La participación pública se inicia en la Demarcación del Ebro con regantes y ecologistas

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La Confederación Hidrográfica del Ebro celebró ayer los dos primeros encuentros del proceso de participación pública que se está realizando con vistas al nuevo plan de gestión de cuenca.


Los protagonistas fueron los regantes y los ecologistas y la crónica de Carlos Muñoz en Aragón Digital evidencia que los puntos de vista de estos colectivos son claramente divergentes, aunque se observa un incremento de la preocupación de los regantes por la gestión eficiente del recurso:

Posición de los regantes

La posición de los regantes no se ha movido con respecto al anterior Plan. “Pedimos casi lo mismo que se llevó en el año 1996 al Plan Hidrológico actual”, ha declarado el presidente de la comunidad de riego del Canal de Bardenas, Luis Ciudad Gallizo. “Las obras más importantes que se solicitaron están todavía sin realizar”, ha señalado Ciudad, y ha mencionado el recrecimiento de Yesa y los embalses de Biscarrués, Mularroya y Santa Liestra, como las actuaciones “emblemáticas pendientes que permitirían el desarrollo de Aragón”.

Desde la asociación de regantes del Canal de Aragón y Cataluña su presidente, José Luis Pérez, ha coincidido en la necesidad de las mismas obras de regulación. Pérez también ha demandado que en nuevo Plan Hidrológico sea “lo más resumido posible, pero que se cumpla lo que aparezca”.

Sin embargo, Pérez ha admitido que “los tiempos están cambiando y hay que plantear los problemas derivados de la gestión, y aplicar los avances a los que se está llegando en este campo”.

Posición de los ecologistas

Las asociaciones naturalistas han planteado que es necesaria una moratoria en la construcción de embalses y frenar la ampliación de los regadíos.

“El río ya no da más de sí”, ha asegurado el representante de la Asociación Naturalista de Aragón (Ansar), Mariano Mérida. “Vamos a proponer una moratoria para que no se pongan más zonas en riego”, ha señalado. Según sus datos, el 30% de los lugares no poseen un caudal ecológico y “sin embargo se plantea pasar de 800.000 hectáreas de regadío a un millón”, ha añadido.

En paralelo con esta exigencia Mérida ha solicitado que se paralicen las obras de construcción de más embalses debido a que “no se cumple con el cauce ecológico de los ríos”. Además, ha señalado que estas medidas suponen “un derroche económico escándaloso”, y ha puesto como ejemplo el pantano de Mularroya con un presupuesto de 30.000 millones de pesetas para 103 hectómetros cúbicos.

“La cuenca presenta un panorama desalentador”, ha añadido Mérida, en referencia a los asuntos pendientes como la contaminación en la Fuente de la Junquera, la provocada por la papelera La Montañanesa o por el sector porcino.

Mérida ha indicado que los problemas en el cauce también se ven afectados por la ocupación en intervenciones como el azud o el dragado. Asuntos que, a su juicio, provocarán problemas con especies invasoras como el mejillón cebra o la mosca negra. “El tema se quiere abordar con voluntariedad pero en la práctica hoy por hoy no se ofrecen garantías”, ha concluido.

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