Un proyecto de investigación analizará los riesgos medioambientales de la cuenca transfronteriza del río Águeda

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(UEMC) Un equipo de investigadores de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) de Valladolid encabeza un proyecto de investigación que analizará los riesgos medioambientales de la cuenca transfronteriza del río Águeda, en la provincia de Salamanca y el distrito portugués de Guarda, con el objetivo de mejorar la cooperación interregional en términos de desarrollo ambientalmente sostenible, para así elaborar planes comunes de actuación y control ambiental, permitiendo un uso más eficiente de los recursos disponibles a ambos lados de la frontera.

La realización del estudio, titulado “Caracterización ambiental y análisis de riesgos en cuencas transfronterizas: proyecto piloto en el río Águeda”, cuenta con un coste de 511.946’67 euros, y está cofinanciado en un 75% por fondos FEDER en el marco del Programa de Cooperación Transfronteriza España-Portugal (POCTEP). Para su desarrollo, la UEMC contará con la participación de socios como el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA) perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y el Instituto Politécnico de Castelo Branco (IPCB) de Portugal.

El Grupo de Estudios en Medioambiente de la UEMC ha elegido como zona de estudio un área de la cuenca del río Águeda que tiene una superficie de unos 2.600 kilómetros cuadrados, comprendidos entre las provincias de Salamanca en España y el distrito de Guarda en Portugal.

Optimización de la gestión

El proyecto tiene como objetivo último la mejora de la articulación territorial del ámbito transfronterizo hispano-portugués, optimizando la gestión de aspectos concretos como la prevención y gestión de emergencias ambientales y la implantación de procesos de desarrollo ambiental y económico sostenibles.

Para ello, se elaborará una cartografía de la cuenca que abarque los diferentes aspectos temáticos necesarios para la caracterización ambiental y análisis de riesgos. Asimismo, se definirán indicadores biológicos de calidad ambiental más representativos de los ecosistemas acuáticos presentes en el entorno y se caracterizará la evolución química estacional de suelos, aguas superficiales y subterráneas. Por último, se pretende delimitar zonas de riesgo en forma de mapas de peligrosidad y vulnerabilidad y elaborar y ajustar modelos hidrológicos e hidráulicos de difusión de contaminantes.

Durante 18 meses, los investigadores recogerán, analizarán y compilarán la información del territorio objeto del estudio, con el fin de modelizar la dinámica ambiental y, de esta manera, poder articular medidas de ordenación del territorio y planificación, que permitan sentar las bases para un desarrollo sostenible de la zona.

Durante esta semana la UEMC ha acogido ya la primera jornada de Trabajo del Proyecto, que contó con la participación de más de 20 científicos y técnicos que expusieron los resultados obtenidos sobre las diferentes actividades realizadas de muestreo y los análisis de calidad en aguas y suelos, los cuales permitirán determinar los indicadores ambientales de impactos y riesgos de la zona. Asimismo se presentó una síntesis del soporte cartográfico a ambos lados de la frontera y de los programas de comunicación y divulgación emprendidos. Por último, tuvo lugar una mesa redonda en la que se realizó un análisis crítico de la situación actual del proyecto y se definieron los objetivos prioritarios y las futuras estrategias de actuación.

La cuenca del Águeda

El proyecto tiene en cuenta que la gestión territorial independiente y sobre aspectos parciales de las cuencas fluviales transfronterizas, pueden suponer un vector de propagación de problemáticas y riesgos ambientales que superan sin ninguna dificultad los límites administrativos establecidos y pueden llegar a generar litigios internacionales no deseados.

La cuenca del río Águeda representa una oportunidad como elemento geográfico articulador del territorio en ella comprendido, facilitando la mayor eficiencia en la coparticipación de equipamientos sanitarios, ambientales, energéticos y/o de gestión de emergencias entre otros.

El incremento exponencial que ha tenido lugar sobre la explotación de los recursos naturales en los últimos 60 años, unido a los cambios en los hábitos de consumo sobre materias primas y elaboradas en este mismo periodo, ha supuesto unas alteraciones ambientales con efectos directos y diferidos sobre la población expuesta.

Esta cuenca, con varias presas a lo largo de sus cauces, infraestructuras de saneamiento, de comunicación viaria y ferroviaria, una tradición minera muy variada en el campo de los metales y no metales, estratégicas energéticas, y unas explotaciones agrícolas y ganaderas de alto interés económico, no es ajena a estas problemáticas, habiéndose detectado una interacción de incidencias ambientales y riesgos a ambos lados de la cuenca.

Por otro lado la propagación de incendios forestales, inundaciones y/o sequías suponen, a priori, los riesgos ambientales que mayor incidencia pueden suponer sobre la población y/o los bienes de la cuenca. La gestión independiente de estas potenciales situaciones de emergencia a ambos lados de la frontera repercute en un considerable incremento de los costes y por el contrario también en una menor eficacia.

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