Aprobado el Real Decreto del Plan Hidrológico de la demarcación hidrográfica del Guadalquivir

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  • Río Guadalquivir
  • Este Plan Hidrológico, ampliamente negociado y con gran participación, presta un tratamiento especial al Parque Nacional de Doñana
  • Ya son diez los planes de cuenca impulsados por el actual Ejecutivo, siete de ellos ya aprobados por Real Decreto y los otros tres en su última fase de tramitación tras el informe favorable del Consejo Nacional del Agua

(MAGRAMA) El Consejo de Ministros ha aprobado hoy, a propuesta del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), el Real Decreto del Plan Hidrológico de la demarcación hidrográfica del Guadalquivir.

Con esta aprobación ya son diez los planes de cuenca impulsados por el actual Ejecutivo. Siete de ellos ya han sido aprobados por Real Decreto (junto al del Guadalquivir y el del Guadiana, hoy aprobados, los del Miño-Sil, Galicia-Costa, Tinto-Odiel-Piedras, Guadalete-Barbate y Cuencas Mediterráneas Andaluzas), mientras que los otros tres (Duero, Cantábrico Occidental y Cantábrico Oriental) están en su última fase de tramitación tras recibir el informe favorable del Consejo Nacional del Agua.

El Gobierno continúa avanzando así en el proceso de planificación hidrológica, impulsando la coordinación de todos los intereses territoriales y garantizando el cumplimiento de la Directiva Marco del Agua con el objetivo de tener aprobados, antes de que termine el año, todos los planes de cuenca de las demarcaciones competencia del Estado (intercomunitarias).

Contenido del Plan Hidrológico

El Plan Hidrológico del Guadalquivir establece un marco normativo para la gestión del agua que persigue el equilibrio en la cuenca desde un planteamiento más sostenible, en base a las directrices de la Directiva Marco del Agua.

Así, apuesta por la necesidad de llevar a cabo una gestión racional y sostenible del agua que permita el mantenimiento del buen estado de las aguas superficiales y subterráneas sin desatender las demandas existentes, un objetivo que pasa por incrementar las disponibilidades del agua, proteger su calidad, economizar su empleo y racionalizar sus usos en armonía con el medio ambiente y los demás recursos naturales.

Una de las principales novedades del Plan es la imposición a los distintos usuarios de unas eficiencias mínimas que determinarán las dotaciones brutas de agua para cada uso hídrico. Con ello, los usos agrarios y de abastecimiento a las poblaciones deberán hacer un uso más eficiente del agua e incorporar mejoras para su modernización, si bien los núcleos urbanos inferiores a 50.000 habitantes dispondrán de una moratoria temporal para ajustar sus infraestructuras.

En el plan se establece también una reorganización de los sistemas de explotación. En aras al equilibrio territorial se ha desarrollado un intenso trabajo para integrar en un sistema único la mayor extensión posible de la cuenca, lo que permitirá ofrecer las mismas garantías a los distintos usuarios apostando por una gestión basada en la unidad de cuenca. Por ello, se reducen de 15 a 8 los sistemas de explotación, incorporando al Sistema de Regulación General todos los territorios con capacidad de interconexión entre sí.

De esta forma, el 73% de la demarcación quedará integrado en el Sistema de Regulación General, mientras que se establecen los sistemas parciales de explotación del Guadiamar, el de abastecimiento a Sevilla, abastecimiento de Córdoba, abastecimiento de Jaén, Hoya de Guadix, Alto Genil y Bembézar-Retortillo. Sobre cada uno de ellos se ha realizado un análisis para la obtención de los balances y la determinación de las asignaciones correspondientes.

Por otro lado, el Plan Hidrológico da un salto cualitativo en la implantación de los caudales ecológicos, como una restricción impuesta a los sistemas de explotación. La escasez de agua en la cuenca hace imprescindible determinar los caudales que deben circular para alcanzar los objetivos medioambientales marcados por el Plan. En este sentido, y tras un intenso proceso de concertación, se han determinado los caudales mínimos circulantes a lo largo de toda la cuenca del Guadalquivir, así como los caudales máximos en algunos puntos significativos.

El nuevo Plan Hidrológico conforma un extenso documento en el que, además, se identifican y delimitan las masas de agua que conforman la demarcación del Guadalquivir (ríos, embalses, lagos, aguas subterráneas, aguas de transición y aguas costeras) y, sobre ellas, se definen los objetivos medioambientales que se deben alcanzar.

Asimismo, el documento recoge el inventario de recursos y presiones existentes en la cuenca y cuantifica los volúmenes de agua que demandan los diferentes usos para, a partir de este análisis, determinar las distintas dotaciones.

Beneficios para Doñana

El Plan Hidrológico del Guadalquiivir limita, además, la sobreexplotación del acuífero Almonte-Marismas y contempla diversas medidas para incrementar la protección del Parque Nacional de Doñana.

Así, establece el incremento del personal de guardería para el control de extracciones; revisa los títulos de derecho al uso del agua de los aprovechamientos de aguas existentes; incorpora un programa de estudio e investigación de masas de agua subterránea y cuantifica (15 hectómetros cúbicos) las necesidades de aportación de nuevos recursos superficiales para sustituir parcialmente las extracciones de la masa subterránea de Almonte-Marismas para mejorar los ecosistemas dependientes de la misma.

Gran participación

El Plan Hidrológico ha llegado al Consejo de Ministros tras un amplio proceso participativo: hasta su aprobación, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha estado en permanente contacto con todas las administraciones implicadas así como con expertos, asociaciones, empresarios, regantes, ecologistas, sector energético y sociedad civil, lo que se ha traducido en el hecho de que el proyecto del Plan ha contado con un importante consenso que ha permitido que en su aprobación, por los diferentes órganos competentes, haya contado con amplias mayorías.

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