¿Por qué Perú debe modernizar sus sistemas de riego?

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Sobre la Entidad

Banco Mundial
El Banco Mundial es uno de los organismos especializados de las Naciones Unidas, que se define como una fuente de asistencia financiera y técnica para los países en desarrollo.
  • Agricultores de la sierra de Perú revisando equipos de irrigación y de manejo de agua.

El riego en el Perú es un elemento fundamental para impulsar la economía, reducir la pobreza y fomentar la seguridad alimentaria. La utilización sustentable del recurso hídrico permite que muchas familias de la zona rural del país, donde más del 50% de la población vive en pobreza, puedan subsistir gracias a la agricultura.

A su vez, el riego constituye un elemento importante para la gestión sustentable de los recursos hídricos y la adaptación al cambio climático: representa alrededor del 80% del aprovechamiento del agua y permite una mayor resistencia de los cultivos ante las sequías.

El riego en el Perú es un elemento fundamental para impulsar la economía.

A pesar de estas ventajas, el riego en el Perú aún afronta muchos retos técnicos, institucionales y financieros. María del Castillo, asesora del Ministerio de Agricultura, reconoce que “algunos productores no incorporan el agua en sus costos de producción, no saben a ciencia cierta cuánto de agua tienen que utilizar o a cuántos litros por segundo deben regar. Varios de sus productos pueden malograrse por este desconocimiento”.

Otra desventaja es el poco asesoramiento que reciben las organizaciones de usuarios. Según explica la especialista en Gestión de Recursos Hídricos y Riego del Banco Mundial, Marie-Laurie Lajaunie: “En comparación con los recursos económicos asignados por el Estado al mejoramiento y a la ampliación del riego, los esfuerzos invertidos en el mejoramiento de las capacidades técnicas y de gestión de los usuarios y de sus organizaciones han sido muy modestos y puntuales”.

El futuro del riego en Perú

Para analizar estos temas, un conjunto de expertos se reunió en Lima para analizar la situación de la irrigación en el país y evaluar los resultados del estudio “El futuro del riego en el Perú”, para diseñar políticas que puedan beneficiar a miles de campesinos al tiempo de que se resguarda uno de sus bienes más preciados: el agua.

Según el estudio, actualmente, existen nueve grandes tipos de sistemas de riego agrupados según las tres zonas agroclimáticas del país que dificultan la implementación de una solución única para la problemática de riego del país.

Un conjunto de expertos se reunió en Lima para analizar la situación de la irrigación en el país.

Esta diversidad provoca que sea necesario generar soluciones flexibles que tomen en cuenta las características locales. Es por ello que el gobierno y las organizaciones de usuarios que se encuentran en el terreno son los actores claves en la coordinación entre el riego y los recursos hídricos del país.

“Se debe enfatizar el trabajo en la captación y distribución de los Recursos Hídricos. Por ley, esto se encuentra en las manos de la Organización de Usuarios. Es ahí donde se necesita promover la capacitación, para que estas organizaciones asuman la total responsabilidad en el control del agua”, afirma Jorge Zuñiga Morgan, director ejecutivo del Programa de Irrigación Subsectorial del Ministerio de Agiricultura.

La evaluación de los expertos reunidos a comienzos de septiembre en Lima detectó las siguientes necesidades:

  • Aprovechar la reforma que desarrolla el Ministerio de Agricultura para que se fortalezca su papel en el sector y se llenen vacíos institucionales en relación con la capacitación y supervisión de las organizaciones de riego. Esto debe ir acompañado de una estrategia nacional de riego y drenaje.
  • Dar asesoría y asistencia técnica en base a las necesidades reales de estas organizaciones y proveerles de un marco normativo que facilite la gestión de los recursos.
  • Crear un centro de capacitación técnica en sistemas de riego y drenaje que asista a todas las organizaciones involucradas, tanto de las juntas de agua como del Gobierno.
  • Desarrollar proyectos de mejoramiento de la actividad, financiado por un fondo nacional que fomente la cofinanciación público-privada.Experiencias en otros países

Varias han sido las experiencias exitosas de otros países en el mismo tema. En Chile, por ejemplo, el gobierno ha introducido varias leyes para incentivar la inversión privada lo cual facilita el crecimiento y modernización del sector de recursos hídricos. Durante los últimos 13 años se ha visto un incremento sustancial al pasar de 30 millones a 82 millones en inversión privada.

En Argentina, desde la constitución de 1994, el dominio del agua pasó a ser principalmente de las provincias. Esto permite que las regiones, a través de sus gobiernos provinciales y municipales, administren los recursos naturales como el agua.

En este país, uno de los casos más interesantes es el del departamento general de irrigación de la provincia de Mendoza. El servicio de riego y gran parte de la inversión en infraestructura se sostienen sólo con las tarifas recaudadas de los usuarios, sin aportes de la provincia. Sin embargo, gran parte del financiamiento inicial para lograr la sostenibilidad de estos proyectos se ha realizado con el apoyo de la cooperación internacional.

“El sistema tarifario debe ser simple y debe estar en manos de los usuarios. Ellos deben administrar la parte que les corresponde y verificar que el sistema funcione, esto permite mayor transparencia y flexibilidad en la distribución del agua”, recomienda Juan Pablo Yapura, jefe de gabinete y coordinador general del Plan Agua 2020 de Argentina.

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