Cantabria alerta de la "bomba de relojería" que supone el fracking

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El Gobierno de Cantabria ha alertado de la "bomba de relojería" y "atentado ecológico" que supondría el uso de la técnica de la fractura hidráulica, conocida como fracking, en una región que "rezuma agua por todos sus poros" y que presenta, además, un suelo "horadado prácticamente en todos sus rincones".

"Prácticamente, con independencia del lugar del territorio" que se perfore, "se va a afectar a alguna de las masas de agua subterráneas", según avisa el Ejecutivo autonómico en las alegaciones que ha registrado este lunes en el Tribunal Constitucional al recurso del Estado contra la Ley que prohíbe el fracking en esta comunidad, y a las que ha tenido acceso Europa Press.

En las mismas, la Administración regional también advierte de los riesgos para la salud humana, de la incidencia que esta práctica tendría en el "impresionante" patrimonio cultural que representan las cuevas con yacimientos arqueológicos y arte parietal, entre las que destaca Altamira, conocida como la 'Capilla Sixtina del Arte Rupestre' y declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Un patrimonio que podría verse "seriamente amenazado".

Con independencia del lugar del territorio que se perfore, se va a afectar a alguna de las masas de agua subterráneas

Asimismo, las numerosas figuras de protección existentes en el territorio cántabro "hacen prácticamente inviable, de facto, la fracturación hidráulica" en esta región, apuntan las alegaciones del Gobierno cántabro, que se suman a las presentadas por el Parlamento regional y que también se han registrado este lunes. En las suyas, la Cámara también alerta del impacto de esta técnica sobre la salud y el medio ambiente y advierte de que su práctica "condenaría" a cuevas como Altamira o El Soplao.

El Ejecutivo, en las alegaciones elaboradas por sus servicios jurídicos ante el recurso de inconstitucionalidad del Estado a la ley cántabra de 15 de abril de 2013 que prohíbe el fracking en la región, explica que esta norma se aprobó ante la "constatación" de una serie de "riesgos" para el medioambiente y la salud asociados a la extracción de gas mediante la técnica de la fractura hidráulica. Entre los mismos, destaca la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas (acuíferos), y los efectos sobre la salud de las personas, que se verían "acentuados" por las "singularidades geológicas" de la región.

Tras considerar que la propia demanda de la Abogacía del Estado hace referencia a estos riesgos aunque "pasa de puntillas" por ellos, el Gobierno cántabro alude a numerosos informes europeos que dan cuenta de los mismos, y recalca al respecto que "pueden verse incrementados dependiendo de las características de los emplazamientos". Así, en Cantabria presenta "un carácter exponecialmente" acentuado si se atiende a sus "singularidades geológicas e hídricas".

En este sentido, el Ejecutivo detalla que la "pequeña" comunidad cántabra se ubica dentro de la zona peninsular conocida como "la España húmeda", caracterizada por abundantes lluvias a lo largo de todo el año, extremo que se une a la "singular orografía" de esta región -denominada 'La Montaña'- y su "singularidad subterránea, mundialmente famosa por estar considerada como el paraíso de la espeleología".

"Cantabria rezuma agua por todos sus poros", sentencia el Gobierno, para aludir a las nueve cuencas fluviales, a los "numerosos" afluentes de cada río y a los "cientos" de arroyos y regatos que descienden de las montañas. También cita en este ámbito los lagos, embalses y pantanos -como el del Ebro-, las marismas -como la de Santoña- y la Bahía de Santander.

Y en el subsuelo, prosiguen las alegaciones de la Administración autonómica, la región cuenta con un "impresionante" patrimonio hidrológico, conformado por nueve masas de agua integradas a su vez por "numerosos acuíferos", que suman una superficie de unos 3.782 kilómetros cuadrados sobre un total de 4.405 de la Demarcación Hidrográfica.

Con todo ello, el Gobierno llega a la conclusión de que, "prácticamente, con independencia del lugar del territorio" que se perfore para hacer fracking "se va a afectar a alguna de las masas de agua subterráneas".

Atentado ecológico

El Ejecutivo también destaca el patrimonio subterráneo que conforman las cuevas y simas de Cantabria, que es "único en el mundo". Detalla la respecto que hay más de 6.500 cavidades, de las cuales 300 se consideran "grandes sistemas", es decir, de más de un 1 kilómetro de largo y cien metros de alto.

"Seis de las diez mayores cuevas de España están en Cantabria", apuntan las alegaciones, para enfatizar también que en Picos de Europa se concentra "una parte importante de las simas más profundas del mundo". Asimismo, subraya que el sistema kárstico del Mortillano es "el más largo del país", con 130 kilómetros de largo.

Así, la presencia de un subsuelo "horadado prácticamente en todos sus rincones" que es "como un queso gruyere francés" determina que la "eventual práctica" del fracking en la región sería "una bomba de relojería, un auténtico atentando ecológico, un riesgo inasumible para la sociedad actual y futuras generaciones".

"Se sabe dónde se perfora, pero no dónde pueden acabar los eventuales efectos contaminantes", alertan las alegaciones, que ponen como ejemplo que una de las principales captaciones de agua para Santander se encuentra en Soto-Iruz (río Pas) y está afectada por uno de los permisos de investigación concedidos por el Estado (el permiso Luena). Al hilo de lo anterior, el Ejecutivo recuerda que la mayor parte de los permisos previstos se concentran en la zona suroriental de Cantabria, precisamente donde se concentra las cavidades más grandes e importantes.

Las numerosas figuras de protección existentes en el territorio cántabro hacen prácticamente inviable, de facto, la fracturación hidráulica

Patrimonio cultural

De igual modo, la Administración regional avisa al Constitucional de la incidencia del fracking en las cuevas con yacimientos arqueológicos y arte parietal, de las que se conocen unas 1.500 y 65, respectivamente. De todas ellas destaca "con luz propia" Altamira, y las otras nueve declaradas igualmente Patrimonio de la Humanidad, como Chufín, Hornos de la Peña, Monte Castillo, El Pendo, Covalanas, etc), y otras cavidades como El Soplao.

"Este impresionante patrimonio cultural y el que pudiera llegar a descubrirse", señala el Ejecutivo, que recuerda que Altamira se descubrió hace unos cien años y El Soplao hace diez, "se puede llegar a ver seriamente amenazado" por el fracking.

Con todo ello, las alegaciones aluden a la confluencia en la región de distintas figuras de protección existentes en Cantabria, como el Plan de Ordenación del Litoral (POL), Lugares de Importancia Comunitaria (LIC's), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPAS) o Suelos Rústicos de Especial Protección (SREP) que "hace prácticamente inviable, de facto, la fracturación hidráulica" en Cantabria.

A esto se suma el "alto índice" de dispersión geográfica de los cántabros, que residen en "multitud" de núcleos de población "diseminados" por toda su geografía, por lo que "no resulta tampoco posible guardar unas distancias mínimas de seguridad entre los pozos y los núcleos de población".

Competencias

En cuanto al recurso del Estado, basado en la invasión de competencias de la norma cántabra de prohibición del fracking, el Gobierno regional asegura que la ley "no solo no vulnera la Constitución, sino que es plenamente respetuosa con la legislación estatal".

Tras indicar que la normativa autonómica "no cuestiona las competencias del Estado", el Gobierno aclara que "eso es una cosa y otra distinta es que, por encima de esa regulación básica estatal Cantabria no pueda, de manera justificada y motivada, atendiendo a sus circunstancias singulares y excepcionales (...) adoptar una medida adicional de protección medioambiental y sanitaria" basado en el principio de "precaución".

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