Dracup defiende el trasvase del Ebro

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John A. Dracup, aseguró este domingo en una conferencia sobre la importancia de los trasvases en la planificación hidrológica, enmarcada el Congreso sobre ´Infraestructuras, Agua y Energía´ que "el flujo del río Ebro sería de 34 hectómetros cúbicos diarios, frente a los 18 hectómetros anuales que suministraría una planta desaladora".

Según el catedrático de la Universidad de Berkeley "con el Programa Agua presentado por el actual Gobierno en 2004, la Comunidad Valenciana recibiría un 73 por ciento menos que con el trasvase del Ebro".

Dracup señaló que el Plan Hidrológico Nacional presentado en 2001, en el que se optaba por realizar un trasvase, "es un proyecto viable desde un punto de vista técnico, económico y medioambiental", y añadió que "contribuiría a mejorar las condiciones medioambientales de la zona del delta del Ebro".

Según el norteamericano "preocuparse sólo por el incremento del agua no es suficiente, sino que hay que contemplar también su gestión y reutilización y la conservación del entorno" y agregó que la elección de un plan hidrológico con plantas desaladoras "afectaría a la fauna del litoral, ya que las plantas se instalarían en la costa, coincidiendo con las zonas donde existe más poseidonia".

Este experto en cambio climático y sequías, que fue coautor del Informe Berkeley, un estudio solicitado por la Generalitat antes de elaborar el plan hidrológico de 2001, destacó que "hay agua suficiente para llevar a cabo el trasvase", ya que se emplearía "sólo un nueve por ciento del caudal existente en la actualidad".

Asimismo, indicó que "incluso durante el pasado año, el más seco de los últimos 125 años, sólo se necesitaría extraer un 14,3 por ciento del caudal anual", con lo que respondió "a la pregunta de si el Ebro dispondría de agua suficiente en épocas de grandes sequías".

El experto estadounidense explicó también que no se optaría por construir una gran cantidad de embalses en el Ebro, como criticaban muchos de los que se oponían al plan, sino de "instalar una serie de embalses off-line o adyacentes con un sistema de almacenaje por bombeo, que se efectuaría por la noche, cuando es más barato, de forma que durante el día el agua volvería de nuevo al río".

Dracup manifestó también que el coste total de las plantas desaladoras sería 1,7 veces mayor que el del trasvase, ya que hay que tener en cuenta, apuntó, "que las desaladoras se sitúan a cero metros de altitud, al nivel del mar y hay que llevar el agua hasta las zonas que la necesitan, al interior, por lo que se incrementa el coste de bombeo", aseguró.

Dracup, que comparó la experiencia vivida en California con las propuestas surgidas en España, y citó un estudio doctorado por la Universidad de Berkeley sobre el ´Análisis del ciclo de vida´, señaló que "hace falta mucha energía para empujar el agua desde las plantas desaladoras" y los "contaminantes" que estas supondrían "son también mucho mayores que en el caso del trasvase".

Por ello, dijo, en California, se optó por "utilizar mayoritariamente el sistema de trasvases" y "dejar las plantas desaladoras en ´stand-by´, como reserva o suministro complementario dados los altos costes que conllevan".

Dracup presentó también diez casos en los que "la opción elegida para solucionar la falta de agua fue el trasvase y no otras como las plantas desaladoras", y así, citó a modo de ejemplo lo realizado en Nueva York, Irán, Helsinki, Brasil, China, Sudáfrica, Argelia, Florida y California, entre otros.

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