Nuevo test para detectar plaguicidas residuales procedentes de piensos vegetales en peces de vivero

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(CORDIS) Un equipo de científicos alemanes ha llamado la atención sobre el hecho de que los peces de vivero plantean un riesgo cada vez mayor de contaminación con plaguicidas a raíz de la materia vegetal con que se les alimenta. El estudio se publica en un momento en el que los consumidores comen más pescado que nunca, la mitad del cual proviene de piscifactorías, motivo por el que la acuicultura se ha convertido en un sector en gran expansión de la industria alimentaria mundial, con una tasa de crecimiento anual del 9 %.

Los autores, pertenecientes al Instituto Fraunhofer de Biología Molecular y Ecología Aplicada (IME) de Schmallenberg, consideran que para proteger a los consumidores es necesario someter a los peces criados en cautividad a una prueba para la detección de posibles residuos de plaguicidas, una práctica aún no implantada en la industria acuícola.

El incremento de la demanda de pescado ha tenido como consecuencia una demanda también mayor de piensos para peces. Ante esta situación, los productores han sustituido gradualmente ingredientes alimentarios de más difícil obtención como la harina y el aceite de pescado por cultivos como la soja, el maíz y la colza. El equipo de científicos manifiesta su inquietud por la posibilidad de que el pienso fabricado a base de estos cultivos contengan plaguicidas. 

Pese a que ya se utilizan ciertas técnicas, denominadas estudios del metabolismo, para averiguar el mecanismo por el que los ingredientes activos de los plaguicidas se acumulan y descomponen en rumiantes, aves y cerdos, se trata de técnicas no aplicables a los pescados. Por ello los científicos decidieron crear su propio sistema con el que detectar si se acumulan sustancias químicas en aquellos peces alimentados con piensos contaminados. 

«Primero analizamos si la ingestión del pienso lleva aparejada la acumulación de residuos de plaguicida en los tejidos del pez, y nos fijamos en si los procesos metabólicos del pez generan metabolitos o productos de la degradación. Por norma, cuanto más liposoluble sea una sustancia, mayores son las probabilidades de que se acumule en el pez», explicó el Dr. Christian Schlechtriem, del Instituto Fraunhofer. «Las pruebas que hemos creado constituyen la base para estudios posteriores sobre la alimentación. Los resultados determinan si son necesarios dichos estudios, que servirían para comprobar si se han superado concentraciones máximas del plaguicida.» 

Durante el estudio, los autores colocaron ejemplares de dos especies de agua dulce cuyo cultivo está extendido, la carpa y la trucha arco iris, de pesos comprendidos entre los 300 y los 500 gramos, en cisternas de agua con una capacidad de 2 metros cúbicos. Con el fin de detectar residuos de plaguicidas y sus metabolitos, los autores añadieron al pienso una sustancia de ensayo radiomarcada (un compuesto al que se ha unido una sustancia radioactiva). Esto planteaba dificultades, puesto que el material radiomarcado no es fácil de manejar en el medio acuático, pero se utilizó un potente sistema de filtrado que prevenía que la sustancia de ensayo disuelta se acumulase en el agua. 

Acto seguido, los investigadores examinaron la carne de los peces en busca de residuos de plaguicidas empleando métodos analíticos de gran sensibilidad con los que se pueden detectar incluso las cantidades más ínfimas de cualquier sustancia. 

Según explicó el Dr. Dieter Hennecke, también del Instituto Fraunhofer: «El test que hemos creado es extremadamente completo para detectar pesticidas y los productos de su degradación en peces, desde la cría hasta el análisis de tejidos en el laboratorio.» 

Este nuevo test para pescado será utilizado muy pronto por todos los productores e importadores que deseen comercializar en Europa un nuevo plaguicida. Conforme a nuevos requisitos de información que la Comisión Europea publicará próximamente, tendrán la obligación de registrar el plaguicida y de aportar información que demuestre su no acumulación en las porciones comestibles del pescado. 

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