Prealerta en Lugo por la sequía

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Al mismo tiempo que la situación mejora en el levante español, parece que los problemas están ahora en el Norte. Galicia concretamente vive uno de los otoños más secos que se recuerdan, y las alarmas no han tardado en saltar.

Lo cuenta Arcadio Silvosa en El País:

El Ayuntamiento de Lugo, siguiendo las instrucciones de la Confederación Hidrográfica del Norte, ha activado, por primera vez en otoño, la prealerta por sequía para proteger el caudal ecológico del río Miño.

Desde la jornada de ayer, miércoles, se ha suprimido el riego de jardines y se ha reducido a tres días por semana el baldeo de las calles que, hasta ahora, se hacía casi todos. También está en estudio, dependiendo de cómo evolucione el tiempo, la posibilidad de disminuir la presión del agua que se bombea en horario nocturno.

El concejal de Medio Ambiente, Lino González-Dopeso, ha solicitado la "colaboración" de la población, con recomendaciones que pasan por "usar más la ducha y menos el baño"; que las empresas sean "más cuidadosas" en el uso del agua, o "limitar" los lavados de turismos.

El abastecimiento, garantizado

Dopeso recalcó que ésta es la "primera vez" que el ayuntamiento de Lugo tiene que adoptar una prealerta de estas características; aunque hizo hincapié en que, por el momento, el abastecimiento "está garantizado", pero sí reconoció que puede peligrar lo que se conoce como "caudal ecológico", que da vida a las especies piscícolas y la flora fluvial. Con las medidas que acaba de adoptar el ayuntamiento de Lugo se ahorrará un 10% del agua que se consume habitualmente.

El concejal reconoce que en la zona rural existe una mayor concienciación de la sequía, e incluso advierte de que algunos pozos y fuentes están muy por debajo de su rendimiento en esta época del año.

Problemas en el sector ganadero

Además, el sector de producción de ganado vacuno de Lugo ya alertó de los problemas que está padeciendo por la ausencia de lluvia. La falta de pastos frescos ha obligado a los ganaderos a adelantar el consumo de hierba ensilada que, normalmente, se guardaba hasta finales del mes de diciembre. "Sin forrajes y con los pozos al límite, la situación es crítica", comentó Domingo, un ganadero que coparticipa en una explotación de la Sociedad Agraria de Transformación. "Cada vaca consume unos 200 litros de agua al día y a este paso nuestros acuíferos no podrán dar abasto", se lamentó.

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