Diez árboles para celebrar la naturaleza

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  • Diez árboles celebrar naturaleza
  • Árboles frondosos, árboles altos, árboles viejos o árboles espectaculares: podríamos elaborar una lista con los mejores árboles, pero sería sin duda inexacta. Por eso, elegimos algunos para que tú completes la lista.

Sobre la Entidad

Fundación Aquae quiere ser centro de referencia, nacional e internacional, en torno al agua. 
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Elaborar una lista de los “diez mejores árboles de la Tierra” o los “diez árboles más bonitos del planeta” es tarea imposible, porque nunca hay un árbol mejor que otro. Uno tendrá las hojas más verdes, o será más grande, o más frondoso; habrá el que tenga la historia más bonita, o el que se mantenga en pie desde hace centenares o miles de años… En Fundación Aquae somos amantes de los árboles y no queremos ser injustos. Por eso, hemos hecho una lista que sirva de pretexto para que tú busques tu árbol.

Tejo de Bermiego (Asturias, España)

Considerado Monumento Natural desde 1995, es una especie sagrada para los antiguos celtas, y tiene nada más ni nada menos que mil años. Se encuentra en la localidad asturiana de Quirós, y mide 13 metros de altura y seis de diámetro. La copa se extiende 15 metros. En Asturias hay más de 200 tejos censados, pero este es único en su especie.

Tejo de Bermiego (Wikipedia)

Roble de Bátaszék (Bátaszék, Hungría)

Este majestuoso roble ha ganado el concurso al Árbol Europeo 2016, y es fácil adivinar por qué. Se encuentra en una colina al lado de una pequeña capilla, cuyos feligreses y otros agricultores del pueblo se ocupan de cuidar del ejemplar. Según la tradición local, el tronco de roble debe rociarse con vino para garantizar la rica cosecha de uva del año siguiente.

El roble de Bátaszék (Ayuntamiento de Bátaszék)

Tejo de Much Marcle (Herefordshire, Inglaterra)

Este impresionante árbol puede encontrarse en el cementerio de una iglesia en Herefordshire, Inglaterra, y tiene alrededor de 1.500 años de antigüedad. El agujero central, que ha permitido que se construya un banco en su interior, ha sido provocado por un hongo, el Laetiporus sulphureus. Un espléndido lugar para descansar desde el interior de la misma naturaleza, ¿no os parece?.

Tejo de Much Marcle (The Tree Council)

Los baobabs de Menabe (Madagascar)

“Los baobabs no son arbustos, sino árboles grandes como templos”, dice El Principito. Y no crecen solos, sino en grupos, como el conjunto de árboles que forman la llamada “Avenida de los baobabs” en Menabe, Madagascar. Pueden alcanzar hasta 30 metros de altura, y son el emblema de esta isla africana, junto con los lémures. También se conocen como “árboles botella”, por su forma y porque almacenan el agua para la época más seca. El planeta del principito estaba lleno de ellos, que el pequeño protagonista se empeñaba en arrancar.

Avenida de los baobabs, Madagascar (Alamy)

Secuoya Hyperion (California, Estados Unidos)

Las secuoyas se encuentran entre los árboles más altos del planeta, y son una especie que prácticamente solo se encuentra en la costa oeste de Estados Unidos. Esta secuoya es, por mérito propio, la más alta del planeta: mide 115 metros, más que la Estatua de la Libertad o el Big Ben. Este tipo de árbol puede vivir hasta los 3.000 años, y éste en concreto recibe su nombre del hijo del dios del cielo y la diosa de la Tierra (Urano y Gea).

La secuoya Hyperion (Michael Nichols)

Árbol del Tule (Oaxaca, México)

Este ciprés mexicano gigantesco, cuya circunferencia mide 58 metros y alcanza los 42 metros de altura, se encuentra en el atrio de la iglesia de Santa María del Tule, en Oaxaca (México), que a su lado parece poco menos que una casita. Según parece, tiene más de 2.000 años. Es Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO desde 2003, y todo un símbolo para los habitantes de Oaxaca, que incluso organizan una fiesta en su honor cada segundo lunes de octubre.

Árbol del Tule (Wikimedia Commons)

Joshua Tree (Desierto de Mojave, Estados Unidos)

Este árbol, que da nombre a toda una especie, podría desaparecer debido al cambio climático. Crece casi exclusivamente en el desierto californiano de Mojave, y su futuro está en el aire, pues según un estudio reciente, su presencia ha disminuido porque no crecen nuevos árboles. Y es que a pesar de ser una especie muy resistente, sus reservas de agua se están agotando…

Joshua Tree (Kevin Schafer)

Farga d’Arió (Tarragona, España)

El árbol más longevo de España es un olivo de 1.701 años plantado durante el reinado del emperador romano Constantino I (306-337 dC). Es, sin duda, un ejemplar majestuoso de una especie que ya de por sí puede presumir de tener algunos de los árboles más viejos que existen.

Farga d’Arió (Associació Territori del Sénia)

Castaño Santo de Istan (Málaga, España)

Muchos árboles, debido a su antigüedad, han sido testigos de batallas y hechos históricos. Este podría haber presenciado la rebelión de los moriscos en Sierra Bermeja de 1568, y según se dice, el mismísimo rey Fernando el Católico celebró una misa bajo su sombra en 1501. Se encuentra en Hoyo del Bote, en la Sierra Real de Istán, y la Junta de Andalucía quiere nombrarlo Monumento Natural.

Castaño Santo de Istan (Wikipedia)

Roble Grande de la Solana (Cáceres, España)

Queríamos terminar esta lista con un árbol que, lamentablemente, ya no vive. Su tronco permanecerá como recuerdo de lo que había sido, antes de que unos vándalos lo envenenaran. Nuestra lista concluye con el Roble Grande de la Solana, uno de los árboles singulares más importantes de Extremadura. Este Quercus Pirenaica Wild de más de 15 metros de altura y catalogado desde hace más de dos décadas, fue víctima de una agresión fatal el pasado mes de mayo de 2016. El roble no volverá a brotar, pero su recuerdo permanecerá entre los amantes de la naturaleza.

Roble Grande de la Solana (Vallecereza)

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