El deterioro del embalse "El Sancho": ya no existen peces ni prácticamente ningún tipo de macroorganismo

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Los desafíos futuros a los que se presenta la UCA en la próxima década están relacionados con el nuevo marco legislativo derivado de la aprobación de la LOU; la estabilización del número de alumnos debido a la disminución demográfica; la entrada en...
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  • A través de un proyecto de excelencia, financiado por la Junta de Andalucía, científicos de cinco instituciones trabajan en el estudio de los procesos microbianos y los ciclos biogeoquímicos de esta zona.

El embalse El Sancho, ubicado en la provincia de Huelva, fue construido en 1962 y comenzó a acidificarse como consecuencia de recibir el aporte de aguas contaminadas con drenaje de ácido de minas procedentes del río Meca, que tienen un pH muy bajo y una elevada carga de metales.

Este proceso se inició en 1999 cuando la mina de Tharsis cerró y sus aguas dejaron de depurarse

Este proceso se inició en 1999 cuando la mina de Tharsis cerró y sus aguas dejaron de depurarse. En estos años, su calidad ambiental se ha deteriorado de forma progresiva, restringiendo considerablemente el posible uso de este recurso hídrico, ya que actualmente sólo se emplea como agua de refrigeración en una papelera y aun así con serios problemas de corrosión. Este proceso ha tenido como consecuencia directa el hecho de que su comunidad biológica original se ha transformado totalmente: ya no existen peces ni prácticamente ningún tipo de macroorganismo, de modo que solo pueden subsistir especies microbianas capaces de resistir condiciones extremas de bajo pH y elevadas concentraciones de metales en disolución.

Esta situación es el punto de partida de un proyecto de excelencia, financiado desde la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía, coordinado por investigadores de la línea de Ecología Microbiana y Biogeoquímica, del grupo de investigación Ecología y Dinámica de Ecosistemas Acuáticos (RNM214) de la Universidad de Cádiz. A través de este trabajo científico, en el que participan cinco instituciones distintas que se han reunido recientemente para ver los avances del estudio llevados a cabo durante el primer año de vida de éste, se ha expuesto el hecho de que a pesar del deterioro ecológico que ha supuesto para esta zona la contaminación, el embalse se ha convertido en una importante referencia científica.

Sistemas como el de este embalse representan un laboratorio natural excepcional para el estudio de procesos biogeoquímicos atípicos

De este modo, sistemas como el de este embalse representan un laboratorio natural excepcional para el estudio de procesos biogeoquímicos atípicos que tienen mucha importancia teórica, y también práctica, dado que permiten investigar cómo responden los medios naturales a la contaminación por ácido de minas. Este conocimiento es fundamental para establecer una estrategia de evaluación y prevención de este tipo de contaminación, así como para el desarrollo de estrategias de restauración ecológica basadas en la estimulación de los mecanismos naturales de atenuación tendentes a elevar el pH y a inmovilizar los metales en el sedimento.

Y es que el análisis de los procesos microbianos y ciclos biogeoquímicos en medios extremos similares a El Sancho, y aun más extremos, que son típicos en la faja pirítica ibérica y que afectan a las cuencas de los Ríos Tinto y Odiel, ofrece a los ecólogos microbianos y geoquímicos la oportunidad de estudiar ambientes que en el comienzo de la evolución microbiana y biogeoquímica del planeta fueron más comunes y por tanto están estrechamente relacionados con el origen de la vida.

Además de ello, este tipo de ambientes límites ofrecen la oportunidad de encontrar microorganismos con potenciales aplicaciones biotecnológicas dada su capacidad de crecer, contando con los equipos enzimáticos necesarios, en condiciones de bajo pH y alta carga metálica. Dicho organismos y/o sus enzimas pueden ser de aplicación en ciertos procesos industriales.

El equipo de trabajo que está desarrollando este proyecto es multidisciplinar y en él se encuentran, además de integrantes del grupo de la UCA, ya mencionado, miembros de los grupos de Radioactividad y Medio Ambiente (RNM160) y Contaminación en sistemas acuáticos (RNM375) también de la Universidad de Cádiz; de los grupos Tharsis (RNM1998), Geomorfología Ambiental y Recursos Hídricos (RNM298) y Física de Radiaciones y Medio Ambiente (RNM-348) de la Universidad de Huelva; de Física nuclear aplicada (RNM138) de la Universidad de Sevilla; del grupo Diversidad microbiana y microbiología de ambientes extremos del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla; e investigadores del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC (IDAEA-CSIC) de Barcelona.

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