstos-- de elevada turbidez y alta tasa de sedimentación debe programarse un seguimiento temporal de aquéllos, especialmente de los que puedan ser particularmente sensibles (bioindicadores), mediante estaciones-centinela subacuáticas que incluyan cuadrículas permanentes que permitan el fotografiado sistemático y periódico de las especies indicadoras contenidas en las mismas y su estudio continuado mediante técnicas de análisis de imágenes.

Importancia para medidas de conservación

En cualquier otro punto de la Península es muy difícil observar una alta abundancia de colonias del llamativo coral candelabro, así como otras de las especies detectadas a una profundidad inferior a la habitual para estas especies

De entre las especies detectadas, las que presentan algún tipo de figura de protección son el coral naranja (astroides calycularis), que se encuentra protegida (Catálogo Español de Especies en Régimen de Protección Especial), y la esponja tubular amarilla (aplysina aerophoba), especie amenazada incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.

También se observaron colonias de la gorgonia de mayor tamaño del Mar Mediterráneo y Atlántico oriental que llega a alcanzar dos metros de altura (ellisella paraplexauroides), muy rara de encontrar, y otros cnidarios como el coral candelabro (dendrophyllia ramea) y el coral amarillo (parazoanthus axinellae).

La biota bentónica --o conjunto de especies de plantas y animales de la región ecológica en el nivel más bajo de un cuerpo de agua-- presente en la zona se asemeja a la de sistemas hallados a una mayor profundidad, tanto por la ausencia de organismos vegetales como por la presencia de especies típicas de cotas más profundas.

Lo más notable de las observaciones realizadas fue el hallazgo de especies frecuentes en áreas marinas con aguas claras, asociadas a buen estatus de conservación. Además, en el caso del coral candelabro (dendrophyllia ramea) se hallaba presente con una abundancia superior a otras áreas marinas del ámbito regional de estudio.

En cualquier otro punto de la Península es muy difícil observar una alta abundancia de colonias del llamativo coral candelabro, así como otras de las especies detectadas a una profundidad inferior a la habitual para estas especies.

Los resultados expuestos ofrecen una aproximación de la diversidad y grado de estructuración de las comunidades bentónicas que pueden encontrarse en sistemas poco explorados --desde el punto de vista del buceo autónomo--, como son los fondos marinos de las desembocaduras de grandes ríos. Según el estudio, éste es un conocimiento importante para poder adoptar medidas de conservación pertinentes en dichos escenarios.

Mediante este informe se podrá evaluar a medio y largo plazo la influencia que ejerce el río Guadalquivir sobre la comunidad bentónica sésil marina en las áreas colindantes a su desembocadura.

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