El exceso de humedad y las bajas temperaturas condicionan las labores agropecuarias en Navarra

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Las temperaturas relativamente frías de la última semana y las precipitaciones, frecuentes aunque no muy abundantes, han provocado unos excesos de humedad cuyos efectos están siendo perjudiciales en muchos lugares de Navarra y para muchos cultivos, según recoge el Informe semanal sobre la situación del campo elaborado por el Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente.

En los cereales de invierno, tanto de secano como de regadío, se observan parcelas, sobre todo en zonas húmedas de Tierra Estella y Cuenca de Pamplona, que están padeciendo una podredumbre en la semilla que mermará considerablemente el índice de germinación y nascencia. También se observan ciertos efectos de amarillamiento en las plántulas jóvenes por los excesos de humedad y una ralentización general en la evolución de estos cultivos debido sobre todo a las bajas temperaturas.

El citado informe señala que el exceso de humedad también están repercutiendo en la imposibilidad de acabar la sementera del trigo en tierras en las que estaba previsto instalar este cultivo, sobre todo en ciertos secanos de zonas más norteñas donde las precipitaciones otoñales ya imposibilitaron la siembra más temprana. También los abonados de cobertera y ciertos tratamientos de herbicidas se están haciendo esperar ante la imposibilidad de maniobrar la maquinaria en fincas muy pesadas por la humedad.

Las frecuentes precipitaciones están condicionando igualmente la actividad agrícola y el ritmo de desarrollo de los cultivos de regadío. Así, fincas en las que se había recolectado tempranamente el maíz o el bróculi con la intención de sembrar trigo ven truncada esta labor por el exceso de humedad del terreno. La recolección del maíz se está retrasando porque las condiciones del terreno y de las plantas no lo permiten, al tener que trabajar con excesos de humedad.

La recolección de crucíferas también se está viendo perjudicada y las condiciones meteorológicas están propiciando el desarrollo de ciertas enfermedades. Además, al helar también en zonas del Levante, se detecta un déficit de producción de crucíferas, lo que ha originado una elevación del nivel de precios, sobre todo para el destino en fresco, que en cierta manera salva la rentabilidad del cultivo.

Cultivos para industria y de invernadero

Uno de los pocos cultivos que se han visto favorecidos por la meteorología es el de habas para industria. Sin embargo el cultivo del guisante, destinado también para industria, está paralizado. Sólo se ha podido realizar la siembra temprana en unas pocas parcelas de la zona de Buñuel en diciembre, que están sin nacer, mientras que la mayoría están a la espera de que las condiciones sean favorables para la siembra.

Al suavizarse algo las temperaturas a lo largo de la última semana se ha reanudado el corte de verduras de invernadero, que se había interrumpido semanas atrás, aunque el ritmo de crecimiento es muy lento. La presión de la demanda está provocando que se realice el corte sin haber llegado la planta a un desarrollo adecuado y con tamaños muy reducidos. La ralentización de la producción ha influido en la oferta de producto y ha ocasionado cierta elevación de las cotizaciones en el mercado, por lo que los precios de productos están siendo más satisfactorios para los productores.

El corte de cardo lleva buen ritmo y son muchas las parcelas en las que ya se ha levantado el cultivo. También hay fábricas que ya están dando por finalizada su campaña de transformación. Ciertas partidas han sufrido las consecuencias de las heladas, ya que, al estar atado, muchas hojas se han helado, mermando su rendimiento. No obstante, está transcurriendo una muy buena campaña de cardo, lo mismo que lo fueron la de acelga y borraja. Por último, se puede dar casi por finalizada la campaña de molturación del olivo, quedando sólo unas pequeñas partidas en el trujal de Arróniz.

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