Agua y empleo: el momento de las personas

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Vice-Director de iAgua Magazine.

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Las representaciones teatrales en la Grecia clásica requerían de un sencillo artificio para que la voz de los intérpretes llegara a todo el aforo, se utilizaban unas máscaras que, además de reflejar diferentes estados de ánimo, contaban con una apertura para concentrar el torrente de voz de los actores hacia el auditorio. Según la etimología tradicional, partiendo inicialmente del vocablo griego personare, para sonar, la palabra “persona” proviene del latín persona, que significaba “máscara de actor”. El término fue evolucionado con los siglos y, por extensión, adquirió el significado de “papel del actor”, posteriormente también el de “carácter” y, finalmente, el de “individuo”, que es como lo entendemos a día de hoy; por lo que podemos deducir que, de alguna manera, el vocablo termina por trasladarnos una curiosa metáfora que nos recuerda, muy sutilmente, que cada uno de nosotros representa un papel dramático en la gran representación diaria de nuestra existencia.

Como buenos actores, las personas ofrecemos diferentes registros y representamos papeles diversos, en función de los entornos en los que debamos actuar. El laboral es, muy probablemente, uno de los escenarios en los que se requiere mayor preparación y entrega. Una realidad a la que nos hemos aproximado con grandes expertos en la gestión del talento, el empleo y la formación, como sin duda los son: Jordi Oliveras, Consultor en ingeniería hidráulica y formador en HidrojING; Lluc Pejó, Director de Programas de la Escuela del Agua de Suez Water-Spain; Mª Ángeles Polo, Jefe de selección, formación y desarrollo de Aqualia; Juan Sierra, Director de Programas del Instituto Superior del Medio Ambiente; y Ana Tarrafeta, Experta en selección de personal enfocada a perfiles de ingeniería en Select-ING. Señoras y caballeros, comienza el espectáculo.

Tras el descenso de la actividad productiva global sufrido durante la última década, experimentado con especial rigor por los países del sur de Europa, comenzamos a percibir una mejora de los indicadores macroeconómicos y, por lo tanto, un repunte en la creación de empleo. Sin embargo, el entorno laboral se ha transformado, ya no solo se han flexibilizado las condiciones en la contratación, para competir con los países emergentes; sino que asistimos a una especialización de las labores, que exige profesionales muy preparados y capaces de adaptarse a los nuevos entornos. Solo una adecuada gestión del talento y de las capacidades, por parte de los trabajadores y de las empresas, nos servirá para mantener el nivel de excelencia profesional que nos permite permanecer en la vanguardia del sector del Agua en el mundo.

El empleo sostenible, se sostiene

Juan Sierra, del Instituto Superior del Medio Ambiente, activa el X Foro iAgua Magazine: “En los dos últimos años hemos experimentado una importante progresión: los alumnos han encontrado trabajo mucho más rápido, en especial en sectores como residuos, consultoría, ingeniería y en departamentos de medio ambiente de sectores industriales”. Sin embargo, puntualiza, “la evolución del empleo en el sector del agua ha sido más plana; aunque también es cierto que nunca se derrumbó durante la crisis, como ocurrió en otros sectores; solo si se produjera un aumento de las tarifas, asistiríamos a un repunte palpable del empleo en Agua en España”.

Mª Ángeles Polo, de Aqualia, certifica está percepción, “el sector del agua no ha sufrido los graves impactos soportados por otras actividades productivas, nuestro mercado laboral se caracterizado tradicionalmente por la estabilidad y la escasa rotación. El inicio de la crisis económica supuso un punto de inflexión, la demanda de empleo ha pasado de ser nacional a ir acompañando nuestra expansión internacional; pero nuestro sector mantiene el crecimiento, creando 38.000 empleos directos al año, en los últimos cinco ejercicios, Aqualia ha incrementado en un 15% el empleo en este ámbito”.

