#SmartWater: La entrevista a Albert Molina

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Sobre la Entidad

Águeda García de Durango
Responsable de Contenidos y Comunidad en iAgua.
  • Albert Molina.

Albert Molina es Ingeniero de Telecomunicaciones y MBA por ESADE, con más de 20 años de experiencia y de especialización en los campos de ingeniería y consultoría en sistemas, sistemas de comunicaciones, control de procesos, centros de control y sistemas de información tanto en el sector industria como en organizaciones y empresas del ciclo integral del agua. Inició su experiencia profesional en el sector de la industria, ejecutando proyectos para empresas líderes en los sectores químico, automoción, alimentación y homecare. En el segundo periodo de su carrera, acumula más de 13 años de experiencia en el ámbito del agua y el medio ambiente en proyectos de servicios y soluciones avanzadas relacionados con el control de infraestructuras hidráulicas, distribución de agua, saneamiento, prevención de inundaciones, redes de control de calidad del agua y redes meteorológicas.

Desde 2011 es Director General de ADASA, donde dirige y desarrolla la estrategia de negocio de la compañía, fundamentada en la innovación de productos y soluciones y en el proceso de desarrollo de nuevos mercados internacionales. Previamente había desempeñado en ADASA las funciones de Director de División de Telecontrol y Director de División de Sistemas de Información.

Pregunta - Existen multitud de definiciones para ‘Smart City’ ¿Cuál es su definición personal?

Respuesta - Ante el escenario donde el entorno urbano requiere una demanda creciente de eficiencia, desarrollo sostenible y gestión de los recursos, resulta inevitable plantearse una evolución en los modelos de gestión de las ciudades.

Definiría una ‘Smart City’ como una ciudad que aprovecha toda la potencialidad que nos aportan las tecnologías actuales y las que están actualmente en desarrollo, para construir modelos urbanos que respondan de forma sostenible a los grandes retos de transformación económica, cultural y social que tenemos ante nosotros.

Agua y ciudad son dos realidades que han de ir muy unidas.

P. - ¿Qué elementos comunes tienen, en su opinión, todas las Smart Cities?

R. - El modelo objetivo de toda Smart City debería fundamentarse en una visión holística de la propia ciudad y en su capacidad para adecuarse a las situaciones cambiantes, desde el cambio climático y sus consecuencias, al cambio del modelo energético o del modelo de movilidad urbana, por citar algunos ejemplos. Dicho modelo debería contemplar políticas de gestión integral y estrategias para su consecución en base al desarrollo futuro y los servicios que se deban cubrir.

Consecuentemente, algunas de las premisas que toda Smart City debe atender son la gestión óptima del agua, la proactividad en la detección de episodios de emergencia, la disponibilidad y proactividad en generación de información para el ciudadano ante cualquier actividad, el incremento de la eficiencia energética, la clara apuesta por las energías renovables o la reducción de emisiones de CO2, algunas de ellas quedan englobadas en los nuevos conceptos Smart Water, Smart Grid, Smart Mobility, o Smart Building.

P. - En materia de agua, ¿cuáles cree que son los principales retos que afrontan las ciudades en el futuro?

R. - Aspectos como el modelo de desarrollo económico, las condiciones climáticas, el aumento de población urbana y ciertos efectos del cambio climático, tales como las largas sequías, episodios de inundaciones y otros eventos meteorológicos extremos, todo ello repercute en la disponibilidad de los recursos hídricos y en la actividad realizadas en nuestras ciudades.

Consecuentemente, agua y ciudad son dos realidades que han de ir muy unidas y algunos de los mayores desafíos al que tienen que hacer frente tanto los países desarrollados como los países en vías de desarrollo, es avanzar hacia entornos urbanos más sostenibles en el uso de los recursos hídricos, garantizando que todas las personas tengan acceso fiable y seguro a los suministros de agua y servicios de saneamiento y proteger y prevenir los entornos urbanos frente posibles inundaciones.

