¿Por qué es necesario restaurar los humedales?

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  • ¿Por qué es necesario restaurar humedales?
    ista aérea de la recuperación de las Marismas Blacas, en la Bahía de Santander - SEO/BirdLife.
  • España debe restaurar para 2010 el 15% de sus ecosistemas degradados 
  • La organización ambiental es pionera en este campo de actuación

Sobre la Entidad

SEO Birdlife
Sociedad Española de Ornitología, fundada en 1954 con el objetivo de conservar las aves silvestres y su hábitat.

Las administraciones públicas españolas deben restaurar al menos el 15% de los ecosistemas degradados antes de 2020, tal y como se comprometieron en 2010 los países firmantes del Convenio sobre Diversidad Biológica. Restaurar espacios naturales degradados es una de las herramientas con las que se puede luchar contra el cambio climático, puesto que los ecosistemas en mejor estado son buenos sumideros de gases de efecto invernadero, situándose a la cabeza los humedales. SEO/BirdLife -entidad pionera en dar una segunda oportunidad a la naturaleza- lleva 15 años implicada en esta labor de recuperación de espacios deteriorados o destruidos por la actividad humana.

Considerada una disciplina, la restauración ambiental se iniciaba en los años 70 en Estados Unidos como respuesta a la gran degradación sufrida por el desarrollismo imperante tras la II Guerra Mundial, que había supuesto la destrucción de muchos hábitats naturales, sobre todo zonas húmedas. En nuestro país, SEO/BirdLife comenzaba a finales de los noventa sus primeras iniciativas de envergadura en el Delta del Ebro (Tarragona) o las Marismas Blancas de Astillero (Cantabria), a las que se han sumado otras en la última década como la Laguna de Villafranca (Madrid) o el Tancat de la Pipa (Valencia).

Además, ha realizado un primer listado con medio centenar de lugares prioritarios a restaurar dada su importancia actual o pasada para las aves y su capacidad para contribuir a la mitigación y adaptación al cambio climático. Este listado incluye, entre otros importantes humedales, la Laguna de la Janda, las Marismas de Santoña, la Bahía de Santander, el complejo lagunar de Alcázar de San Juan, el Delta del Llobregat, el Mar Menor, Urdaibai, los marjales de Almenara y del Moro, La Albufera de Valencia, El Hondo o los carrizales de Elche.

La mejora y restauración de hábitats es una de las medidas más importantes para mitigar los efectos que el cambio climático

Un arma contra el cambio climático

Tanto BirdLife International como la comunidad científica han proclamado la mejora y restauración de hábitats como una de las medidas más importantes para mitigar los efectos que el cambio climático tendrá en el futuro sobre hábitats y especies. Para Felipe González, delegado de Cantabria de SEO/BirdLife, “estamos comprobando cómo  el cambio climático y sus efectos son una realidad  y que países como Gran Bretaña ya trabajan intensamente para adaptarse a ello. En España estamos empezando, pero debemos asegurarnos de que la restauración ambiental siga creciendo y se convierta en una herramienta cada vez más generalizada para conservar hábitats, especies y prevenir los efectos inevitables de un cambio climático que ya nadie pone en duda, y cuyos fenómenos asociados es muy probable que sigan aumentando con el paso del tiempo.”

Una reserva ornitológica en la Bahía de Santander

Aparte de proponer, SEO/BirdLife ya ha llevado a la práctica algunas de las teorías que se manejan en torno a la restauración ambiental. Así, a través del proyecto EcoAstilleroXXI, en 1999 comienza en Cantabria el trabajo en una serie de espacios post-industriales: vertederos, depósitos de minerales y marismas a medio rellenar. El resultado a día de hoy son más de 70 hectáreas restauradas compuestas por humedales, bosques y campiñas, que se han convertido en un espacio natural de referencia en  la Bahía de Santander, entre ellos la Reserva Ornitológica de las Marismas Blancas.

Las acciones se centraron en la retirada de rellenos de diversos materiales, adecuación de las orillas, regulación de la entrada de agua del estuario, ampliación del vaso de la laguna, revegetación general y eliminación de flora exótica (plumeros, acacias y eucaliptos). También se diseñaron itinerarios e infraestructuras de uso público que permiten actualmente compatibilizar la conservación de sus valores naturales con el disfrute de un nuevo espacio verde periurbano en Astillero.

Pero el broche a este veterano proyecto de restauración ha sido la llegada hasta esta reserva ornitológica de la nutria, una especie desaparecida hace décadas de la Bahía de Santander. “Se trata de noticias muy emocionantes y que muestran el éxito de las medidas de recuperación que se han realizado. La nutria es la última especie que se suma a las que han venido asentándose en la red de espacios de EcoAstilleroXXI, como el charrán común, que nidifica en la Marisma Negra, o los corzos, que se han instalado en Morero. El saneamiento de las aguas de la bahía ha sido también un elemento fundamental que ha favorecido la llegada de esta especie a la marisma", expone González.

Filtros verdes en La Pipa

Otro ejemplo de restauración ha tenido lugar en el Tancat de la Pipa, en  l’Albufera de Valencia, un proyecto puesto en marcha en 2009 por la Confederación Hidrográfica del Júcar con el objetivo de mejorar la calidad del agua y recuperar hábitats y biodiversidad mediante un sistema de filtros verdes superficiales. El espacio está gestionado en la actualidad por SEO/BirdLife y Acció Ecologista-Agró mediante un acuerdo de custodia. Entre otros logros, este espacio de 40 hectáreas alberga uno o dos ejemplares de avetoros invernantes (dependiendo del año), junto con la mitad de las parejas de pato colorado y focha común del parque natural, así como las únicas parejas de ánade friso y cerceta carretona.

Laguna de Villafranca, adiós a un vertedero

A su vez, SEO/BirdLife trabajó entre 2005 y 2009 en la restauración de la Laguna de Villafranca (Arganda del Rey, Madrid), utilizada como vertedero de residuos de empresas de la zona (restos de obras de construcción o demolición o de la fabricación de envases tipo “tetrabrick”). Se retiraron con maquinaria pesada 6.000 toneladas de estos materiales de las orillas y fondos de la gravera, que habían sido colonizados por vegetación palustre y constituía una especie de estructura flotante o semiflotante cubierta en parte por carrizo. Una vez retirados esos materiales y reconstruidos los perfiles de la gravera, las orillas fueron rápidamente colonizadas por vegetación palustre.

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