Ana Tarrafeta detalla el comportamiento del empleo en el vasto sector agua: “es un terreno muy amplio, que va desde la concepción y el diseño, propio de la ingeniería civil, hasta la puesta en marcha de los mantenimientos de las instalaciones y su explotación. Ahora en España tenemos más demanda de la parte de explotación, operación y mantenimientos: biólogos, bioquímicos, químicos… hay mucha consultora externa y mucho laboratorio para las auditorías de calidad, así como proveedores de productos químicos que demandan ingenieros químicos. Percibo, además, un incremento de la actividad de las consultorías de medio ambiente, que solicitan candidatos con conocimientos legales, este es un nicho muy interesante”.

Jordi Oliveras:“Tendríamos que presumir de nuestro capital humano, puesto que la principal materia prima de cualquier ingeniería no es otra que el conocimiento de las personas”

Lluc Pejó, de La Escuela del Agua de Suez Water Spain, destaca como, efectivamente, asistimos a una metamorfosis evolutiva de los perfiles, “es importante diferenciar, dentro del sector, entre la parte de construcción, condicionada por la mermada inversión pública, y la relativa estabilidad, aunque con sensibles ajustes, de la parte operativa. Estamos asistiendo a una transformación de perfiles que buscan adaptarse a las nuevas estrategias empresariales, reorientaciones de profesionales internos e incorporación de jóvenes que entran para responder a los nuevos requerimientos de la gestión sostenible del agua”.

Previa ratificación no verbal, Jordi Oliveras subraya las tendencias descritas: “Estamos en plena transformación hacia las nuevas exigencias y necesidades del mercado, porque el Agua no es solo abastecimiento y saneamiento, el recurso está presente en todas las actividades productivas e industriales. Ahora que las constructoras operan y demandan empleo en el extranjero, las ingenierías clásicas se han estrechado al máximo para subsistir y los profesionales nos hemos tenido que reinventar para adaptarnos a los nuevos tiempos”.

“También nos están pidiendo a gente con perfil comercial, en especial orientado a productos para depuración y equipamiento, se nota que se inicia una nueva fase de expansión y las empresas quieren ir ganando mercado, por lo que precisan articular una red comercial muy preparada. Los alumnos con perfil comercial, encuentran empleo” advierte en su línea de optimismo contenido Juan Sierra. Por su parte, Mª Ángeles Polo, esboza la excelencia: el trabajador global, “el perfil idóneo es el del trabajador global, personas con alta cualificación e idiomas, dispuestas a la movilidad funcional y geográfica, tanto nacional como internacional, flexibles, resilentes, con capacidad para adaptarse a los cambios, participativos, autónomos y comprometidos”.

El emprendimiento, ¿trampa o salida?

Lluc Pejó: “Asistimos a la transformación de perfiles frente a las nuevas estrategias empresariales y a la incorporación de jóvenes para dar respuesta a los retos de gestión sostenible”

En un mercado laboral tan exigente, que ofrece pocas oportunidades para determinados perfiles, que se enfrentan a la frustración de no poder aplicar sus conocimientos, surge la figura del emprendedor. Jordi Oliveras, cuya iniciativa le convierte en voz autorizada en esta controvertida materia, traslada su experiencia: “se trata de saber hacer de la necesidad virtud, no tiene más. Pasé de una ingeniería, haciendo proyectos de inundabilidad, abastecimiento y saneamiento en alta, a estar de alta en el Sistema Nacional de Empleo”. Jordi, con sabia modestia, nos detalla su proceso: “En lugar de presentarme a ofertas de empleo, junto a cientos de candidatos en cada una de ellas, decidí postularme como autónomo, y ofrecer los servicios que ya realizaba anteriormente en la empresa de ingeniería en la que estuve empleado. Aposté por una marca personal… si yo he podido hacerlo, cualquiera puede; sólo es cuestión de plantearse un camino y recorrerlo, estar ahí siempre, tener claro lo que quieres y puedes hacer, tendiendo siempre a la especialización y a la calidad, porque si generalizas no llegas a ninguna parte”.

