Los sumideros oceánicos de carbono pueden ayudar a reducir el 25% de las emisiones necesarias para paliar el cambio climático

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A dos meses de la próxima Cumbre del Clima en Copenague, el documento Carbono Azul: el papel de los océanos saludables en la captura de carbono, presentado por la ONU durante el National Marine Month en Sudáfrica, señala que estos ecosistemas marinos capturan y almacenan una cantidad de dióxido de carbono equivalente a la mitad de las emisiones anuales del sector del transporte en todo el mundo y advierte de que, en la actualidad, desaparecen a un ritmo siete veces mayor que hace 50 años. Se calcula que cada año se pierde entre el 2% y el 7% de estos sumideros naturales más potentes que las selvas tropicales.

El informe ha sido desarrollado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Educación (FAO, por sus siglas en inglés) y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, así como por científicos destacados de todo el mundo, como el investigador del CSIC Carlos Duarte, uno de los líderes de la iniciativa.

“Sabemos que los cambios en el uso del territorio forman parte del reto que representa el cambio climático. Tal vez menos conocida sea la pérdida global de lo que solemos llamar ‘sumideros de carbono azul’, como los manglares y las praderas marinas, que, de hecho, contribuyen de forma importante al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero derivado de la destrucción de los ecosistemas”, señala el investigador del CSIC.

Duarte recordaba en un artículo publicado el pasado mes de junio por la revista PNAS que el 58% de las praderas submarinas del planeta se encuentra en declive y que cada 30 minutos se documenta la pérdida de una de estas praderas del tamaño de un campo de fútbol en el mundo. En lugares como Asia del Este, por ejemplo, la pérdida de manglares desde 1940 alcanza hasta un 90%.

Almacenamiento durante milenios del CO2

El informe también destaca que el almacenamiento de dióxido de carbono en los océanos puede perdurar durante milenios, frente al almacenamiento de carbono en la tierra, donde el CO2 sólo puede permanecer ‘retenido’ durante décadas o siglos.

Además de resultar claves en la lucha contra el cambio climático por su capacidad de secuestrar CO2, producir oxígeno, reciclar contaminantes y proteger la línea de costa y la biodiversidad, estos ecosistemas marinos nutren a cerca de tres mil millones de personas, y proporcionan el 50% de la proteína animal, así como minerales, a unos 400 millones de personas de los países más empobrecidos del mundo.

El océano ha absorbido ya el 82% del total de energía adicional acumulada en el planeta debido al calentamiento global, pero cada día se depositan en él otros 25 millones de toneladas de carbono. Como consecuencia, los océanos son más ácidos, lo que supone una amenaza para los organismos con estructuras calcáreas.

El director ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para el Medios Ambiente, Achim Steiner, afirma: “Sabíamos que los ecosistemas marinos constituían activos multimillonarios relacionados con sectores como el turismo, la defensa de la costa, las pesquerías y los servicios de purificación de agua; ahora se revelan como los aliados naturales contra el cambio climático”.

El informe Blue Carbon – The role of healthy oceans in binding carbon está accesible en www.unep.org o en www.grida.no con gráficos en alta y baja resolución de uso libre para publicaciones.

Fuente: SINC

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