La falta de agua amenaza con una crisis sanitaria en la capital de Yemen

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    (Wikipedia/CC)

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Cuando el conflicto en Yemen se intensificó en marzo de 2015, los daños en las infraestructuras provocaron un corte de electricidad en una planta de tratamiento de aguas residuales; que convertía en abono los desechos humanos inofensivos para la fertilización de las tierras agrícolas.

La producción se paralizó y las aguas residuales comenzaron a fluir a través de Bani Al-Hareth, un distrito al norte de Saná, capital de Yemen. Un fuerte hedor se extendió por toda la zona y se formó un pantano lleno de moscas que empeoró la situación.

Abdo Ali Tammah vive en la zona y nos cuenta que la desagradable apariencia y el olor de las aguas residuales añadían más miseria a la ya provocada por el conflicto.

''No teníamos dónde ir. Había demasiadas moscas e insectos atraídos por la aguas residuales sin tratar'', cuenta Tammah. ''Nuestros cultivos no se salvaron, peridimos las cosechas'', agrega.

Yemen: Los niños están riesgo

Cuando el conflicto en Yemen se intensificó en marzo de 2015, los daños en las infraestructuras provocaron un corte de electricidad en una planta de tratamiento de aguas residuales

La situación tenía potencial para agravar los efectos del conflicto, además de convertirse en una crisis de salud pública. La falta de acceso a servicios de agua potable y saneamiento; sumado a prácticas de higiene insuficientes, mata y enferma a miles de niños en todo el mundo cada día, conduce al empobrecimiento y brinda menores oportunidades para otros miles.

La zona norte de Saná depende de esta planta de aguas residuales que elimina de manera segura los desechos humanos. Inicialmente fue construida para satisfacer a 500.000 personas, pero ahora se encarga de los residuos de 1,5 millones de personas debido al aumento de la población.

''Hay riesgo de enfermedades y estoy preocupado por nuestros hijos a causa de la deficiente situación de saneamiento e higiene creada por este flujo de residuos'', explica Tammah.

''Las aguas residuales sin tratar fluyen por el distrito de Bani Al- Hareth y está poniendo en riesgo a los locales. El cultivo de verduras -berenjenas, patatas, lechuga y otros- está siendo vendido y consumido por las personas que viven en Saná y sus alrededores, lo que supone una gran amenaza para su salud y nuestromedio ambiente'', explica Abdulwahab Salah, el Director Adjunto en la planta de tratamiento de aguas residuales.

Las autoridades locales y los residentes de Bani Al-Hareth, como el señor Tammah, no tienen opciones -no hay electricidad, ni tampoco combustible para poner en funcionamiento los generadores que procesan las aguas residuales.

Yemen: Evitar una crisis sanitaria en Saná

En situaciones de emergencia como la de Yemen, el agua potable y el saneamiento son unas de las prioridades a la hora de intervenir. Si no se provee de servicios adecuados de agua y saneamiento a losniños y familias afectadas, las enfermedades y la muerte continuarán. Esta es la realidad en todo tipo deemergencias, desde desastres naturales a conflictos causados por diferentes factores.

La planta de tratamiento de aguas residuales en el norte de Saná, capital de Yemen (UNICEF Yemen. Al-Asaadi/CC)

En julio de 2015, UNICEF intervino proporcionado combustible para poner en marcha la planta de tratamiento de aguas residuales y así poder desinfectar la zona. Se suministraron más de un millón de litros de combustible, lo que permitió a las autoridades reactivar la planta desde agosto de 2015.

Esto supuso un gran alivio para el señor Tammah y otros vecinos de Bani Al-Hareth, así como para otras personas expuestas al peligro que esto suponía para su salud.

''Hemos vuelto a tener una vida normal, ahora estamos a salvo'', dijo Tammah.

Las autoridades locales de la Corporación de Agua y Saneamiento cuentan que el apoyo proporcionado por UNICEF para poner en marcha la planta les ayudó a prevenir el brote de enfermedades.

Sin embargo, el suministro de combustible, que depende de la financiación de los donantes, no es sostenible.

En Yemen, más de 19 millones de personas están en extrema necesidad de acceso seguro y regular a los servicios de agua potable, saneamiento e higiene

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