Pero el emprendimiento asienta sus casos de éxito sobre innumerables proyectos frustrados, Juan Sierra se muestra tajante a este respecto, “nosotros decimos bien claro a los alumnos recién graduados y sin experiencia que no se les ocurra emprender, nos gusta fomentar, eso sí, la figura del “intraemprendedor”, el que va a la empresa a aportar nuevas ideas e innovar. El tema del emprendimiento en España se ha orientado muy mal, se ha planteado como una forma artificial de paliar el problema del empleo, y eso no funciona, no ha funcionado de hecho, porque es muy raro poder emprender sin una experiencia previa”. Con contenida indignación, Ana Tarrafeta, lo ratifica, “Estoy totalmente de acuerdo, ¿un emprendedor junior sin experiencia? ¡Cómo vas a ser emprendedor!, no se sostiene”. Y Jordi Oliveras, aporta elocuentes imágenes a la tentación de emprender sin ninguna experiencia, “es saltar al vacío, un suicidio profesional; para emprender con garantías hace falta tener un bagaje previo, una formación sólida y una trayectoria profesional, aunque no sea muy extensa. Porque, cuando empiezas una carrera en la Universidad, quizá tengas claro lo que quieras ser; pero, en la práctica, partes de una formación y luego acabas desarrollando una profesión” afirmación ésta última a la que Ana Tarrafeta incorpora un ejemplo paradigmático: “un estudiante de biología no está pensando que va a acabar como responsable de procesos de una depuradora”.

Cuando se acumulan los años y la experiencia, el emprendimiento sí puede convertirse en la opción más adecuada, así lo expresa Juan Sierra: “ahí sí, ahora en España, el que tiene cierta edad, salvo que sea un fuera de serie, el autoempleo a través del emprendimiento, puede convertirse en la única salida profesional posible. Ana Tarrafeta también considera que, superados los cincuenta y muchos años de edad, “a no ser que seas una eminencia en determinadas materias o puedas optar a puestos muy altos de dirección general, se presenta muy complicado lograr un contrato por cuenta ajena”. Para Mª Ángeles Polo, efectivamente, “hay pocas ofertas pero, en ocasiones, para perfiles muy especializados, sí hay opciones. Nos hemos encontrado personas mayores de 55 años que tienen exactamente lo que estamos buscando, en especial para puestos con una duración determinada en el extranjero”. Lluc Pejó considera que hay un reto importante con la gestión de la transferencia del conocimiento y la experiencia que atesoran estos perfiles: “tengo la percepción de que en un futuro cercano las empresas incrementarán los esfuerzos en gestionar mejor la salida del talento, para mitigar la pérdida de valor”.

Una oferta formativa para acertar

Mª Ángeles Polo: “Debemos abogar por la profesionalización del sector del agua en todos los niveles profesionales"

Juan Sierra se lamenta del imperfecto escenario formativo español en Agua en las Universidades, “la formación universitaria continua desconectada de la realidad laboral del sector”. “El sector del agua es muy particular, desde el ingeniero hasta el operario requieren unas formaciones muy específicas. Además, tanto la tecnología como la legislación se actualizan constantemente, lo que exige el esfuerzo añadido de estar al día” apunta, en este sentido, Ana Tarrafeta. Sobre este dinamismo, abunda Lluc y aporta alguna solución: “Tenemos al profesor universitario que tiene un conocimiento excelente, dando clase sobre un temario coherentemente estructurado, pero que a menudo carece de plena conexión con la realidad; este conocimiento adquiere toda su validez cuando, además, se pone en el contexto de un programa desarrollado en colaboración con quienes viven y conocen el día a día de la gestión. Por eso, en la colaboración universidad-empresa encontramos un terreno muy fructífero, deberían fomentarse esas experiencias e inspirar la evolución permanente de los programas reglados oficiales de las universidades”.

