La sequía en Cataluña tensa de nuevo el debate entre las administraciones

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Llevamos meses hablando de la cada vez más dramática situación que atraviesa Cataluña en general y el área metropolitana de Barcelona en particular con respecto a las reservas de agua.

Con las desaladoras en marcha, la urgencia ha hecho revivir a los trasvases como medida de emergencia. Así que hemos desenpolvado las polémicas sobre el Ebro o el Ródano y tenemos una nueva propuesta de la Generalitat para captar agua desde el Segre (afluente del Ebro).

En los últimos días, el asunto ha saltado directamente a las portadas de los medios nacionales, tal y como queda de manifiesto en la extensa cobertura que dispensa hoy, entre otros, Elpais.com:

Me permito destacar un párrafo del editorial Barcelona, sedienta, que contextualiza adecuadamente la situación y las prioridades que están sobre la mesa

El consumo de agua es hoy muy desigual en Cataluña: el sector primario (agricultura y ganadería) exprime el 73% de los recursos y su aportación al PIB apenas supone un 2%. Los consumos domésticos alcanzan sólo el 18%. El resto corresponde a una industria donde el pago de tasas (al contrario de lo que ocurre en la agricultura) ha impuesto políticas de ahorro.

Habrá que reequilibrar todo esto. Pero de inmediato, lo que se impone es solucionar el abastecimiento hasta la entrada en funcionamiento de las desaladoras, tres previstas, dos ya en construcción, cuya aportación sumada, 180 hectómetros cúbicos anuales, equivale al déficit anual de la región metropolitana. Tras la saga de los apagones eléctricos y el caos de Cercanías, los barceloneses merecen al menos no padecer sed.

Haciendo una recopilación de las noticias  que he publicado al respecto desde 2006 me encuentro con estos artículos que nos permiten estudiar (casi) todas las alternativas que los gestores barajan a día de hoy como posible solución a las más que probables restricciones de los próximos meses.

Y vosotros, ¿cual creeis que sería la mejor decisión?.

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