"Para que un artículo tenga impacto es necesario remarcar el grado de innovación científica"

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IIAMA
El IIAMA-UPV se creó en 2001 para impulsar la investigación orientada a la transferencia de tecnología y colaboración con empresas y organismos públicos, promover la docencia y asesoramiento en temas de agua.
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Conversar con el Dr. Jaime Gómez-Hernández, es hacerlo con uno de los científicos más reconocidos a nivel mundial en el ámbito de la Hidrogeología. Además de ser un prestigioso investigador, también es editor asociado de las revistas Mathematical Geosciences y Advances in Water Resources Anteriormente, lo fue en Journal of Hydrology y Journal of Hydrogeology.

En su faceta de revisor ha sido formalmente reconocido como excelente en dos ocasiones por las revistas Water Resources Research y Advances in Water Resources. Y, recientemente, ha recibido la distinción de “centinela” de la ciencia en el área de la investigación medioambiental por el portal publons.com.

Además, se siente orgulloso de que en toda su carrera científica solamente le han desestimado un artículo.

Por estas razones, el pasado mes de noviembre impartió un taller de formación a investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), donde explicó las claves para afrontar el proceso editorial y de revisión de un artículo.

¿Cuáles son las causas principales por las que se rechaza un artículo?

El primer filtro que tiene que pasar un artículo para que se considere su posible publicación es el del idioma. No puede enviarse un artículo a una revista que publica sus artículos en inglés sin estar escrito en un inglés exquisito. Son muchos los artículos que no llegan a entrar en la fase de revisión por su deplorable inglés; a veces parece que sean traducciones hechas por alguna herramienta automática como “Google Translate”.

Me parece una desconsideración descuidar la calidad del inglés en el que está escrito el artículo. Como editor he rechazado muchos artículos sin llegar a entrar en su revisión formal por esta causa. Como revisor, me he tenido que enfrentar a algún artículo en el que había que descifrar su contenido.

El artículo científico representa la culminación de muchas horas de trabajo de investigación. ¡Debe de estar perfecto!

El segundo filtro es el formal. La estructura de un artículo científico es bastante rígida y sigue unas reglas bien conocidas que hay que respetar, por ejemplo, todas las figuras tienen que ir numeradas y citadas en el orden en el que aparecen, debe de haber una introducción que incluya una revisión del estado del arte que ponga en contexto el contenido del artículo, no se deben de utilizar símbolos ni abreviaturas que no se hayan descrito en el texto y un largo etcétera.

Finalmente, el tercer filtro y más importante, es el de su calidad científica, cuya evaluación es llevada a cabo por especialistas en el tema que decidirán si el contenido del artículo es suficientemente interesante para que merezca su publicación.

Un buen artículo científico lleva muchas horas de investigación detrás. Es por ello que no hay que descuidar la escritura del mismo. El artículo representa la culminación de ese trabajo de investigación y servirá de escaparate de nuestro trabajo. ¡Debe de estar perfecto! En los años que llevo como editor he gestionado la revisión de 73 manuscritos, de ellos 41 fueron desestimados, y, desafortunadamente, una fracción importante de estos fue porque no pasaron los dos primeros filtros citados.

¿Qué recomendaciones harías a la hora de enviar un artículo para su publicación?

Dando por hecho la calidad científica de los contenidos, mi primera recomendación sería utilizar una prosa directa, descriptiva, sin grandes pretensiones. Un artículo científico no es una novela y aunque tratemos de contar una historia (la de nuestra investigación) esa historia debe de ser contada con la mayor simplicidad posible para que el lector la pueda entender y, más importante, que la pueda reproducir. El texto debe de ser lo más lineal posible, sin saltos narrativos, ni perífrasis, ni elipsis; debe de contener frases cortas y evitar al máximo los circunloquios y las frases subordinadas. E insisto en la reproducibilidad de los resultados, que es la base del método científico, el texto debe de contar la información suficiente para que cualquier otro científico puedo replicar la investigación y verificar que lo que se presenta es cierto.

Mi segunda recomendación es asegurarse de poner en contexto el trabajo presentado dentro del estado del arte de la disciplina, con especial cuidado en referenciar trabajos recientes para demostrar que se conoce lo que se está haciendo y que hemos comprobado que nuestro trabajo es original y, por tanto, digno de publicación.

Mi tercera recomendación es cuidar el título y el resumen. Estos deben de ser suficientemente atractivos como para incitar al lector a continuar leyendo. Un título corto, provocativo seguido de un resumen en el que se anuncian los resultados de la investigación, pero sin dar demasiados detalles de cómo se ha llegado a los mismos, incrementa el interés por la lectura del resto del artículo.