Asimismo, debemos entender las ciudades no solo como consumidores directos de los recursos hídricos, a través de los servicios clásicos, sino bajo la perspectiva de la huella hídrica que supone el consumo de productos y servicios que incorporan huella hídrica en sus procesos. Las ciudades tienen también responsabilidad en llevar dicha huella a los mínimos sostenibles. 

P. - ¿Cómo puede mejorar una Smart City la gestión del agua?

R. - Este modelo de ciudad abre las puertas a un abanico de soluciones dirigidas a mejorar una gestión eficiente del agua en los entornos urbanos, asegurando un suministro de calidad y un uso racional de acuerdo a las demandas reales.

Una red de agua inteligente es aquella capaz optimizar su operación incorporando múltiples criterios de gestión.

En este contexto, una Smart City es un sistema complejo donde intervienen múltiples agentes. Administraciones públicas, operadores de aguas, industrias y usuarios finales tienen un papel clave.

Administraciones, utilities e industrias se ven obligadas a utilizar soluciones tecnológicas que aseguren una óptima toma de decisiones en sus actuaciones, consiguiendo operar de forma más eficiente, alcanzando una máxima calidad del servicio y con un menor impacto medioambiental.

Lograr una mayor concienciación y sensibilidad ciudadana es posible gracias al acceso fácil e inmediato a la información de sus consumos, tarifas y servicios a la red, pudiendo desencadenar, a su vez, en un cambio de actitud en sus hábitos gracias a consejos personalizados que las nuevas tecnologías pueden ofrecer.

P. - ¿Cómo definiría una red de agua inteligente?

R. - Podríamos definir una red de agua inteligente como aquella que es capaz optimizar su operación incorporando múltiples criterios de gestión: desde la disponibilidad de múltiples fuentes de recursos, la minimización del coste energético, la adaptación a los patrones de consumo, la garantía de la calidad del servicio, la minimización del impacto ambiental y un autodiagnóstico sistemático para asegurar el cumplimiento de dichos criterios.

Al final se trata de sistemas que garanticen un uso más responsable del agua gracias a tecnologías que cubran las necesidades de las inversiones en infraestructuras y gestión de activos, den cumplimiento a la normativa legal y estándares medioambientales vigentes, mejoren la calidad y eficiencia del servicio, garanticen la total satisfacción del cliente e, igualmente, minimicen los costes de operación.

P. - ¿Cuáles son las herramientas más importantes para implementar una gestión inteligente del agua?

R. - Las TIC son un factor estratégico para el desarrollo de políticas de gestión inteligente del agua y su implantación. Son muchos los tipos de iniciativas que se enmarcan dentro de un proyecto global de gestión inteligente del agua, pudiéndose destacar en otros:

  • Desde el punto de vista de la disponibilidad y de protección de los recursos hídricos, estaríamos hablando tanto de sistemas y redes de monitorización de los mismos, como sistema de modelización que permitan evaluar la evolución de los recursos, detectar sobreexplotaciones y plantear escenarios operativos como de planificación.
  • En el ámbito de las redes de distribución y suministro de aguas potables, son claves los sistemas que permitan mejorar la eficiencia de las mismas, tanto del propio recurso como de la energía consumida, adaptando la operación a los patrones de consumo, permitiendo la detección y reducción de averías, fugas y fraudes.
  • En saneamiento, podemos citar tanto las redes de control de contaminantes en redes de saneamiento como los sistemas de gestión de drenaje avanzados para la prevención y protección de inundaciones urbanas, caracterizados por la construcción de depósitos de aguas pluviales y basados en la integración de previsión meteorológica local, sistemas de monitorización y control y modelización hidráulica.
  • Así mismo, es preciso incorporar inteligencia en los hogares mediante la instalación de redes domésticas de agua diferenciadas según el tipo de uso, sistemas de reutilización o la instalación de contadores inteligentes para las lecturas automatizadas que permita al cualquier consumidor conocer sus patrones de consumo diarios y generar sugerencias de mejora en los mismos.
  • En el campo del riego urbano, los sistemas de telegestión para el control del riego óptimo de parques y jardines son la base de una gestión inteligente, junto con el aprovechamiento de aguas freáticas y reutilizadas para riego y limpieza de calles.
  • Por último, no debemos olvidar el fuerte impacto de la actividad industrial en algunas ciudades, para las que son imprescindibles sistemas de tratamiento de aguas de proceso, de aguas residuales industriales, así como la creciente línea de sistemas de regeneración y reutilización de aguas. 

