La zona costera del delta del Ebro podría hundirse hasta 50 cm durante este siglo

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Las zonas costeras de los deltas, sujetas a los efectos del río, del mar, de la tierra, y a los factores atmosféricos, sufrirán antes que otras costas las consecuencias del cambio climático. Un estudio recientemente publicado en la revista científica Journal of Coastal Research estima que la zona costera del delta del Ebro se hundirá 50 cm antes del año 2100.

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Delta y mar. Foto de polreuman en Flickr

Según las previsiones científicas realizadas ya en 2001, el aumento global del nivel relativo del mar será en el año 2100 de entre 9 y 88 centímetros, dependiendo de la zona.

Agustín Sánchez-Arcilla, autor principal de este nuevo trabajo, se ha encargado de analizar, junto a su equipo de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), los distintos factores climatológicos que pueden afectar a esta zona costera de cotas “bajas”. “El estudio muestra que la zona del delta el Ebro se está hundiendo (el fenómeno de la ‘subsidencia’ que sufren todos los deltas), por lo que sus playas están experimentando un ascenso relativo del nivel medio del mar, independientemente de lo que sucede en el Mediterráneo occidental”, según explica a la Plataforma SINC el investigador.

Según los científicos, los principales cambios climáticos que afectan al delta del Ebro son de origen marino: incremento en la frecuencia e intensidad de inundaciones, disminución en el período de retorno de eventos extremos, erosión costera, intrusión salina y cambios en el clima marítimo (altura de ola, dirección y frecuencia de temporales).

El retroceso de la línea de la orilla, un peligro potencial

Debido a la morfología deltáica, el aumento relativo del nivel del mar es el peligro potencial más importante para el delta. “Aunque es pequeño cuando se compara con las actuales tasas de evolución costera, el retroceso de la línea de la orilla debido al aumento del nivel del mar debe tenerse en cuenta, dado que estas tasas actuarán como una erosión adicional en toda la costa”, señala Sánchez-Arcilla.

Por otra parte, la disminución de los períodos de retorno de las tormentas “meteorológicas” es, según el estudio, uno de los efectos más directos en el delta. Para el año 2100, el equipo de investigación de la UPC ha propuesto diversos escenarios con un aumento de hasta 50 centímetros del nivel del mar.

Barreras adicionales para paliar las inundaciones

Si bien el territorio del delta del Ebro que puede inundarse no es tan extenso como se preveía (las carreteras y diques servirían como obstáculos para retener el aumento del agua), los expertos consideran que serían necesarias barreras adicionales e instalaciones de bombas de agua.

A pesar de ello, “la barrera más eficiente para contrarrestar el aumento relativo del nivel del mar es tener una línea de costa dinámica y con un volumen suficiente de sedimento”, apunta a SINC Sánchez-Arcilla. La erosión previsible también aumentará bajo los distintos escenarios de cambio climático.

Los investigadores han dividido la zona costera del delta en cuatro áreas, de menor a mayor riesgo de inundación. Las que están en contacto directo con el mar, en las zonas de las dos lagunas, tienen mayor riesgo de inundación y representan entre el 17 y 27% de la superficie deltáica. Las otras dos zonas de riesgo están más protegidas gracias a “cordones” playeros, pero un aumento del nivel del mar conllevaría una situación de desequilibrio.

A pesar de que la llanura deltáica del Ebro se use para la agricultura y tenga un importante valor ecológico, “los cambios en la zona de costa controlarán las variaciones socioeconómicas y ecológicas”, concluye Sánchez-Arcilla.

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