GOLFTURF: ¿Campos de golf con césped artificial?

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El Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) presentó ayer los resultados del proyecto GOLFTURF que demuestran la viabilidad del uso del césped artificial como alternativa al césped natural en los campos de golf.

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GOLFTURF, “Análisis y diseño de césped artificial para campos de golf”
, es un proyecto de investigación liderado por el IBV y realizado con la participación, en calidad de socios, de la Universidad Miguel Hernández de Elche y la empresa EUROGRAS 2002, S.L. Este proyecto ha sido desarrollado gracias a la ayuda recibida durante 2006 de la Conselleria de Empresa, Universidad y Ciencia del Gobierno valenciano.

Desde el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), se ha puesto a punto un procedimiento para la evaluación de césped artificial destinado a la práctica del golf, con el objetivo de contribuir al desarrollo de productos que cumplan con las expectativas y necesidades más exigentes, tanto de los jugadores como los responsables de las instalaciones.

El proyecto ha estudiado la viabilidad del césped artificial para la práctica del golf en aquellas zonas, como el sur de Europa, donde el mantenimiento del césped natural supone un alto coste económico y ambiental. Esto sucede generalmente en zonas costeras con una elevada tasa de insolación anual y con altas temperaturas. El césped artificial es una alternativa que
permitiría subsanar la mayoría de los problemas hídricos que asocia el uso de césped natural. Si, además, se realiza una buena gestión de su diseño, instalación y mantenimiento se puede conseguir una importante reducción de los costes de explotación.

Según David Rosa, impulsor del proyecto, una instalación de hierba natural de unos 100.000 metros cuadrados de superficie consume un millón de litros de agua al día, frente a los 142 que precisa el césped artificial (para limpiarlo).

En cambio, este último es más caro (seis millones de euros, frente a tres, para la misma superficie), aunque el mantenimiento es más barato y se acaba rentabilizando, asegura su creador.

Por ello, han hecho cinco pruebas en campos del sur de la Comunitat, cuyos resultados «demuestran que no existen diferencias entre el césped natural y el artificial» en aspectos como el bote de la bola, el agarre del jugador al pavimento o los impactos del palo en el suelo.

Más información: Nota de prensa del IBV y 20minutos.

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