Yolanda Kakabadse: "América Latina es una región privilegiada en cuanto a disponibilidad de agua"

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América Latina ha trabajado duramente para cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio en lo relativo a agua y saneamiento. En el caso del abastecimiento se han logrado cumplir plenamente las metas y en el caso del saneamiento casi se han alcanzado. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcan nuevos objetivos para incrementar la seguridad hídrica en el mundo y, en concreto, en la región latinoamericana.

El próximo 6 de septiembre, Casa América acogerá en Madrid la segunda edición de los Diálogos del Agua América Latina España, donde se debatirán, entre otros temas, las coberturas de abastecimiento y saneamiento y la seguridad hídrica en la región.

Hoy hablamos con Yolanda Kakabadse, Presidenta del Directorio de WWF Internacional.

Pregunta: ¿Cuáles cree que deberían ser los temas más relevantes a tratar en los Diálogos del Agua?

El punto de partida de cualquier discusión sobre el agua es ponernos de acuerdo en los límites de extracción del recurso que nos permitan mantener en condiciones sanas nuestras cuencas y acuíferos, tanto en cantidad y calidad

Respuesta: A nuestro parecer, el punto de partida de cualquier discusión sobre el agua es ponernos de acuerdo en los límites de extracción del recurso que nos permitan mantener en condiciones sanas nuestras cuencas y acuíferos, tanto en cantidad y calidad. Es decir cuánta agua podemos tomar de la naturaleza sin que perdamos los beneficios del ciclo hidrológico y nuestra biodiversidad. Acordar este límite es de gran trascendencia ya que esta agua que permanece en el ambiente es la que nos asegurará una gestión adecuada del recurso.

Una vez definido este aspecto resulta muy importante hablar de la eficiencia con que usamos el agua, y en este sentido, los temas serían:

  • El primero, su uso en sistemas de producción de alimentos, tanto desde la perspectiva de eficiencia como en la racionalización de sistemas de consumo.
  • El segundo, la protección de Cuencas Hidrográficas, como ese gran sistema captador de agua. Cantidad y calidad están en juego y sus vínculos con la salud humana son indiscutibles.

P.- ¿Cómo describiría la situación hídrica en América Latina y cuáles diría que son los principales problemas a abordar?

R.- América Latina es una región privilegiada en cuanto a disponibilidad de agua. Representa el 6% de la población mundial y cuenta con el 30% del agua dulce en el planeta; el acuífero Guaraní (Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina) tiene una de las mayores reservas de agua subterránea del planeta; Brasil, Bolivia, Colombia, Venezuela, Argentina y Chile se encuentran entre los países con mayor disponibilidad de agua, que va de entre 10 mil a 100 mil m3 por persona al año. No obstante, tal como lo expresa la CAF y el BID en su publicación ““El futuro de los servicios de agua y saneamiento en América Latina. Desafíos de los operadores de áreas urbanas de más de 300,000 habitantes” del 2015, las sequías acontecidas durante los últimos años (en el Caribe en 2009-2010, en Argentina en 2011, en México en 2011-2012, y más recientemente en Chile y en São Paulo, Brasil) nos hace reflexionar sobre la necesidad de usar racional y eficientemente el recurso, así como internalizar en políticas públicas y planificación, la importancia de tomar medidas para la adaptación al cambio climático.

La distribución hídrica es muy irregular. Mientras en algunas regiones el agua es abundante, en otras, la escasez es una constante. Debe preocuparnos que en la mayor parte de América latina estamos registrando procesos de deterioro: disminución de los glaciares, reducción de las capas freáticas así como de los niveles de agua en lagos.

Es prioritario atender a las causas (visión de mediano y largo plazo) tanto como a los efectos (corto plazo) de estos cambios: modelos de producción, procesos ineficientes de distribución y pérdida del recurso, políticas y control para el manejo de desechos de pueblos y ciudades.

