El Centro Ibérico de Restauración Fluvial, en contra de las actuaciones de restauración fluvial en el Ésera

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Centro Ibérico de Restauración Fluvial 
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  • Actuaciones en el Ésera.

Los días 17 y 18 de junio el tramo alto del río Ésera, fundamentalmente en su discurrir por el Valle de Benasque, sufrió una importante avenida fluvial. Más allá de la recurrencia de estos eventos, con situaciones similares en los años 60 del pasado siglo, los días posteriores a la crecida dejaron bien a las claras los errores de gestión fluvial cometidos durante muchos años. 

Buena parte de los sistemas de defensa colocados a modo de escolleras ceñidas al cauce menor del río se han mostrado ineficientes ante eventos de una magnitud importante. Tras la crecida la mayor parte de ellos han desaparecido. Incluso los muros defensivos de la zona urbana y periurbana han sufrido severos daños, dejando edificios enteros, cuya correcta ubicación es cuanto menos dudosa, expuestos a nuevas crecidas durante meses, o directamente arrasados por unas aguas que reclamaban su territorio.

El río Ésera dibujó con nitidez una amplia llanura de inundación tanto aguas arriba como aguas abajo del núcleo de Benasque, dinamizando también las zonas bajas del Valle. En unas horas el río generó nuevos cauces, amplió meandros y curvas, movilizó y depositó sedimentos... en suma, en unas horas el río Ésera recuperó una parte de lo que defensas, embalses, derivaciones para usos hidroeléctricos, políticas urbanísticas aberrantes, etc, le habían robado durante décadas. Recuperó su naturalidad. 

Según CIREF, las actuaciones que se están ejecutando no responden a una gestión coherente, responsable y respetuosa de un sistema fluvial.

Ante esto, las actuaciones que se están llevando a cabo por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro, sin proyecto, sin evaluación de impacto y sin ningún tipo de sensibilidad ambiental, están destrozando todo ese dinamismo y naturalidad recuperada por un río que, no olvidemos, se encuentra en una zona de alta montaña, elevada naturalidad y a las puertas de un Parque Natural. De nuevo se olvidan las recomendaciones europeas, con sentido común y de lo económico, que dicen que deberíamos planificar el uso del territorio y dejar para el río parte de lo que es suyo, dejando zonas libres para la inundación sin daños y respetando el espacio fluvial. Así, no se puede olvidar que la Directiva europea de Inundaciones señala que habría que considerar el “territorio en riesgo como no urbanizable (…) incluida la posibilidad de retirar construcciones o instalaciones existentes que supongan un grave riesgo”.

El río había redistribuido gran cantidad de sedimento, generando un cauce mayor con brazos y curvas acordes con su dinámica natural; sin embargo, ahora la administración está removiendo, transportando y depositando cantidades ingentes de estos sedimentos. Se están apelmazando en las llanuras de inundación y se está generado un cauce totalmente lineal, sin brazos secundarios y con márgenes regularizados y, en buena parte, de nuevo, con escolleras. El cauce menor, en ocasiones formando múltiples brazos por el aporte de sedimentos y el descenso de la pendiente, está siendo destrozado, creándose uno totalmente nuevo en el que los saltos, los remansos, las pozas y todos los materiales del lecho están absolutamente desnaturalizados. 

En resumen, una vez más, las actuaciones que se están ejecutando, y que ya se han llevado a cabo de forma más puntual en otras zonas como los Llanos del Hospital o Senarta, no responden a una gestión coherente, responsable y respetuosa de un sistema fluvial. Se está eliminando por completo cualquier atisbo de naturalidad y se vuelve a caer en los mismos errores que han conducido, tantas veces, a los mismos resultados. De nuevo, las soluciones más "populares", amparadas en los grandes movimientos de tierra y en la generación de ríos totalmente antropizados, incidiendo en la sensación de falsa seguridad que estos crean en la población, son las que se llevan a cabo y, de nuevo, se destroza un río que había conseguido dinamizarse. 

Habrá que esperar a que el río Ésera, como tantos otros, vuelva a demostrar que es más que ese canal que están creando para él. Habrá que esperar a que el río Ésera retome los que se dicen que son orígenes de su nombre, y que cuando eso suceda los gestores sepan actuar con coherencia. Ésera: Es y será.  

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