Vertido de 50.000 litros de gasoil en Ourense

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Cristina Huete (El País)

La empresa concesionaria del servicio municipal del agua de Ourense, Aquagest, detectó a mediodía de ayer un vertido de gasoil, inicialmente estimado en 50.000 litros, en la red de saneamiento de la ciudad.

El procedimiento rutinario de la recogida de muestras para analizar la calidad del agua evidenció la presencia del combustible que los vecinos de Reza, en donde está ubicada la estación depuradora, habían percibido ya el sábado por "el pestilente olor". Así lo comentaron ayer algunos de ellos a la comitiva de técnicos y autoridades que se acercó a la zona para comprobar la situación tras un periplo de los funcionarios de la concejalía de Medio Ambiente por las gasolineras de la zona.

El concejal de Medio Ambiente, Demetrio Espinosa, señaló que Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) no les había notificado la existencia de la fuga "porque era pequeña y no la detectaron".

Por su parte, Adif ha atribuido la fuga a una rotura de una de las tuberías de canalización que asegura haber dejado sellada ayer. El administrador ferroviario, que se ha comprometido a revisar y sustituir las canalizaciones subterráneas que transportan el gasoil, señala que parte del combustible derramado quedó depositado en un foso del propio taller, mientras que la parte detectada por la depuradora, aún por determinar, pasó directamente a la red de alcantarillado. Este hecho "ha evitado que la fuga ocasionase otros daños y descartaría posibles filtraciones en el terreno colindante", sostiene Adif.

Aquagest pone de relieve que el combustible no cayó al río, sino a la red de saneamiento, y que no existe riesgo de contaminación del agua de la traída ya que "no ha habido alteración" y están "extrayendo el lodo hacia filtros para deshidratarlo". En cualquier caso, la empresa concesionaria ha anunciado que reforzará el tratamiento habitual por si apareciera alguna partícula contaminante. Por su parte, técnicos forestales de la Consellería de Medio Ambiente recogieron muestras en el río para analizar la fauna y flora de la zona y la asociación ecologista Adega envió a un técnico en sanidad ambiental a inspeccionar el lugar.

Adega reconoce que no hay evidencias de contaminación en el río, pero considera que la cantidad vertida supone un riesgo de "altísima toxicidad y volatilidad en caso de que llegue al Miño" y que podría matar no sólo a la fauna piscícola sino también a la vegetación de la ribera.

PP y BNG se apresuraron a exigir responsabilidades al Ministerio de Fomento. El senador nacionalista por designación autonómica, Xosé Manuel Pérez Bouza, registró una iniciativa reclamando explicaciones al Gobierno por el vertido y tildando de "injustificable" y "escandaloso" que Adif "no informase".

Pérez Bouza recuerda que los talleres de Renfe en Oira "son un foco de contaminación habitual del Miño según recoge un informe del Ministerio de Medio Ambiente de 2006".

El grupo municipal del PP ha anunciado que pedirá al alcalde en el próximo pleno, convocado para este viernes, que inste a la Confederación Hidrográfica del Norte a que exija responsabilidades a Renfe.

Los populares sostienen que "de haber llegado al río, el vertido se habría convertido en un desastre ambiental para el ecosistema del Miño" y expresan su sorpresa por el hecho de que Adif "no cuente con planes de contingencia para prevenir este tipo de situaciones".

El alcalde, Francisco Rodríguez, reconoció en una visita a la depuradora el riesgo de la situación aunque hizo un llamamiento a la calma considerando que el vertido no había llegado al río y ante el compromiso de Aquagest de reforzar durante estos días el tratamiento de depuración del agua.

El catedrático Pedro Brufao escribe un artículo a este respecto en La Voz de Galicia:

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