América Latina es una región privilegiada en cuanto a disponibilidad de agua

En cuanto a servicios, según datos de BID del 2016, existen 34 millones de personas sin acceso al agua y 106 sin acceso al saneamiento. En la región sólo el 28% del agua pasa por un tratamiento de aguas residuales. Y aquí enfrentamos como región un tema de equidad en el acceso al agua y contaminación, ambos casos representan un problema de salud.

En la discusión de estos problemas es indispensable definir cómo la naturaleza, de la que LAC también es una región privilegiada, nos ayuda a plantear mejores soluciones, sustentables, eficientes, justas para todos. Es importante definir el papel de la infraestructura verde, los servicios ambientales y la adaptación basada en ecosistemas.

P.- ¿Qué tan dispuestos a la protección y mejora de la gestión de los recursos hídricos están los gobiernos latinoamericanos?

R.- Hay un notable incremento de atención al tema y acciones concretas por parte de los Gobiernos Locales. Aunque los Gobiernos Nacionales han trabajado más en legislación, han dispuesto limitados recursos para ejecución y control.

La región requiere de fuertes inversiones para alcanzar una cobertura universal de agua y saneamiento. Según estimaciones de la CAF y el BID en su publicación “El futuro de los servicios de agua y saneamiento en América Latina. Desafíos de los operadores de áreas urbanas de más de 300,000 habitantes” del 2015, deberán invertirse USD $50,800 millones para que los operadores de las áreas urbanas de más de 300,000 habitantes cumplan en el año 2030 con las Metas de Desarrollo Sostenible (MDS) relativas al logro de coberturas universales de agua y saneamiento. Además se necesitarán otros USD $29,700 millones para que esta categoría de operadores alcance en 2030 la meta de reducir a la mitad la proporción de aguas residuales no tratadas.

Un aspecto que debemos aprovechar aún más como región es el intercambio de experiencias entre nuestros gobiernos, lo que también nos sirve a los ciudadanos como referencia para evaluar a nuestras autoridades. La facilidad de comunicación y la similitud de nuestros marcos normativos nos ofrecen una oportunidad que no se presenta en otras partes del mundo.

La región requiere de fuertes inversiones para alcanzar una cobertura universal de agua y saneamiento

P.- ¿Cómo proteger los ecosistemas para que cumplan su rol en la preservación de recursos hídricos? Frente a la necesidad de su uso para el desarrollo económico, especialmente en la industria, energía y desarrollo agrícola.

R.- Un primer paso es reconocer que los ecosistemas son parte de la solución y no un competidor más por el recurso. Los gestores del agua deben ver a los ecosistemas como su gran aliado para cumplir con sus objetivos. Una buena gestión del agua, sustentable, conserva a los ecosistemas y también los aprovecha, para captar, almacenar, depurar y conducir agua; al mismo tiempo conserva capacidades de transporte (agua, sedimentos, energía), conectividad para la movilidad de especies y de humedad que requieren nuestras áreas naturales protegidas.

Es necesario volver a priorizar la importancia de las Áreas Protegidas como captadoras de agua cuando están cuenca arriba, pero también como receptoras de agua cuando se encuentran cuenca abajo. En varios de los países de la región encontramos que los gobernantes han desvalorizado su papel, que cumple un rol  fundamental: garantizar la provisión de servicios ambientales. Por otro lado, la región tiene ya experiencias importantes en formas novedosas para proteger los recursos hídricos, siendo una de ellas la creación de Reservas de Agua en México.

Este programa trabaja en asegurar el volumen anual de agua que sustenta 97 Áreas Naturales Protegidas y 55 humedales de importancia internacional inscritos en la Convención Ramsar, pero al mismo tiempo sustenta servicios ambientales que fortalecen la gestión del agua en el país. Este modelo tiene gran potencial de réplica. Actualmente, los gobiernos de Perú, Ecuador, Bolivia, Colombia y Guatemala ya analizan su adopción.

P.- ¿Qué medidas considera prioritarias a la hora de hacer frente a la inseguridad hídrica en el mundo / América Latina?

