¿Qué agua debo beber?

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Sobre la Entidad

IUACA
El Instituto Universitario del Agua y de las Ciencias Ambientales tiene como finalidad propiciar el mejor conocimiento y la gestión de los recursos hídricos y analizar todos los aspectos asociados con la conservación y mejora del medio ambiente.
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En las jornadas dedicadas a la gestión del agua del curso de la Universidad de Alicante titulado “¿Cómo se gestiona una ciudad?”, el ponente Javier Prieto expuso cuáles son los hábitos de consumo de agua de la población en España, particularizando el estudio para el caso de la provincia de Alicante.

Estableciendo como año de referencia el 2013 y observando los resultados de las encuestas realizadas por AGBAR, se dan las siguientes cifras:


A la vista de estos resultados, llama la atención el elevado porcentaje de los que beben agua del grifo en Madrid, municipio cuya agua del grifo ha gozado tradicionalmente de buena fama. En el lado opuesto, las cifras en la Comunidad Valenciana y en la provincia de Alicante revelan otro resultado, igualmente llamativo: tan sólo el 13 % de la población bebe agua del grifo.

Las causas que explican este hecho se atribuyen tanto al olor y al sabor del agua, como a su dureza. El principal olor que genera rechazo al beber se refiere al cloro, cuya función básica es actuar contra contaminaciones puntuales externas, ajenas al sistema de distribución. Otros olores del agua pueden ser debidos a las combinaciones cloradas (clorofenoles), que se generan durante su tratamiento. Para minorar la formación de éstos se debe clorar a break-point. Por otra parte, los sabores del agua se deben a su origen.

La dureza del agua es un parámetro que habitualmente se mide por su contenido de calcio y magnesio (en grados franceses, ºF), siendo por ejemplo las aguas de Madrid muy blandas (5 ºF), frente a las aguas semiduras y duras de la provincia de Alicante (16-42 ºF). Pero en favor de las aguas duras es posible afirmar lo siguiente:

  1. El calcio y el magnesio son esenciales para la salud.
  2. Una dieta rica en calcio es fundamental para la formación y el mantenimiento del tejido óseo, el funcionamiento correcto del sistema cardiovascular y la secreción de hormonas.
  3. El magnesio es indispensable para numerosas funciones celulares, para la mineralización ósea, la transmisión de la actividad neuromuscular y del sistema nervioso central y la función cardiaca.

Además, desde un punto de vista físico-químico, las aguas duras tienen la ventaja de proteger las canalizaciones contra la corrosión y permiten un aclarado más rápido del jabón, ventaja que resulta medioambientalmente positiva.

Partiendo de estas afirmaciones, ahora cabría preguntarse cómo afectaría a nuestros bolsillos la decisión entre beber del grifo o beber agua envasada. La respuesta podría ser la siguiente, teniendo en cuenta que bebiésemos 2 litros de agua al día: considerando un coste de 0,30 € el litro de agua envasada frente a un coste de 0,70 € el metro cúbico de agua del grifo, bebiendo agua envasada estaríamos pagando 219 € anuales, mientras que desde el grifo nos costaría apenas 50 céntimos al año.

Artículo realizado por Patricia Fernández Aracil, Ingeniera de Caminos, Canales y Puertos (Máster en Economía Aplicada), investigadora predoctoral del Instituto Universitario del Agua y de las Ciencias Ambientales (IUACA)

Referencias

Ortuño, A. (2015): Cómo se gestiona una ciudad. Publicaciones de la Universidad de Alicante: San Vicente del Raspeig.

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