Los Ministros de Medio Ambiente de la Unión Europea abogan por una mejor gestión del agua

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  • Rio Ródano en Lyon

(Consejo Europeo) El 17 de diciembre de 2012, los Ministros de Medio Ambiente de la UE han adoptado una serie de conclusiones entre las que establecen medidas fundamentales para mejorar la gobernanza en la gestión de los recursos hídricos, en los siguientes asuntos: mejorar el uso del suelo, tratamiento de la contaminación del agua, y el aumento de la eficiencia del agua y la resistencia.

Estas conclusiones son la primera respuesta del Consejo a la comunicación reciente de la Comisión "Un proyecto para salvaguardar los recursos hídricos de Europa". Subrayan la necesidad de una mejor aplicación de la legislación de aguas vigente. Esto también es aplicable a la integración de los objetivos de la política del agua en otras políticas sectoriales, como la Política Agrícola Común, la Política de Cohesión, las energías renovables y el transporte.

La UE y sus Estados miembro deben garantizar la sostenibilidad de todas las actividades que tienen un impacto sobre los recursos hídricos y contribuir así a garantizar la disponibilidad de agua de buena calidad y, además, frenar la pérdida de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas.

Se insta a que los Estados miembro a que mejoren las políticas para hacer frente a los principales retos de las aguas de la UE: la escasez de agua , que es un problema creciente en Europa, y las inundaciones y sequías , que se han vuelto más frecuentes y dañinas en los últimos treinta años.

El agua dulce constituye sólo alrededor del 2% del agua en el planeta, y la creciente demanda puede conducir a una escasez del 40% del suministro mundial de agua en 2030. Las principales causas de los impactos negativos sobre el estado del agua están relacionados entre sí: el cambio climático, el uso de la tierra, actividades económicas como la producción de energía, la industria, la agricultura y el turismo, así como el desarrollo urbano y el cambio demográfico.

La política de aguas de la UE ha contribuido con éxito a la protección del agua durante las últimas tres décadas. Los ciudadanos europeos pueden beber agua del grifo y nadar en miles de zonas costeras, ríos y lagos en toda la UE. La contaminación de origen urbano, industrial y agrícola se regula y esto ha dado lugar a mejoras significativas en la calidad de las aguas europeas, en particular mediante la reducción de un exceso de contaminantes.

Imagen: Wikimedia 

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