R.- Generar información basada en la ciencia sobre los riesgos. El concepto de “seguridad” es movilizador de voluntades. El sector privado debe tener un papel protagónico en este proceso, tanto en la adopción de medidas para reducir las amenazas, como en la promoción de mensajes que tengan como objetivo el cambio de comportamientos relacionados al uso individual y colectivo; será importante relacionar el tema de seguridad hídrica con otras seguridades: alimenticia, energética, de salud.

Y vuelvo a enfatizar que en este tema de seguridad los ecosistemas tienen un papel muy importante que jugar. Así debemos de entenderlo.

P.- La participación de la sociedad civil ¿es uno de los retos a abordar?

Es fundamental entender la gestión del agua bajo los nuevos paradigmas de riesgo, adaptación y resiliencia, para entonces definir cuáles son las acciones que nos fortalecen en estos ámbitos

R.- Definitivamente. El “Consumidor” debe ser parte de la solución; con el apoyo de organizaciones sociales, los mensajes relativos a riesgos y oportunidades, a cambios de comportamiento y difusión de información diseñada para movilizar y generar conciencia en las sociedades, son urgentes. El valor añadido de las organizaciones de la sociedad civil es su capacidad de actuar en tiempos más cortos, con presupuestos más reducidos que los gobiernos y con impactos e indicadores mas cercanos a la sociedad.

P.- El cambio climático es una realidad que afecta, entre otros, a la disponibilidad de agua. ¿Cree que será posible hacerle frente antes de que sea demasiado tarde? ¿Cómo se logrará este objetivo?

R.- En algunas sub-regiones ya debemos enfrentar la escasez, en otras se puede reducir las amenazas. Las políticas gubernamentales de desarrollo bajo en carbono para sumar esfuerzos globales, son importantes. En paralelo, los Gobiernos Locales tienen un desafío más inmediato: generar políticas e incentivos para lograr la participación ciudadana en el uso más racional del recurso. Las lecciones aprendidas del caso de Sao Paulo deberían ser sistematizadas y utilizadas en toda la región.

Adicionalmente, es fundamental entender la gestión del agua bajo los nuevos paradigmas de riesgo, adaptación y resiliencia, para entonces definir cuáles son las acciones que nos fortalecen en estos ámbitos. Bajo la incertidumbre que representa el cambio climático ya no es suficiente la solución tradicional, sino aquella que integra estos factores, y aquí nuevamente los ecosistemas tienen un papel que jugar. Una cuenca sana nos ofrece oportunidades de manejar el riesgo, la incertidumbre, y ser resilientes; estas oportunidades por supuesto que deben ser complementadas con infraestructura, y con mucha participación y conciencia ciudadana.

Los gestores del agua deben ver a los ecosistemas como su gran aliado para cumplir con sus objetivos

P.- ¿Cómo puede el ciudadano de a pie contribuir a la conservación del recurso hídrico?

R.- Todo ciudadano debe tener acceso a información fácilmente comprensible sobre las amenazas y riesgos a la seguridad humana, pero también sobre las oportunidades para reducirlos. El ciudadano debe ser parte activa de iniciativas que cuestionen las actuales culturas de consumo, que atentan contra la seguridad hídrica.

Según la OCDE en su informe titulado “Gobernabilidad del agua en América Latina y el Caribe: Un enfoque multinivel” del 2012, las brechas de gobernabilidad en las políticas de agua afectan a la región, sobre todo la brecha de información adecuada entre los actores pertinentes al igual que la dispersión y fragmentación de los datos primarios sobre el agua y el ambiente, son importantes cuellos de botella entre los ministerios, las entidades públicas y las instituciones de gobierno implicados en la política de agua.

Vuelvo a mi tema: el ciudadano de a pie puede estar tranquilo si su río, si su cuenca se mantiene bien conservada, pero debe empezar a preocuparse cuando su ríos se contaminan, se entuban, se pierden especies, y las cuencas se deforestan. Como ciudadanos debemos de aprender y estar atentos a lo que sucede con nuestro entorno, con nuestra biodiversidad, para trabajar con nuestros gobiernos y asumir responsabilidades.

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