Leandro del Moral: "Seguimos defendiendo la gran oportunidad que constituye el nuevo proceso de planificación hidrológica"

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Leandro del Moral Ituarte es profesor de la Universidad de Sevilla, Director del Departamento de Geografía Humana y presidente de la Fundación Nueva Cultura del Agua.

Además, es miembro del Panel de Seguimiento de la Estrategia Andaluza ante el Cambio Climático y del Consejo de Administración de la Empresa Municipal de Aguas de Sevilla (EMASESA). Ha partipado en la comisión organizadora del Congreso Ibérico sobre gestión y planificación del agua desde su primera edición y forma parte de la Mesa de Seguimiento del Plan Hidrológico de Guadalquivir.

Desde la privilegiada atalaya que le concede su experiencia, Leandro del Moral concede esta entrevista a iAgua.es en la que repasa los principales asuntos de la gestión del agua en España.

Alejandro Maceira.- Leandro, podrías contarnos brevemente cómo surgió la FNCA, cuáles han sido sus hitos más destacados y en qué actividades estáis centrados actualmente.

Leandro del Moral.- La constitución del núcleo originario de la FNCA surgió al calor de la organización el Primer Congreso sobre Gestión y Planificación del Agua celebrado en Zaragoza en 1998. Esa iniciativa fue una respuesta a la necesidad de coordinar e impulsar la enorme energía de elaboración científico que había despertado el debate social sobre el Plan Hidrológico Nacional, en el contexto de lo que significaba en esos mismos momentos la elaboración de la Directiva Marco del Agua.

Hoy, 10 años después, tras las Declaraciones Europea y Latinoamérica de la NCA, decenas de informes y más de veinte libros publicados en la colección NCA (Bakeaz, Bilbao), estamos organizando el VI Congreso Ibérico (4-7 de diciembre en Vitoria-Gasteiz), lo que da idea de la energía y continuidad del esfuerzo.

A.M.- Vuestro discurso casa en general muy bien con los postulados de la Directiva Marco del Agua, aprobada por el Parlamento Europeo hace casi ya 8 años. Transcurrido este tiempo, ¿qué balance haces de su implementación?.

L.M.- Efectivamente, la FNCA nació y se ha desarrollado con una estrategia de interpretación avanzada de la DMA y de apoyo a su aplicación rigurosa. En estos últimos años venimos desarrollando un Observatorio de la aplicación de la DMA en España que hasta el momento se ha concretado en dos jornadas de presentación de resultados (junio 2007 y junio 2008). Como es lógico la valoración incluye luces y sombras. Hemos empezado como mucho retraso (hasta 2004 prácticamente no se hizo nada a escala Estatal); para recuperar ese déficit es necesario reforzar el compromiso político y una mayor aportación de recursos.

Como idea de síntesis diría que en los pasos que se están dando coexisten dos enfoques, dos estrategias contradictorias: la de la DMA y la de la planificación hidrológica tradicional. En los avances que se vienen haciendo se aprecia el riesgo de dos grandes problemas: se siguen sobreestimando los recursos a la vez que se mantiene la actitud tolerante a sobredimensionar o tolerar crecimientos no controlados de demandas, al haberse renunciado a la disciplina (nuevo retraso del programa ALBERCA) y al análisis económico riguroso (sobreestimación de la actual recuperación de costes).

A.M.- Actualmente, se están elaborado los Planes Hidrológicos que servirán para gestionar las demarcaciones hidrográficas en el período 2009-2015. Crees que significarán un avance respecto a los actualmente vigentes, o seguiremos moviéndonos en las mismas coordenadas de la década de los 90.

L. M.- El lema del VI Congreso Ibérico del Agua es “Los nuevos planes de gestión de cuenca: Una oportunidad para la recuperación de los ciclos del agua”. Seguimos defendiendo la gran oportunidad que constituye el proceso de nueva planificación, que no debiera ser una revisión de los viejos “planes hidrológicos”, sino la elaboración, como manda la DMA, de unos nuevos “planes de gestión”, orientados a la recuperación de los ecosistemas acuáticos y la garantía de los usos sociales prioritarios y solventes.

Hasta el momento, sin embargo, los problemas se están agravando y previsiblemente lo seguirán haciendo en el contexto del cambio climático, que obliga, entre otras cosas, a acentuar la atención en la relación de la energía con los ciclos del agua.

A.M.- La Participación Pública es un pilar fundamental de la política sobre el agua impulsada por la Unión Europea. ¿Cuál es tu impresión sobre los avances en este ámbito en España?