Juan señala otra irregularidad en el marco académico: “En España nos encontramos con un exceso de universidades, y en cada una de ellas se hacen numerosos postgrados; pero, realmente, postgrados buenos en Agua no hay más que tres o cuatro, y postgrados buenos en medio ambiente habrá también otros tres o cuatro, esa es la verdadera y reducida oferta de calidad”. Lluc nos verifica el diagnóstico avanzado por Juan: “Efectivamente, hay mucha oferta buena y también mala, pero incluso dentro de lo bueno hay que diferenciar bien lo que realmente a uno le interesa, de esta forma la oferta formativa sí que se reduce sensiblemente”.

Elegir siempre es complicado, para acertar es preciso minimizar, efectivamente, las incertidumbres, Juan recomienda que “antes de decidir una formación en cualquier ámbito, es obligado consultar a los antiguos alumnos y, sobre todo, a empleadores y profesionales del sector, porque si no lo haces así corres el riesgo de equivocar la elección”. Para Lluc, antes que fijarse en el precio de una formación “primero debes saber bien cuáles son tus expectativas, y si lo que crees que necesitas vas a poder encontrarlo en el programa que estás considerando”.

Juan Sierra: “Solo si se produjera un aumento de las tarifas, asistiríamos a un repunte palpable del empleo en agua en España”

A este respecto, apunta Juan Sierra, saber elegir la modalidad adecuada también es importante, y esto depende, a su docto criterio, de los objetivos, “si pretendes únicamente adquirir un conocimiento de manera rápida, un curso corto online es perfecto; pero, para un programa Master de postgrado, donde la gente busca una inserción laboral, nunca recomendaría un formato online, porque se precisa un contacto directo con el mundo profesional”. Así es, abunda Lluc, “las tecnologías están aquí para quedarse y seguir evolucionando. Sin embargo, hay cosas que la tecnología vigente no te puede aportar en modo online, y que solo se alcanzan con el contacto presencial. Por otra parte, también hay aportaciones del modo online que no son alcanzables en la modalidad presencial, como la ubicuidad, la gestión de tus tiempos y el acceso a materiales audiovisuales e interactivos creados ad hoc. De modo que la calidad no tiene por qué tener una relación directa con la modalidad; pero la modalidad sí tiene mucho que ver con las expectativas de lo que uno está buscando”. Jordi Oliveras es un convencido del potencial de las nuevas tecnologías porque con ellas “se abren nuevos campos en la formación y la usabilidad de nuevas herramientas, como puede ser, por poner un ejemplo, el Big Data, así como en todos aquellos terrenos emergentes en los que vaya a haber una implementación profesional cierta a corto plazo”.

Lluc Pejó destaca la importancia de la formación integral e integrada: “En la Escuela del Agua nos interesa la formación a lo largo de toda la vida profesional de cada uno de los perfiles. Tenemos certificados de profesionalidad específicos del sector del agua, participamos en el desarrollo de ciclos de formación profesional también específicos, y estamos impulsando la formación profesional dual”. Mª Ángeles Polo comparte esta premisa, afirma que “debemos abogar por la profesionalización del sector del agua en todos los niveles profesionales. En los niveles más operativos, trabajando con las personas que ya están en las compañías, a través de la acreditación de las competencias profesionales”. Mª Ángeles considera evidente que “la vía de la FP Dual es una oportunidad de oro que supondrá un cambio cultural para las empresas y, al mismo tiempo, una gran oportunidad, porque la propia empresa puede diseñar y participar en el currículum académico de titulaciones sectoriales FP”. “Los certificados de profesionalidad pueden ser la forma idónea de profesionalizar los puestos de trabajo hasta ahora menos cualificados” apunta Juan y comparte, absolutamente convencido, Lluc: “El certificado de profesionalidad acredita el conocimiento experiencial de aquellos profesionales que llevaban muchos años trabajando y, sin embargo, carecían de un mecanismo de reconocimiento. Es una oportunidad para todos, tanto para los que quieren entrar en este sector y precisan de una cualificación para ser operarios competentes, como para aquellos que ya lo son y merecen un reconocimiento de competencia profesional”, a lo que Mª Ángeles añade que “no sólo supone una gran oportunidad para los profesionales, también aporta una ventaja competitiva clara para las empresas, porque sus operarios son y serán la cara visible de las entidades”.

