WWF consigue los primeros resultados para recuperar las poblaciones de anfibios en las Hoces del Riaza

0
67
67

(WWF) Los anfibios del Parque Natural de las Hoces del Río Riaza comienzan a mostrar signos de recuperación en alguna de las seis charcas puestas a punto por WWF, junto a un grupo de voluntarios y con el apoyo de Obra Social CatalunyaCaixa. Este grupo faunístico es el más amenazado del planeta y la degradación de su hábitat parece ser su mayor amenaza.

Gracias a la colaboración de más de 70 voluntarios, que han participado en labores de restauración y creación de charcas desde junio de 2011, los anfibios comienzan de nuevo esta primavera a poblar algunas de las charcas del Parque Natural de las Hoces del Río Riaza (Segovia).

Siete nuevos puntos de agua se distribuyen ahora en varias fincas en el entorno del Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega. Algunos eran antiguas charcas que, con el paso de los años, se cubrieron de troncos, materia orgánica, escombros, basuras, rocas y capas de tierra, quedando colmatadas y sin apenas oxígeno y que WWF ha restaurado. Otras son charcas de nueva creación, construidas en lugares que los responsables del proyecto consideran idóneos para el asentamiento de nuevas poblaciones de anfibios.

Los censos realizados en las últimas décadas demostraron una regresión del número de ejemplares, e incluso la posible desaparición de algunas especies, que llevan más de 20 años sin ser vistas en la zona. Los habitantes de la zona también afirmaban que las charcas degradadas, en las que no existía vida alguna, estuvieron en otro tiempo repletas de ranas y sapos.

Por esta razón, WWF, en colaboración con la Obra Social de CatalunyaCaixa, puso en marcha en 2011 el Proyecto de Recuperación de anfibios en Las Hoces del Riaza. Durante cerca de un año se ha mejorado el hábitat de los anfibios, limpiando y adecuando los puntos de agua ya existentes, así como creando otros nuevos. El alcalde de la localidad de Montejo de la Vega, Luis Martín Moral, decidió ceder incluso la gestión de un terreno a WWF, para la restauración de una de las charcas, en lugar de arrendarlo para su puesta en cultivo. Por otro lado, WWF llegó a un acuerdo con un propietario particular para recuperar un aljibe abandonado y construir una charca en su finca.

Con este proyecto se pretende incidir sobre la población local de anfibios, así como trabajar globalmente para la sensibilización ambiental sobre este grupo animal tan amenazado.

Un grupo en peligro

La última Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), indica que de todos los grupos de fauna, los anfibios son los que están disminuyendo más rápidamente, por encima incluso que otros grupos como las aves o los mamíferos. Más de un 30% de las especies de anfibios se encuentran amenazadas, y no existe prácticamente ninguna región en el planeta que se libre de esta extinción masiva.

El papel de los anfibios en la naturaleza es fundamental, no sólo controlando posibles plagas sino como presa de otros animales y como indicadores de la calidad del agua, gracias a la alta permeabilidad de su piel. La contaminación del agua se registra en las poblaciones de anfibios, dando la voz de alarma temprana a la hora de controlar sus efectos en el ser humano.

También son especialmente útiles para la investigación científica. Algunas producen compuestos en sus secreciones cutáneas, para defenderse de virus, bacterias y hongos, que sirven como antibióticos y otros medicamentos de gran interés para el ser humano.

Comentarios