La Universidade de Vigo y la empresa CIS patentan una boya inteligente que resuelve los problemas de los sistemas clásicos

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Fruto del trabajo desenvuelto en el Grupo de Procesado de la Imagen y Realidad Virtual y en el departamento de I+D+i de la empresa CIS, Centro de Investigaciones Submarinas SL, nace la HidroBoya, un sistema inteligente de monitorización de calidad de aguas tecnológicamente muy superior a cualquiera otra boya que está siendo empleada en la actualidad, tanto en España como en el extranjero.

La innovación del producto le permitió lograr en tan sólo un par de meses la patente número 61224557 concedida por la Oficina de Patentes de Estados Unidos, lo que garantiza la propiedad intelectual del producto a sus creadores, en este caso, la Universidad y la empresa CIS.

La Hidroboya, presentada esta semana en las instalaciones de la universidad, introduce en el mercado un sistema de muestreo de agua a distintas profundidades que, sin modificar la naturaleza y características de las muestras, permite la obtención de datos sobre sus características físico-químicas mediante sensores situados en la superficie y albergados en un o varios compartimentos con condiciones ambientales controladas que garantizan la calidad de lectura de datos y reducen significativamente el mantenimiento del sistema.

La presentación contó con la presencia del director del área de Programas de Transferencia de la Universidad, Lorenzo Pastrana, quien destacó que el joven producto “es una prueba más del compromiso de la Universidad con la transferencia del conocimiento y ratifica a Vigo como la institución del Sistema Universitario Gallego que más compromiso tiene con el tejido productivo”.

Las boyas tradicionales tienen elevados costes y breve vida útil

La principal ventaja del sistema patentado, válido también para aguas dulces, radica en el hecho de que resuelve muchos problemas que las boyas convencionales más avanzadas, que se están empleando incluso en EEUU, no solucionan. Los sistemas empleados hasta ahora pueden llegar a alcanzar precios de alrededor de medio millón de euros por boya, tienen elevadísimos costes de mantenimiento y sólo miden aguas superficiales. “El sistema que nosotros presentamos ahora da soluciones en tiempo real y es capaz de hacer lecturas a cualquier profundidad”, destaca el profesor Julio Fernández, director del grupo de Procesado de la Imagen y Realidad Virtual.

La innovación que introduce la HidroBoya viene dada por el sistema de muestreo, que sitúa los sensores en compartimentos cerrados sin estar en contacto con el agua, excepto en los momentos de hacer las medidas, en un ambiente controlado, lo que los mantiene siempre en perfecto estado.

Con las boyas tradicionales, en las que los sensores están sumergidos, los períodos de vida útil son muy cortos y a las pocas semanas de su instalación quedan total o parcialmente inutilizables debido a la corrosión y al importante número de microorganismos que se le adhieren. “Esto supone que alrededor de cada dos semanas hay que limpiar los sensores, calibrarlos, etc y esto no es gratuito, ya que estamos a hablar de trabajos en el mar y, en muchas ocasiones, a profundidades importantes, lo que dispara el precio de este tipo de servicios”, subraya Carlos Durán, responsable de CIS.

Julio Fernández, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación, destaca también el hecho de que la HidroBoya tiene una función que le permite limpiarse y calibrarse de forma autónoma y enviar los datos de manera automática a un servidor a tierra. “Es decir, tienes una boya de muy bajo mantenimiento, con control remoto y que puede hacer todo tipo de analíticas”, recalca.

Nace con el aval de la Oficina Nacional de Patentes de Estados Unidos

Siguiendo los trámites habituales, la patente es de momento una provisional patent application, es decir, “provisional y secreta”. A los 18 meses saldrá publicada en la Oficina Nacional de Patentes de Estados Unidos como patent application application o lo que es lo mismo, “una invención de un invento”. A partir de ese momento será cuando las empresas y centros de investigación interesados podrán acceder al producto.

Desde él punto de vista de los creadores, “patentarlo es la mejor manera de ofrecerlo al público. “CIS podría fabricar la boya y emplearla aquí de forma local, pero al patentarlo como una invención en la Oficina de Patentes de EEUU, estará disponible para cualquier empresa o centro de investigación que lo quiera emplear con la única condición de que paguen los derechos al equipo de investigación que desarrollamos el producto” señala Durán.

En todo el proceso de tramitación de la patente fue fundamental él agente de patentes Mateo Aboy, un ingeniero natural de Vilaboa (Pontevedra), que lleva años afincado en Estados Unidos, donde es profesor de la Portland State University y dirige un bufete de abogados especializado en él campo de la propiedad intelectual. Por su parte, Aboy, tras un detallado estudio del tema, destaca que “en la actualidad no hay ninguna empresa ni institución a nivel mundial donde tengan una tecnología comparable”, a lo que añade que desde su punto de vista, como agente de la propiedad intelectual, “me parece uno de los inventos con más potencial que he visto”.

Sinergias que forjarán en una spin-off universitaria

La apuesta de este equipo por la transferencia de conocimiento a la sociedad se traducirá en breve en el nacimiento de Hércules Control, una empresa de base tecnológica que surge a partir de las investigaciones del grupo que dirige Fernández en colaboración con el departamento de I+D+i de CIS.

Con la empresa estos investigadores aspiran no sólo a desarrollar nuevos productos tecnológicos nacionales de calidad sino que también pretenden contribuir a crear un equipo multidisciplinar de especialistas salidos de la Universidad dispuestos a prestar un servicio profesional de asesoramiento en señalización marítima, oceanografía y monitorización ambiental de calidad de aguas.

La colaboración entre ambos equipos está ya muy consolidada y juntos tienen desenvuelto multitud de productos, todos ellos relacionados con el mundo de la oceanografía, desde un importante conjunto de innovaciones en materia de cartografía submarina hasta el desarrollo de herramientas de software de gestión de imágenes submarinas o innovadoras linternas de señalización marina.

Economía Social con la Hidroboya

La Directiva Marco de Aguas obliga a articular las medidas necesarias para prevenir el deterioro del estado de todas las masas de aguas superficiales, así como aquellas otras encaminadas a su protección, avance y regeneración, de tal manera que dichos objetivos se alcancen a más tardar en el año 2015.

Esta normativa, junto a otras nacionales y autonómicas, convierten a las diferentes administraciones (gobiernos, ayuntamientos, confederaciones hidrográficas, centros de investigación...) en el principal cliente de la Hidroboya, por lo que el ahorro en este tipo de servicios repercutirá “en un beneficio para las administraciones y, por tanto, en un beneficio para la sociedad en general”.

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