La política del agua en España, analizada en el Consejo Asesor de Expansión y Actualidad Económica

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El Consejo Asesor de Expansión y Actualidad Económica abordó el pasado 29 de abril la política del agua en España. Participaron en la reunión, como expertos invitados, D. Francisco Cabezas (Fundación Instituto Euromediterráneo del Agua), D. Lluis Berga (Consejo Internacional de Grandes Presas), D. Gaspar Cienfuegos (Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento) y D. Luis Castilla (Acciona-Agua).

Manuel Conthe
nos cuenta en una extensa entrada (cuya lectura recomiendo encarecidamente) en su blog los temas e ideas que surgieron en la reunión. A continuación, dejo constancia de las conclusiones que se obtuvieron:

1ª No existe ninguna solución única mágica que pueda resolver el problema del agua en España. Debe buscarse una combinación inteligente de instrumentos, sin excluir ninguno por razones ideológicas. Algunas de tales medidas, aunque entrañen un beneficio neto para el conjunto del país, pueden suscitar graves controversias sociales y políticas, pues los perjudicados se movilizarán y solicitarán a sus representantes políticos que defiendan sus intereses. Resultaría, pues, deseable que la política del agua en España se conciba como una "política de Estado", asentada en un pacto estable entre las fuerzas políticas.

A juicio de algunos, sin embargo, la experiencia de los últimos años en España no permite albergar grandes esperanzas sobre la viabilidad política de ese gran "pacto del agua".

2ª Debe atribuirse prioridad a las medidas de gestión de la demanda de agua y a su consumo eficiente, mediante un sistema de incentivos económicos que favorezca el ahorro, la concienciación ciudadana, la disminución de las pérdidas en la distribución y la reutilización de aguas. Los mecanismos puros de mercado -como los introducidos, de forma incipiente, por el artículo 61 bis de la Ley del Agua- tendrán siempre, en la práctica, un papel limitado, que no rebasará, probablemente, el 10% del consumo anual de agua. Pero deben potenciarse y flexibilizarse, sin reticencias de cariz ideológico, ya que favorecen el uso eficiente del agua.

3ª Una política de gestión eficaz de la demanda debe centrarse, de forma prioritaria, en los usos agrícolas del agua, que representan entre el 70% y el 80% del consumo. Ahora bien, una política decidida de elevación del precio del agua entrañaría una inevitable "reconversión agrícola", cuya deseabilidad e implicaciones sociales y políticas debiera calibrarse de forma consciente. De acometerse, debiera venir respaldada por el oportuno acuerdo político.

Como requisito esencial de cualquier política eficaz de gestión de la demanda de agua, debe establecerse un sistema fiable de estadísticas de consumo, especialmente en el sector agrícola, del que en la actualidad se carece.

4ª La desalación no es una panacea, pero constituye una técnica prometedora que debe seguir potenciándose. Representa la única solución viable para el suministro de agua en determinadas zonas de la España peninsular, como ya ocurre en la España insular.

5ª La preservación del medio ambiente es un objetivo que se ha incardinado de forma progresiva en las políticas hidráulicas y es, hoy en día, un objetivo compartido por la ciudadanía en todos los países desarrollados, como España. El respeto de los caudales ecológicos mínimos de los ríos y acuíferos debe concebirse como una exigencia o restricción medioambiental que, como señala la Ley de Aguas, no representa en sí un "uso" del agua, sino una restricción previa que debe sustraerse de los recursos brutos disponibles, antes de estimar la disponibilidad de agua para usos consuntivos.

Ahora bien, la protección del medio ambiente no agota los objetivos de la política económica y debe conciliarse con otros. En sus versiones más radicales, el ecologismo puede llegar a ser un movimiento anti-sistema, incompatible con el progreso económico de las sociedades modernas. Por eso, la determinación del nivel concreto de los caudales ecológicos debe efectuarse teniendo presente que el agua, además de un "activo eco-social", es también un recurso susceptible de aprovechamiento económico, cuyo coste de oportunidad no es nulo.

6ª Por parecido motivo, dentro del pleno respecto a las citadas exigencias medioambientales, los embalses y conducciones deben seguir siendo un instrumento esencial de la política hidráulica y de la retención de aguas superficiales. Debemos prestar atención no sólo al mantenimiento (e incluso recrecimiento) de los ya existentes, sino finalizar lo que están todavía en construcción.

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