Conagua impulsa estrategias para que los mexicanos cubran sus necesidades diarias de agua durante la época de sequía

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(CONAGUA) Para superar los impactos del cambio climático sobre el ciclo hidrológico, como los que se viven en gran parte del país, la Comisión Nacional del Agua de México (Conagua) impulsa estrategias para mantener el volumen necesario para producir los bienes y servicios del país y asegurar el recurso hídrico a las poblaciones más vulnerables.

Así lo manifestó Felipe Arreguín Cortés, Subdirector Técnico de la Conagua, en el V Congreso Nacional de la Academia de Ingeniería, durante su ponencia “Los Recursos Hídricos en México”, donde indicó la importancia de fomentar un nueva cultura del agua basada en la sustentabilidad a fin de prever y mitigar cada vez más los efectos de las sequía, fenómenos meteorológicos que, sin duda, se seguirán presentando en todo el mundo.

Ante decenas de estudiantes de ingeniería, Arreguín Cortés les explicó que además de fomentar el uso eficiente del agua en los hogares, es fundamental, valorar el “agua virtual” con la que se producen los bienes y servicios necesarios para mantener del desarrollo económico del país.

Ejemplificó que simplemente para cuestiones básicas como el vestir una playera de algodón y portar un par de zapatos se invierten alrededor mil litros de agua en el proceso de producción.

Asimismo, Daniel Chacón Anaya, Coordinador de Asesores de la Dirección General de la Conagua, señaló que justamente para equilibrar la demanda con la oferta de agua en el país, sobre todo en esta época de sequía, la Conagua basa sus estrategias de corto, mediano y largo plazo en la modernización y tecnificación de los sistemas de riego, en el uso y reúso eficiente del agua, y en la creación de fuentes de abastecimiento alternas.

“En la Conagua trabajamos en tres vertientes para mitigar los efectos de la sequía, la inmediata, que es asegurar el abasto de agua a todas las poblaciones; la de mediano plazo, que es la construcción de presas y acueductos que garanticen el recurso a no menos de 30 años, y la de largo plazo, en la que además de las obras se incluye una cultura eficiente del agua”. 

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