¿Cuál es el impacto del cambio climático en la Cuenca del Valle de México?

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Fabiola Sosa Rodríguez, profesora investigadora del Departamento de Economía de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), unidad Azcapotzalco, lleva a cabo una línea de investigación que tiene como objetivo conocer el impacto del cambio climático en la Cuenca del Valle de México.

Dra. Fabiola Sosa

La UAM, presente en la edición XXIII de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología (Sncyt), que se celebra del 23 al 28 de septiembre en el Zócalo de la Ciudad de México, expone algunos de sus proyectos relacionados con el tema central de este magno evento: “Cambio climático: piensa globalmente, actúa localmente”.

El proyecto en el que participa Sosa Rodríguez, doctora en estudios urbanos y ambientales por El Colegio de México (Colmex), trata de conocer los impactos del cambio climático en la calidad y cantidad del agua en la Cuenca del Valle de México —constituida por los estados de México, Hidalgo, Ciudad de México y parte de Tlaxcala— y las estrategias de adaptación que se han implementado a lo largo de la historia.

El proyecto trata de conocer los impactos del cambio climático en la calidad y cantidad del agua en la Cuenca del Valle de México y las estrategias de adaptación que se han implementado a lo largo de la historia

Hasta ahora, el grupo de investigación de la UAM Azcapotzalco ha identificado los cambios en temperatura y precipitaciones que se esperan en los próximos años para la Cuenca del Valle de México. De acuerdo con la especialista en gestión del agua y cambio climático, para el periodo 2050-2070, la temperatura en la cuenca podría incrementarse a 2.7 grados Celsius, mientras que la precipitación se reducirá a 18 por ciento.

Al reducirse la precipitación, dijo, también disminuiría considerablemente la disponibilidad del recurso agua en la Ciudad de México, que se abastece del Sistema Lerma-Cutzamala en casi un 50 por ciento. De suceder esto, “seguramente tendríamos que implementar medidas para poder distribuir agua a la mayor cantidad de población posible, probablemente no se distribuiría todos los días de la semana, tampoco las 24 horas de la jornada”, indicó.

Aunado a esto, se presentarían cambios en la seguridad alimentaria, muchas zonas dejarían de producir maíz, cereales o vegetales debido a cambios en el clima, que será mucho más caluroso y con escasa disponibilidad de recursos hídricos.

Por otra parte, añadió que los escenarios de cambio climático para la Cuenca del Valle de México 2040-2069 muestran que la temperatura promedio podría incrementarse dos grados centígrados, mientras que la precipitación podría llegar a -25 por ciento, una cuarta parte menor a la precipitación pluvial actual de la Ciudad de México.

“Lo anterior se reflejará en impactos diversos, en todos los sectores: energía, transporte, salud, agua, apicultura, biodiversidad. Estamos en el punto de inflexión de poder modificar el futuro que no queremos tener, con acciones que podemos llevar a cabo como personas y en nuestro hogares y así reducir nuestra huella ecológica”, comentó.

El equipo de investigadores multidisciplinarios involucrados en este proyecto de ciencia básica, financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), ha analizado distintos eventos hidrometeorológicos extremos que han afectado la Cuenca del Valle de México.

Los escenarios de cambio climático para la Cuenca del Valle de México 2040-2069 muestran que la temperatura promedio podría incrementarse dos grados centígrados, mientras que la precipitación podría llegar a -25 por ciento

Esta cuenca ha estado afectada principalmente por sequías, un fenómeno que viene desde la construcción de la ciudad de Tenochtitlan. Pero con el cambio climático esperaríamos sequías más intensas, prolongadas y frecuentes”, destacó Sosa Rodríguez.

La también miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) señaló que originalmente la Cuenca del Valle de México tuvo un sistema de seis lagos interconectados, sin salidas, esto hizo que en época de lluvias constituyeran uno solo. “Por lo tanto, por la propia ubicación de Tenochtitlan, en lo que hoy es la zona centro, frecuentemente era destruida por inundaciones”, agregó.

Destacó que desde la época prehispánica hasta la actualidad, el segundo fenómeno hidrometeorológico que más ha afectado a la Ciudad de México son las lluvias torrenciales. “Si desde entonces la ciudad ha sido afectada por lluvias, esperaríamos que sea así en el futuro, pero por precipitaciones más intensas”.

A decir de la investigadora, actualmente en la Ciudad de México se presentan lluvias con periodos más cortos pero con mayor intensidad. “No nos sorprendamos por qué algunas zonas de esta metrópoli se inundan. El sistema de drenaje estará limitado en su capacidad para desalojar las aguas pluviales”, agregó.

El objetivo de esta investigación, resaltó la doctora Fabiola Sosa Rodríguez, es aportar información científica que contribuya en las decisiones de política pública, dar a conocer los impactos que se esperarían en los próximos años y las medidas de adaptación que se han desarrollado, así como aquellas que requieren realizarse para ser frente a los impactos del cambio climático.

Consecuencias por el incremento de temperatura y modificaciones en la precipitación

Fabiola Sosa Rodríguez indicó que, a nivel global, temperaturas superiores a dos grados centígrados traerían consecuencias desastrosas e irreversibles para el planeta. “Esto implicaría que los océanos se acidifiquen y que tendríamos una pérdida importante de la flora y la fauna en ecosistemas costeros y terrestres, muchas zonas se desertificarán en nuestro país por la latitud en donde estamos ubicados”, destacó.

Para poder determinar cómo será el clima en un futuro, se estiman modelos de circulación general, utilizados para el pronóstico del tiempo, que ayudan a comprender el clima y realizar proyecciones del cambio climático. Estos modelos consideran el tipo de desarrollo socioeconómico que se espera tenga la humanidad. “Si continuamos con el actual desarrollo socioeconómico intensivo en la quema de combustibles fósiles para producir, entonces estaríamos esperando eventos desastrosos”, dijo.

La variable de precipitación, agregó, es otro punto importante que debe considerarse, y es que la mayor parte del agua con la que se abastecen las ciudades en México proviene de acuíferos y aguas superficiales. Si se modifica la precipitación en los próximos años, estos se verán afectados.

“Lo que encontramos en promedio es que la precipitación en la Ciudad de México podría reducirse —en los próximos años— hasta un 10 por ciento, pero algunos modelos llegan a proyectar hasta 50 por ciento, lo que sería una situación muy severa. Existe la incertidumbre de que ocurra. No sabemos qué va a pasar con certeza pero debemos estar listos para estos extremos escenarios". 

Por último, la doctora Fabiola Sosa Rodríguez subrayó que la transición hacia una sociedad menos intensiva en el consumo de combustibles fósiles y más racional contribuirá a mitigar estos impactos locales.

Aunque la precipitación y temperatura son y serán desiguales para el resto del país, a nivel promedio para el 2100 las temperaturas pueden alcanzar hasta 4.8 grados Celsius. “Pero sabemos que con dos grados centígrados tenemos impactos muy severos. Todos los objetivos en términos de adaptación y mitigación están orientados a tratar de evitar pasar de estos dos grados centígrados”, destacó.

La edición XXIII de la Semana Nacional de Ciencia y Tecnología busca, a través de diversas actividades lúdicas, dar a conocer la importancia de este fenómeno mundial y promover acciones que de manera local puedan contribuir a una relación más amable con el medio ambiente.

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