Captación, el sitio y el momento adecuados

Ana Tarrafeta: “En el sector del agua, desde el ingeniero hasta el operario requieren formaciones muy específicas y tanto la tecnología como la legislación se actualizan constantemente”

Pero… ¿dónde y cómo buscan las empresas a sus futuros trabajadores? ¿Qué deben hacer los candidatos para acceder a las mejores empresas? Juan Sierra aborda la cuestión con detenimiento: “Depende de los perfiles, el sector del agua es extenso y diverso: desde los operarios hasta los perfiles técnicos en sus diversísimas especializaciones. Una parte importante de los perfiles técnicos junior los buscarán directamente en las universidades, a un ingeniero de caminos o industrial no le hace falta, inicialmente, ningún elemento diferenciador para acceder al mercado laboral. Después, en perfiles con experiencia, estos ingenieros, si alcanzan además un Master de prestigio en IESE, ESADE o IE adquieren una categoría tremenda”. Por otra parte, continua Juan, “otros perfiles cualificados, al margen de los ingenieros de caminos e industriales, estamos hablando de ingenieros agrónomos, de montes, forestales, ciencias ambientales, biología…sí requieren o es muy recomendable, por norma general, que refuercen sus currículum con postgrados que les otorguen una diferenciación y, por supuesto, idiomas, el inglés es esencial. En estos casos, las escuelas de negocios son un punto de encuentro entre el empleador y empleado, nosotros trabajamos este nexo, con especial intensidad con ingenierías, consultoras y centros de investigación”.

Mª Ángeles completa este esbozo desde su perspectiva profesional: “Nosotros, cuando tenemos una necesidad “tiramos” de la movilidad interna, apostamos primero por el talento interno. Luego lo publicamos en los portales de empleo habituales, recurrimos a las universidades y damos difusión en redes sociales”. En este punto, Ana Tarrafeta destaca la importancia de las redes profesionales: “Yo las utilizo muchísimo porque, como head hunter, tengo que ir a buscar al candidato. Cuando una gran empresa nos solicita un determinado perfil es porque les resulta complicadísimo encontrarlo, dado que suele tratarse de puestos que exigen una elevadísima especialización”.

Jordi Oliveras verbaliza y deja en el aire una interesante reflexión: “En España presumimos de empresas internacionalizadas, de ser la referencia en Agua y de lograr muchísimos e importantes contratos; pero tendríamos que presumir también de nuestro capital humano, puesto que la principal materia prima de cualquier ingeniería no es otra que el conocimiento de las personas” un público y breve soliloquio que alumbró un silencio que solo fue roto, con elegante contundencia, por Ana Tarrafeta: “el capital humano español es el mejor del mundo”. Se baja el telón.

Jordi Oliveras

“Tendríamos que presumir de nuestro capital humano, puesto que la principal materia prima de cualquier ingeniería no es otra que el conocimiento de las personas”

Lluc Pejó

“Asistimos a la transformación de perfiles frente a las nuevas estrategias empresariales y a la incorporación de jóvenes para dar respuesta a los retos de gestión sostenible”

Mª Ángeles Polo

“Debemos abogar por la profesionalización del sector del agua en todos los niveles profesionales”

Juan Sierra

“Solo si se produjera un aumento de las tarifas, asistiríamos a un repunte palpable del empleo en agua en España”.

Ana Tarrafeta

“En el sector del agua, desde el ingeniero hasta el operario requieren formaciones muy específicas y tanto la tecnología como la legislación se actualizan constantemente”

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