Cristina Narbona, una "heroína del medio ambiente" para la revista Time

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En su último número, la revista 'Time' la señala como uno de los «héroes» mundiales del medio ambiente por su larga trayectoria en este campo, su convicción y un ardor guerrero en defensa del medio natural "raro entre los políticos".

La cabecera estadounidense ilustra su portada con un árbol alegórico y los nombres de 35 "visionarios", políticos, científicos, comunicadores, etc. que, al margen de ideologías, han alzado la voz y puesto su grano de arena contra el cambio climático, las amenazas a la biodiversidad y a favor del uso sostenible de los recursos naturales.

Junto a Narbona, actual representante de España ante la OCDE, aparecen gentes tan dispares como Arnold Schwarzenegger, actor, ahora gobernador de California y el republicano más activo contra las emisiones de CO2; Alice Waters, propietaria de Chez Panisse (California), el restaurante de comida orgánica más famoso del mundo; el novelista Kim Stanley Robinson y sus tramas sobre un apocalipsis climático; o la ex ministra de Medio Ambiente de Brasil, Marina Silva.

Ésta es la traducción del artículo dedicado a Cristina Narbona y Marina Silva:

Marina Silva y Cristina Narbona Ruiz no podrían ser más diferentes..., o más parecidas. Silva es una indígena brasileña nacida pobre en la selva tropical; sólo aprendió a leer a los 14 años. Narbona Ruiz se crió en Italia como hija de periodistas españoles en el exilio por las represiones de la época de Franco. Silva pasó los comienzos de carrera construyendo un movimiento sindical entre la selva tropical junto con el activista Chico Mendes; Narbona Ruiz subió la ladera política en el Partido Socialista español. Pero una vez que las dos escaladas llegaron a los Ministerios de Medio Ambiente en sus respectivos países, ambas dijeron lo que pensaban con tanta pasión, que llegaron a ser inquietantes para los gobiernos que las habían nombrado.

Desde muy joven, Silva vio el daño que los intereses de empresas irresponsables están haciendo al ecosistema de Brasil. De niña, en vez de ir a la escuela, trabajó en el aprovechamiento forestal del caucho de los árboles para ayudar a mantener a sus 10 hermanos y hermanas. Vió como los bulldozers se llevaban sus árboles, limpiando las tierras para las carreteras que conectarían la selva tropical con el resto de Brasil. No se trataba solamente de los árboles que fueron devastados, sino también de la vida de muchos brasileños que dependen de la selva tropical. Junto con Mendes, luchó contra la deforestación desde la base, mediante la movilización de los sindicatos de siringueros (trabajandores que se ocupan de la extracción del caucho). Más tarde se trasladó a la corriente política principal, convirtiéndose en la primera siringuera en el Senado de Brasil en 1994. Cuando el Presidente Luiz Inácio Lula da Silva llegó al poder en 2002, Silva fue la opción obvia para Ministra de Medio Ambiente. La outsider estaba dentro.

Narbona Ruiz nunca fue realmente una outsider, antes de pasar a la política enseñó economía en la Universidad de Sevilla. Pero, al igual que Silva, Narbona Ruiz se atrevió a enfrentarse a los más poderosos intereses - en su caso, la industria de la construcción que ha enladrillado gran parte de la costa mediterránea española. Cuando se convirtió en ministra de Medio Ambiente en 2004, impulsó las políticas que han hecho de España un país líder en energía renovable. Pero el verdadero momento heróico de Narbona Ruiz, llegó cuando puso en marcha un plan para limitar la construcción de la línea de la costa en un intento de devolver las playas españolas a un estado más natural. Narbona Ruiz fue elogiada por los ambientalistas, pero se ganó poderosos enemigos en el mundo de los negocios; cuando el nuevo gabinete socialista se formó en 2008, se encontró fuera de su puesto de trabajo.

El destino de Silva fue similar. Después de seis tumultuosos años Ministra de Medio Ambiente de Brasil, luchando en una batalla perdida contra los líderes industriales y políticos deseosos de desarrollar la Amazonia a cualquier coste, Silva renunció en protesta en mayo. Los ecologistas se pusieros de luto, pero Silva no ha dejado de luchar por el medio ambiente, todavía sirve en el Senado. Tampoco Narbona Ruiz, que es ahora embajadora de España ante la OCDE. Ambas mujeres fueron víctimas de los caprichos cortoplacistas de la política, pero siguen siendo símbolos duraderos de coraje en una guerra más larga para conservar el medio ambiente. A pesar de que no podría haber comenzado la vida de una forma más diferente, Silva y Narbona Ruiz han llegado a adoptar el mismo papel: asediadas defensoras de la tierra.

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