Es recomendable dejar título, resumen y conclusiones para el final. No olvidemos que será la lectura de estos tres elementos la que decidirá en muchos casos si se continua leyendo

Finalmente, mi cuarta recomendación es no descuidar la última sección con la discusión y conclusiones. Tras la descripción de los resultados de la investigación, hay que discutirlos, hay que resaltar las novedades introducidas, las mejoras con respecto a enfoques alternativos, las implicaciones que los resultados tienen. Es esta discusión de los resultados la que fundamenta la conveniencia de la publicación del artículo y en la que hay que dejar claro cuál es el valor añadido de nuestro trabajo. Por su parte las conclusiones deben de ser “conclusiones”, no es el momento de argumentar qué hubiera pasado si se hubiera hecho otra cosa, o de volver a recordar los trabajos hechos en este campo, hay que presentar de manera sucinta los logros del trabajo e indicar hacia donde puede evolucionar.

Siempre es recomendable dejar título, resumen y conclusiones para el final cuando el cuerpo del artículo está escrito y revisado. No olvidemos que será la lectura de estos tres elementos la que decidirá en muchos casos si se continua con la lectura del artículo o no.

¿Qué es necesario para que un artículo tenga impacto?

Evidentemente el impacto de un artículo va a depender de la calidad del mismo. Y será tanto mayor cuanto mayor sea el grado de innovación que aporta la investigación al mundo científico. A partir de aquí, se puede aumentar el impacto de un artículo en concreto tratando de publicarlo en revistas con un factor de impacto alto, es decir, las que tienen en término medio mayor número de citas de sus artículos. Y, sobre todo, asegurándose de que las innovaciones presentadas están descritas con claridad, para que cualquiera pueda reproducirlas. Si yo presento una novedad, pero por exceso de celo –yo soy el descubridor y no quiero que nadie se aproveche de mi descubrimiento– no doy todos los detalles de la misma, o los presento de manera confusa; ese artículo tendrá menor impacto que un artículo similar en el que ningún detalle queda oculto.

Se puede aumentar el impacto de un artículo asegurándonos de que las innovaciones presentadas están descritas con claridad, para que cualquiera pueda reproducirlas

Has comentado que en toda tu carrera investigadora solamente te han rechazado un artículo, ¿por qué fue?

Fue al principio, cuando estaba dando mis primeros pasos en el mundo científico. Creo que en este caso se produjeron un cúmulo de circunstancias que impidieron que el artículo viera la luz. En primer lugar, en título era demasiado provocativo “Disjunctive Kriging: The Untold Story” y el estilo demasiado agresivo, ya que trataba de desmontar las supuestas bondades del método que se criticaba, el krigeado disyuntivo. (En aquel momento, nosotros acabábamos de desarrollar otro método que resolvía el mismo problema de una manera más eficiente, general y sencilla de implementar). En segundo lugar, el artículo fue enviado para su revisión al creador del método, que realizó una crítica dura al contenido del manuscrito. Aunque en aquel momento yo estaba dispuesto a refutar cada una de las críticas que se habían hecho mi director de tesis, sabiamente, me recomendó desistir y el artículo se publicó como un informe técnico del “Stanford Center for Reservoir Forecasting” pero nunca llegó a publicarse en una revista científica.

Mi artículo "To be or not to be multiGaussian", que ha sido uno de los más referenciados que tengo, tuvo muchos problemas para ser publicado porque cuestionaba el paradigma de investigación dominante

Como contrapunto, sí que tengo un artículo, cuyo título es “To be or not to be multiGaussian” que tuvo muchos problemas para ser publicado porque cuestionaba el paradigma de investigación dominante en aquella época, y era que todos los modelos para representar la heterogeneidad de los acuíferos debían ser multigausianos. En la primera revisión me lo rechazaron con unas argumentaciones que rozaban el insulto y que yo como editor no hubiera permitido nunca. En este caso el artículo no era simplemente una crítica a los modelos multigausianos si no que aportaba alternativas. Por este motivo, lo envié a otra revista donde, tras algunos escollos, acabó siendo publicado como una nota técnica. Al final ha sido uno de los artículos que tengo más referenciados, ya que marcó una diferencia al cuestionar el paradigma establecido y levantar una voz de alarma sobre la posición dominante en aquel momento. Ese artículo fue el primero en cuestionar el modelo multigausiano y su aplicación en hidrogeología y en el que se proponían alternativas para representar la heterogeneidad de los acuíferos.

¿Cuál es el artículo más referenciado que tienes?

Sin contar los artículos de revisión del estado del arte, que siempre tienen un impacto alto por ser citados como artículos de referencia, mi artículo más citado es aquel en el que, por primera vez, se presentó, implementó y demostró en un caso práctico, un método de simulación estocástica inversa de acuíferos —una línea en la que llevamos trabajando más de 20 años. Este artículo me valió, en 1999, el I Premio de Investigación y Tecnología de Residuos que estableció la entonces Conselleria de Medio Ambiente de la Generalitat Valenciana y que quería equipararse a los premios Jaume I. Desafortunadamente, hubo elecciones, cambió el responsable de la conselleria y el premio no se volvió a convocar. En nuestro caso no hubo siquiera un acto de entrega, aunque sí que recibimos un sustancioso premio en metálico.

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