P. - ¿En qué tipología de ciudad (grande, pequeña, mediana) es más sencillo aplicar la filosofía Smart Water?

R. - A fin de hacer frente a la explosión demográfica y alcanzar un equilibrio medioambiental, todas las urbes, con independencia a sus dimensiones o características, se verán obligadas a migrar hacia un nuevo modelo para transformarse en ciudades inteligentes.

La estrategia Smart City se afronta en renovaciones de infraestructuras o para asegurar la propia sostenibilidad y eficiencia de la ciudad, desde todos los puntos de vista clave: agua, espacio, energía, tráfico, calidad del aire, etc.

Es evidente que las infraestructuras TIC son un acelerador también en el caso de soluciones SmartWater y la situación es difícil de generalizar dado el diferente nivel de desarrollo de infraestructuras TIC en ciudades grandes, medianas o pequeñas dependiendo de los países en los que nos fijemos.

Todas las urbes, con independencia de características, se verán obligadas a migrar hacia un nuevo modelo para transformarse en ciudades inteligentes.

En entornos como el nuestro, con niveles de desarrollo equivalentes, cabe pensar que las grandes ciudades aportan masa crítica a diferentes niveles (usuarios, dimensión de redes, consumo de agua, etc), para hacer más previsible un retorno de cualquier iniciativa de soluciones Smart Water. Sin embargo, las ciudades medianas o pequeñas aportan mayor posibilidad de iniciar los proyectos más gestionables por su menor tamaño e inversión inicial. 

P. - ¿Qué ejemplos de Smart City destacaría en España? ¿Y en el resto del mundo?

R. - España, dada su condición de país seco con fuertes periodos de sequía, la ha conllevado a aprovechar eficientemente los recursos hídricos, siendo un factor importante la planificación urbanística de las ciudades.

En este sentido, en cuanto Smart Water, Madrid y Barcelona son ciudades pioneras en sistemas de gestión de los recursos hídricos avanzados. Iniciativas de sustitución del agua potable por agua regenerada o agua freática para los servicios de riego de parques y jardines, baldeo, limpieza viaria o del alcantarillado, así como la construcción de depósitos de aguas pluviales para la protección frente inundaciones urbanas y regulación de vertidos contaminantes al medio son algunas prácticas que las diferencian.

Cabe destacar la ciudad de Vitoria, premiada como la ciudad española más sostenible en cuanto al uso del agua y Ciudad Verde Europa 2012, ha asumido perfectamente la gestión eficiente del agua consiguiendo un 90% del rendimiento de la red de abastecimiento.

Asimismo, como ejemplo de filosofía Smart Water en núcleos de poblaciones pequeños están las actuaciones de los municipios de la Costa Brava, precursores en el conjunto del Estado en relación a regeneración y reutilización de aguas.

A nivel mundial, Viena es una de las ciudades top como Smart City por sus innovaciones para convertirse en ciudad sostenible y con mayor calidad de vida. Prueba de ello son los programas Smart Energy Vision 2050, Roadmap 2020 y el Action Plan 2012 – 2015, donde se definen ambiciosos objetivos relacionados con la reducción de CO2 y planes de actuación relacionados con la movilidad o la planificación urbanística.

P. - ¿Cree que apoyan las administraciones públicas españolas la investigación y la puesta en marcha de estas iniciativas?

