La dinámica del hielo ártico cambia con la química atmosférica, depositando mayor cantidad de mercurio en los ecosistemas

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Los investigadores Chris Moore y Daniel Obrist, del Instituto de Investigación del Desierto de Nevada (DRI, en sus siglas en inglés), en Estados Unidos, han establecido, por primera vez, un vínculo entre la dinámica del hielo marino en el Ártico y el cambio de la química atmosférica de la región que puede conducir a una mayor cantidad de mercurio depositado en los ecosistemas septentrionales y más frágiles de la Tierra.

La apertura y el cierre de pistas en el hielo marino (grandes grietas en el hielo que exponen el agua de mar más cálido a la fría atmósfera polar) crean un efecto de bombeo, explica Moore, profesor asistente de investigación en la división de Ciencias de la atmósfera de DRI, que a su vez provoca episodios de agotamiento atmosféricos.

La apertura y el cierre de pistas en el hielo marino crean un efecto de bombeo

Estos eventos son, junto con la destrucción de la capa de ozono y, en última instancia, la deposición de mercurio atmosférico en la nieve y el hielo, un área por la que se puede entrar en los ecosistemas del Ártico durante el deshielo, según ponen de relieve los autores de este trabajo, publicado en 'Nature'. "La mezcla atmosférica se crea cuando el delgado hielo marino estacional se abre formando surcos tan fuertees que en realidad el mercurio de una capa superior de la atmósfera baja cerca de la superficie", desgrana Moore.

Moore y sus colegas, entre ellos investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California, Estados Unidos, midieron el aumento de las concentraciones de mercurio cerca del nivel del suelo después de que se abrieran surcos cerca de Barrow, en Alaska, en 2012 durante el 'Bromine, Ozone, and Mercury Experiment' (BROMEX) dirigido por la NASA sobre el terreno. También usaron imágenes de 'Moderate Resolution Imaging Spectroradiometer' del satélite de la Tierra de la NASA para observar el hielo marino y un modelo de transporte aéreo de la Administración Oceánica y Atmosférica Nacional.

Obrist, profesor de investigación de DRI y colíder del 'Environmental Mercury Laboratory', explica que el descubrimiento se realizó cuando se combinaron los datos de los satélites con el modelo de transporte aéreo y las mediciones de superficie: "Consideramos una variedad de procesos químicos y fuentes para explicar el aumento de los niveles de mercurio observados, hasta que finalmente nos dimos cuenta de que era este proceso de bombeo".

Los autores estiman que el bombeo de mercurio se produce a alrededor de un cuarto de milla (400 metros) sobre la superficie del Ártico, la altura donde se extienden las nubes turbulentas visibles que lanzan los surcos de hielo marino.

Aunque los resultados iniciales apoyan las acciones necesarias para poner freno a la contaminación por mercurio en el mundo, Moore dice que se necesitan investigaciones futuras para establecer el grado en que los cambios en la dinámica del hielo marino en el Ártico alteram la química del ozono y el impacto de la deposición de mercurio en la región sensible.

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