Mejillones hermafroditas y peces bisexuales proliferan en la costa vizcaína

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En marzo de 2004, un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la UPV/EHU que estudiaba el aparato reproductor de los mejillones encontró algo sorprendente en la ría de Urdaibai: una elevada proporción de mejillones hermafroditas, mucho más alta de lo que podría considerarse normal. Sin embargo, ese hallazgo no cogió de improviso a los científicos. Las investigaciones que habían realizado en la década de los 90 ya habían probado que los contaminantes ambientales pueden influir en la reproducción de los organismos acuáticos.

El grupo Biología Celular en Toxicología Ambiental, de la que dirige la catedrática Miren P. Cajaraville dedujo que numerosos compuestos químicos presentes en el agua influyen en el crecimiento, comportamiento, reproducción y función inmune de los organismos, debido a que interfieren con el sistema endocrino. Por esa razón, a dichos compuestos se los conoce como 'disruptores endocrinos'. Se trata de alquilfenoles (entre otros, los derivados de detergentes y cosméticos de uso doméstico), pesticidas, plastificantes, derivados del petróleo y hormonas sintéticas. En ocasiones, influyen en los propios organismos; otras veces, sus consecuencias aparecen en la segunda o en la tercera generación.

Organismos bisexuados

La alta proporción de mejillones hermafroditas y las alteraciones encontradas en el desarrollo de sus gametos dieron pie al proyecto DERBIUR, que finalizará en diciembre de 2008. El objetivo de esta investigación es definir la posible presencia de disruptores endocrinos en Urdaibai y analizar las alteraciones que esas sustancias pueden provocar en los moluscos bivalvos (mejillones, ostras...) y en los peces.

También en esta ocasión han logrado resultados significativos. Por un lado, en mejillones han confirmado las alteraciones en el desarrollo de los gametos (las células masculinas o femeninas necesarias para la reproducción). Por el otro, han detectado una alta prevalencia de intersex en los peces (concretamente, en los mubles o corcones), en torno a la depuradora que procesa las aguas residuales de Gernika; un tercio de los mubles macho de esa zona tiene gametos femeninos.

Los biomarcadores, pistas de las alteraciones

Para llegar a estas conclusiones, además de los análisis microscópicos, los investigadores de la UPV/EHU se han servido de distintos biomarcadores. Por ejemplo, han estudiado los cambios en los niveles de vitelogenina de los peces. La vitelogenina es una proteína específica de las hembras que se utiliza como biomarcador de la feminización. De hecho, el equipo de Miren P. Cajaraville ha observado que algunos mubles macho también expresan dicha proteína.

También han analizado cómo cambian los niveles de expresión del gen llamado aromatasa. Se trata del gen responsable de la síntesis de las hormonas estrogénicas (hormonas sexuales femeninas). Las enzimas que codifica ese gen son capaces de convertir las hormonas masculinas en femeninas. Han hallado que los mubles intersex tienen niveles de expresión más altos del gen aromatasa que los mubles macho o hembra.

Es más, gracias a los análisis químicos realizados por el CID/CSIC de Barcelona, se han encontrado niveles altos de metabolitos de alquilfenoles en la bilis de los mubles. Por tanto, los alquilfenoles podrían ser los responsables de las alteraciones encontradas en los mubles.

El grupo investigador cuenta con un laboratorio móvil para realizar disecciones en el mismo momento en que los peces son sacados del agua. Algunas de las muestras que obtienen de dichas disecciones se fijan allí mismo para después analizarlas en el microscopio, y el resto se congela para realizar los análisis de proteínas y expresión génica en el laboratorio de Biología Celular e Histología de la Universidad.

Mirando al futuro

Los resultados obtenidos por los investigadores de la UPV/EHU coinciden con los de las investigaciones que se están realizando a nivel internacional. Y, además, el CID/CSIC de Barcelona ha logrado en los peces del río Ebro resultados similares a los de Urdaibai.

El equipo que dirige la catedrática Miren P. Cajaraville ya ha puesto en marcha otro proyecto de investigación, esta vez centrado en los alquilfenoles. A través de ensayos de laboratorio controlados, quieren probar la relación causa-efecto entre dichos compuestos y las alteraciones sufridas por el sistema endocrino de los mubles y los peces cebra.

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