R. - En España existen diferentes entidades públicas empresariales que promueven la innovación y el desarrollo tecnológico. Un ejemplo es el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad, que promueve la participación española en programas internacionales de cooperación tecnológica, concede a la empresa ayudas financieras propias y facilita el acceso a la de terceros (como la Línea para la Financiación de la Innovación Tecnológica y Subvenciones del Programa Marco de I+D de la UE).

Por otro lado, también son remarcables los clústers y asociaciones cuya misión se traduce en impulsar la eficiencia y la sostenibilidad en la gestión y el uso del agua en el ámbito urbano, fomentando colaboraciones internacionales para el desarrollo de soluciones innovadoras.

P. - ¿Y las europeas?

R. - A nivel europeo se hallan diferentes programas marco de investigación y desarrollo tecnológico, tales como FP7 - Smart Cities 2013, donde se engloban objetivos estratégicos en Smart Energy Grid o Smart Mobility o la ICT Policy Support Programme (ICT - PSP) for water resources management del Programa de Innovación y Competitividad (CIP).

P. - ¿Cree que incrementará la generalización de la gestión inteligente la rentabilidad de las empresas gestoras del ciclo integral del agua?

Como ejemplo de filosofía Smart Water en núcleos de poblaciones pequeños están las actuaciones de los municipios de la Costa Brava.

R. - El hecho de usar las nuevas tecnologías para gestionar de una manera más eficiente las infraestructuras, al mismo tiempo que ofrecer una mayor calidad de servicio al ciudadano y una máxima protección del medio y los ecosistemas, es un argumento de peso para los operadores de aguas y, extensivo para las empresas gestoras del ciclo integral del agua.

En cualquier caso, las empresas gestoras del ciclo del agua no tienen como único objetivo la rentabilidad sino que ésta debe entenderse en un contexto de cumplimiento de diferentes exigencias (servicio, impacto medioambiental, normativo, etc). Creo que la aplicación de soluciones Smart permitirá obtener a dichas empresas la máxima rentabilidad en un escenario en el que las exigencias han cambiado y se irán incorporando nuevos criterios. Es bajo esa perspectiva que debemos analizar si la gestión inteligente incrementará la rentabilidad y desde dicha perspectiva no tengo duda alguna.

P. - Para finalizar, ¿qué iniciativas o servicios de su empresa destacaría en el ámbito de las Smart Cities?

R. - El portafolio de productos y soluciones que Adasa ofrece dan total respuesta al modelo holístico de la ciudad del futuro, imprescindible para alcanzar con éxito una gestión integrada del agua. Para ello combina en profundo conocimiento de los diferentes ámbitos de gestión del ciclo del agua en las ciudades, una intenso conocimiento de las principales tecnologías implicadas y una extensa red de diversidad de partners de primer nivel.

Con esta visión, Adasa desarrolla sistemas de gestión óptima y avanzada de redes de saneamiento y abastecimiento, ejecuta proyectos de reutilización de aguas regeneradas y freáticas para riego y limpieza de calles. Asimismo, ha desarrollado una línea de productos con tecnología propia que permite monitorizar en continuo la calidad de todas las tipología de las aguas.

Los sistemas de alerta temprana de riesgos derivados de fenómenos naturales, que combinan información hidrométrica procedente de redes con tecnologías de radares meteorológicos de corto alcance y sistemas de previsión hidrometeorológica, son otros de los servicios con los que Adasa contribuye en la protección de las urbes y el bienestar de sus ciudadanos.

Finalmente, uno de los ámbitos diferenciales de la compañía hace referencia a los sistemas de información ambiental, sistemas que basados en el principio de la interoperabilidad y de generación y consumo libre de datos, permiten ya nuevos servicios que ayudan a la divulgación y el intercambio de la información ambiental, bien para los ciudadanos como herramienta de transparencia, como para las diferentes entidades para mejorar su gestión.

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