Gestionar el agua no es hacer un trasvase o una desaladora

48
0
48

Jaime PALOP
Director general del Agua del Ministerio de Medio Ambiente

La Razón

La gestión de agua en España no es hacer un trasvase o una desaladora. En España existe una tradición en gestión de aguas muy antigua. Fue una fórmula que ha hecho que el país despegue económicamente. Lo que se hacía en el escenario del siglo XVIII se ha seguido haciendo: 1.300 grandes presas, tres millones de hectáreas de regadío, desarrollo social y territorial, sobre todo en la costa, lo cual pondría en entredicho si el agua ha servido o no para vertebrar y ordenar territorialmente el país.

No es compatible una sociedad moderna con unos ríos contaminados o la existencia de unos acuíferos sobreexplotados que no permita sacar agua en períodos de sequía. Tampoco parece compatible que en España tengamos unas redes de abastecimiento a poblaciones que tengan un 30, 40 o 60 por ciento de pérdidas o ciudades con un 60, 70 y un 80 por ciento de escapes en sus redes. Ni tampoco lo es que tengamos que estar mirando al cielo para ver si llueve o no para poder tener una campaña turística normal. La sequía, los acuíferos, las pérdidas, el desconocimiento de la situación hidráulica y los enfrentamientos políticos nos indican que algo está fallando.

Por ello, el Ministerio de Medio Ambiente pone en marcha el programa AGUA, en el que lo esencial no son las infraestructuras, sino mejorar la gestión y dar un servicio público. No se puede seguir sin tener un plan de seguridad de presas, sin una normativa de reutilización del agua, sin controlar el uso de este recurso, sin un plan especial para controlar el Dominio Público Hidráulico ni seguir dejando que las urbanizaciones invadan el litoral mediterráneo.
Con respecto a la falta de lluvias, ¿cómo puede ser que no se haya empezado a gestionar la sequía, pero se tengan planes especiales? Están iniciados y ya hay actuaciones para paliar esa carencia.

La gestión del agua es compleja, ya que empiezan a aparecer sensibilidades muy diferentes. La gestión de intereses contrapuestos es, en democracia, gestión democrática y eso es lo que hay que buscar. También tenemos que llegar a acuerdos, porque sin consenso no va haber ninguna política que se pueda aplicar.

Se están haciendo actuaciones de calidad, de reutilización, de ahorro, plantas desaladoras, pero el primer objetivo del programa AGUA es saber los recursos que tiene cada cuenca y agotarlos.
No se pueden plantear infraestructuras muy costosas desde un punto de vista presupuestario, medioambiental y de tensiones territoriales, sin antes haber arreglado «la casa». Reutilicemos, modernicemos y, luego, ya apelaremos a la solidaridad en un clima de consenso y de diálogo.
No creo que sea un problema de desalación o de trasvases. Por ejemplo, ¿cómo se ha asignado el agua para riego en la cuenca del Guadalquivir? Un país moderno contestaría que se ha asignado atendiendo a criterios territoriales, sociales, económicos... Pues no, se ha dado al primero que presentara su solicitud en ventanilla. Eso no se lo puede permitir un país moderno.

Es muy difícil juzgar si estamos o no acertando a día de hoy, pero lo que sí que veo es que se ha empezado a hacer política hidráulica de una forma que no tiene marcha atrás. No me gustaría decir que ha sido el Partido Popular el que ha cometido el inmenso fallo, ya que se puede ver la política hidráulica que se ha cometido durante muchos años.

Por ejemplo, hacer una desaladora en Carboneras que da 42 hectómetros cúbicos y que no tiene clientes es una barbaridad. Son unas infraestructuras costosas y lo menos que se puede pedir es hacer esa infraestructura justo donde se va a usar el agua.

Respecto al trasvase del Ródano, es el Gobierno de la Generalitat de Cataluña el que está diciendo que no le hace falta y son los que tienen la capacidad de ejercer. Además, en principio, el Ródano no sé para qué puede servir ahora mismo.

Por otra parte, el trasvase Tajo-Segura es una infraestructura existente y durante esta legislatura se van a mantener las condiciones y en tanto y cuanto se busquen soluciones a la necesidad de Murcia, el Gobierno se empezará a plantear qué se hace con ese trasvase.

Comentarios