El gobierno mexicano fomenta consumir más agua y menos refrescos a golpe de impuestos

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Alianza por la Salud Alimentaria de México.
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  • El impuesto a bebidas azucaradas funciona, 52% considera que consume menos refresco.

  • El Gobierno de México espera recaudar 890 millones de dólares (12.000 millones de pesos) con este impuesto.

  • Por su parte, el Instituto Nacional de Salud Pública confirma que el consumo de refresco ha disminuido 10% y aumentado 13% la compra de agua simple.

La Alianza por la Salud Alimentaria presentó en conferencia de prensa parte de la Encuesta Nacional de Obesidad, en lo referente al consumo de refresco y percepción de la población sobre el impuesto por el que es gravado desde este año. Los resultados principales arrojan que el 82% considera que la obesidad es grave, 85% piensa que el problema de la diabetes es muy serio y 77% opina lo mismo sobre la desnutrición.

El 53% de los encuestados apoya el impuesto a las bebidas azucaradas

Los consumidores mexicanos están tomando consciencia que beber refrescos y bebidas azucaradas es un riesgo. En relación a la pregunta sobre cuál es la principal causa de la obesidad, el tercer lugar lo ocupó el consumo de estas bebidas, avanzando dos puntos con respecto a 2013, en donde quedó en quinto. El 52% de los encuestados considera que consume menos refresco y bebidas azucaradas y para el 98% ingerir refresco aumenta el riesgo de padecer diabetes. En cuanto a la cantidad, el 17% aseguró beber más de tres litros a la semana en 2014, cuando en 2013 el número de encuestados que bebía esta cantidad fue de 25%. 49% afirma que casi nunca toma jugos industrializados, 13% más que el año pasado.

En lo referente a la percepción de la población sobre el Impuesto Especial a Productos y Servicios (IEPS), 53% mostró su apoyo al impuesto a las bebidas azucaradas, 7% más que el año pasado. 74% conocía sobre la aprobación del impuesto al refresco y 90% de los encuestados está de acuerdo con que los recursos del impuesto al refresco se destinen a la instalación de bebederos en las escuelas, 19% más que en 2013.

Por su parte, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el Centro de Población de la Universidad de Carolina del Norte realizaron un estudio para estimar el efecto del impuesto de $1 peso por litro a bebidas con azúcares y muestran como resultados preliminares que existe una reducción de aproximadamente 10% en su compra en el primer trimestre del 2014 en comparación con el primer trimestre del 2013.

Los resultados también muestran un aumento de alrededor de 7% en las compras de bebidas sin impuesto (como bebidas con edulcorantes artificiales, agua mineral carbonatada, agua simple, jugos sin azúcares adicionadas y leche sin azúcares adicionados) y dentro de esta categoría un incremento de aproximadamente 13% en la compra de agua simple.

La Encuesta Nacional de Obesidad reúne la opinión de 1.500 personas mayores de edad, que fueron encuestadas en sus viviendas en la los primeros días de agosto del año en curso.

IEPS para dispensadores de agua y bebederos en escuelas

Al definirse el impuesto a bebidas azucaradas, el Ejecutivo en su discurso del lanzamiento de la Encuesta Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes pidió a la Cámara de Diputados asignara una partida sustancial a programas de prevención de sobrepeso y obesidad, así como incrementar el acceso a agua potable en escuelas.

Un mes después se publicó la Ley de Ingresos 2014, que con su artículo 6° transitorio observa que el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2014 “deberá prever una asignación equivalente a la recaudación estimada que corresponda a la Federación, por concepto del IEPS para destinarse a acceso al agua potable en zonas rurales, en escuelas y espacios públicos”.

El 7 de mayo de este año, se aprobaron las modificaciones a los artículos 7, 11 y 19 de la Ley General de Infraestructura Educativa, en donde se marca que las escuelas del país deberán otorgar oferta suficiente de agua potable para consumo humano y que se garantizará la existencia de bebederos suficientes y con suministro continuo de agua potable en cada inmueble de uso escolar.

Nathalie Seguin, coordinadora de la Red de Acción por el Agua en México (FAN México) —organización integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria—, señaló que “es hora que los discursos tomen congruencia y se asigne un presupuesto adecuado a la instalación de bebederos en escuelas y a los sistemas necesarios para llevar el líquido a los planteles que no cuentan con el suministro. La propia Cámara de Diputados estimó una inversión a tres años, considerando $3 mil 546 millones de pesos (mdp) para el primero, y eso sólo comprendía la instalación de los bebederos, no comprende ni los sistemas para llevar o captar a agua para los planteles que no cuentan con el líquido, ni los esfuerzos que deben realizarse para la conservación del agua misma. A pesar de ello, en el Proyecto de Egresos el Ejecutivo sólo asigno $1 mil 350 mdp para el primer año volviendo inviable el objetivo de establecer el acceso al agua potable en todas las escuelas.”

La recaudación esperada para el gobierno por el impuesto a las bebidas azucaradas y alimentos calóricos durante 2014 asciende a $12 mil 400 mdp y para el 2015 se calcula conseguir $18 mil 271 mdp. Con esta cantidad recaudada no debería existir ningún problema en dotar a todas las escuelas de dispensadores o bebederos de agua, acción que incide directamente en el combate a la obesidad, ya que el agua sustituye a las bebidas azucaradas y refrescos.

La Alianza por la Salud Alimentaria exhorta al Legislativo a cumplir sus compromisos y sus propios acuerdos, asignando los recursos necesarios para la instalación de bebederos en escuelas, como un gran paso en la implementación del derecho humano al agua para afrontar la epidemia de obesidad que ataca al país.

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