Nueva depuradora de Vigo. La Xunta y el Ayuntamiento llegan a un principio de acuerdo

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Como ya se ha tratado en el blog más de una vez, la Ría de Vigo tiene un grave problema de contaminación provocado fundamentalmente por la deficiente depuración de las aguas residuales urbanas.

Este problema provocó una sentencia de la UE en diciembre de 2005 en la que se declara que el Reino de España ha incumplido las obligaciones que le incumben en virtud del artículo 5 de la Directiva 79/923/CEE del Consejo, de 30 de octubre de 1979, relativa a la calidad exigida a las aguas para cría de moluscos, al no haber adoptado un programa de reducción de la contaminación de las aguas para cría de moluscos para la Ría de Vigo.

Uno de los principales causantes de esta contaminación es la depuradora de Lagares. La depuradora de Vigo fue inaugurada en 1998, pero tardó en alcanzar pleno rendimiento y, cuando lo hizo, ya estaba desbordada por la afluencia de residuos a tratar. En este tiempo, las frecuentes averías y colapsos se han solventado con vertidos directos de las aguas residuales y muchas protestas de los vecinos por los insoportables olores.

El proyecto plan general de urbanismo propuso realizar una nueva obra en el relleno de Bouzas, donde el Ayuntamiento no tiene competencias, que corresponden a Autoridad Portuaria. Y la presidencia de este organismo del Estado la desempeña desde hace un año Abel Caballero, a su vez candidato socialista a la alcaldía viguesa, que rechazó la propuesta del gobierno municipal por entenderla como una imposición.

El asunto era la principal amenaza sobre el plan general de urbanismo, enviado hace medio año a la Xunta para su aprobación y que será sancionado a finales de enero. No podrá aprobarse sin tener resuelta la ubicación de la depuradora.

En esa situación, el gobierno vigués formuló la alternativa de cabo Silleiro, en Baiona, para dar servicio a todos los municipios de la ribera meridional de la ría y con la ventaja de que permitiría mandar los vertidos a mar abierto, ya que las actuales depuradoras de todos los municipios ribereños no están diseñadas para eliminar totalmente la contaminación biológica. Según los informes de los técnicos municipales, aunque la de Vigo cumpliese al ciento por ciento la normativa de tratamiento, no evitaría una carga contaminante sobre la ría equivalente al de 80.000 habitantes, sin contar la que se genera cuando llueve, como consecuencia de los alivios de una red de colectores que transportan a la vez agua residual y de lluvia.

Pero Baiona tampoco aceptó que coloquen la depuradora en sus dominios, y de ahí que el gobierno vigués trasladase el problema a la Xunta aduciendo que la contaminación de la ría, sobre la que pesa la multa de la Comisión Europea, no la genera sólo Vigo.

Así las cosas, ayer se empezó a hacer la luz tras la reunión que mantuvieron el Conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez, y la alcaldesa de Vigo, Corina Porro. En la misma, se acordó la construcción de una única depuradora en la desembocadura del río Lagares, es decir, donde está ahora. La actual depuradora ocupa 65.000 metros cuadrados, otros 66.800 metros colindantes son terrenos municipales y el PXOM prevé añadir 16.650 metros más al polígono. El Ayuntamiento cede ese suelo y la Xunta estudiará la viabilidad de la propuesta.

De todos modos, aún no hay nada definitivo, ni sobre la depuradora ni sobre el plan general, precisó el conselleiro de Medio Ambiente, Manuel Vázquez. La propuesta de ubicación de la depuradora queda supeditada a un último dictamen de los técnicos, aunque "no debería haber problemas para la solución".

"Todo empieza a tener un itinerario normal", añadió el conselleiro. En ese itinerario juega un papel muy importante el compromiso de financiación del Ministerio de Medio Ambiente. "El proyecto no tendrá una financiación inferior a los 200 millones de euros, incluidos todos los elementos técnicos", de los que 104 millones serán aportados por fondos europeos y el resto, hasta completar los 200 millones, por el resto de las administraciones.

Con respecto a los plazos previstos, el conselleiro cifró en unos días la remisión y análisis de los informes técnicos, en unos meses la realización del proyecto, y en un par de años la ejecución de la obra.

Fuentes: El País, Faro de Vigo, 20minutos

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