L. M.- Acabamos de desarrollar un “Taller sobre Participación en el proceso de Planificación Hidrológica. Experiencias positivas para la mejora del proceso en la planificación de las demarcaciones hidrográficas en Andalucía” (4 de septiembre), también disponible en la web de la FNCA. Las tres primeras recomendaciones, de un total de doce que allí hacemos sobre este factor esencial de la aplicación de la DMA son:

a) condición imprescindible de partida: fortalecer el compromiso político con los objetivos de la DMA, claridad de objetivos y liderazgo en cada uno de los niveles de la Administración responsable;

b) consolidar un equipo técnico especializado de calidad, experimentado y con los recursos suficientes;

c) garantizar que los resultados de la participación se van a integrar en las decisiones finalmente adoptadas (en el programa de medidas y en el PHC) y asumir el compromiso de devolución de resultados a los agentes sociales participantes.

Hasta el momento, las experiencias están siendo muy desiguales, generandose en algunas cuencas cierta sensación de insatisfacción con el proceso.

A.M.- En los últimos años venimos asistiendo a un gran debate en España acerca de la incardinación de las competencias sobre la gestión del agua en los Estatutos Autonómicos. Lo hemos visto con el estatuto andaluz, el aragonés, el valenciano o el manchego. ¿Crees que el Estado debe mantener la primacía en la planificación de las cuencas intercomunitarias?

L. M.- Somos defensores del principio de unidad de cuenca, ampliada a las aguas costeras, por encima de las divisiones político-administrativas nacionales e internacionales. Esto no significa que se pueda ignorar la distribución real de competencias sobre políticas con incidencia en el territorio y la consiguiente aplicación del principio de subsidiariedad.

La respuesta a este reto es potenciar la participación activa, la integración de políticas y la coordinación. En estos momentos, además de los problemas en el proceso de participación, se está dejando pasar la oportunidad de constituir y fortalecer la figura clave de los Comités de autoridades competentes. Por otra parte, el mantenimiento de las expectativas, que hay que revisar, de obtener recursos de otras cuencas mediante trasvases, sigue siendo la fuente principal de conflictos interterritoriales.

A.M.- Este año hemos asistido a un importante cambio en la dirección de las políticas ambientales del Estado. ¿Cómo valoras la unión de los antiguos ministerios de medio ambiente y agricultura y la sustitución de Cristina Narbona por Elena Espinosa?

L. M.- Durante la anterior legislatura, el Ministerio de Medio Ambiente hizo esfuerzos por impulsar el cambio de modelo de gestión y planificación del agua en España. La paralización del trasvase del Ebro en 2004 fue una decisión histórica, que pese a la crisis provocada por la sequía en Cataluña y la confusión creada en torno a ella, va a seguir constituyendo un punto de referencia en el necesario cambio de estrategia desde la perspectiva de la gestión sostenible de los recursos.

El mayor reproche que se puede hacer al anterior equipo es no haber sido capaz de vencer las resistencias de los grupos de presión opuestos a los cambios necesarios. Parte de de esa resistencia ha procedido de los grupos de presión agrarios opuestos a la modificación de los precios del agua, al control de las extracciones ilegales de aguas subterráneas, a la necesaria reestructuración del sobredimensionado regadío y al desarrollo en profundidad de la nueva orientación de la Política de Desarrollo Rural frente a la política agraria tradicional. El nuevo Ministerio tiene, precisamente, como uno de sus principales retos integrar adecuadamente las políticas de Desarrollo Rural (como las de Cambio Climático y Costas) en la lógica de la DMA.

A.M.- Por último, Leandro, acaba de clausurarse la Exposición Internacional de Zaragoza. ¿Cuál es tu valoración del evento?

L. M.- La FNCA ha colaborado activamente en el diseño de contenidos y en el desarrollo del programa de actividades del Pabellón de las iniciativas ciudadanas, El Faro, coordinado por la Fundación Ecología y Desarrollo. Los cientos de miles de visitantes de este pabellón han podido apreciar el rigor, el espíritu crítico y la relevancia de estos contenidos y actividades. El compromiso y lealtad con las decenas de ONGs participantes en este proyecto no nos han impedido discrepar activamente (también para esto se puede consultar la web) de las actuaciones de Expo 2008 incoherentes con su lema de “Gestión sostenible del agua”, de entre las que sobresale el desafortunado proyecto de navegación fluvial.

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