La Declaración de Bali intensificará la cooperación en cambio climático y biodiversidad

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La XI sesión especial del Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, en sus siglas en inglés) ha concluido en Bali este viernes con una declaración en la que se reconoce la necesidad de fortalecer el papel del UNEP como autoridad medioambiental global que establece la agenda internacional.

“Más de un mes después de la Cumbre de Copenhague, los ministros de Medio Ambiente han hablado con una única voz, clara y sin equívocos”, se ha alegrado Achim Steiner, director ejecutivo del UNEP.

La declaración, donde Elena Espinosa, ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), y Teresa Ribera, secretaria de Estado de Cambio Climático, han representado la posición de la Unión Europea y sus estados miembros, recoge compromisos en cambio climático, desarrollo sostenible, gobernanza medioambiental internacional, economía verde, y biodiversidad y ecosistemas.

En temas de cambio climático, la declaración reconoce la opinión científica documentada por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) sobre la limitación del incremento de la temperatura mundial a menos de 2ºC, y reafirma el compromiso para lograr antes de la cumbre de México de finales de 2010 un acuerdo global.

Además, la declaración respalda la decisión de organizar una Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible en 2012, así como realizar un mayor esfuerzo para fortalecer la arquitectura de la gobernanza medioambiental internacional.

Hacia una economía verde

La declaración de Nusa Dua ha reconocido la economía verde para el desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza, ya que puede abordar los retos actuales, aportar oportunidades de desarrollo económico y múltiples beneficios para todas las naciones pues de aquí a 2050, habrá 9.000 millones de personas en la Tierra.

Por esta razón, el documento ha permitido hacer un llamamiento para desarrollar el Plan Estratégico de Bali para el apoyo tecnológico y el desarrollo de capacidades que favorece a los países en desarrollo y las economías en transición.

Ante las amenazas y la presión que sufren la biodiversidad y los ecosistemas, la celebración en 2010 del Año Internacional de la Biodiversidad es una oportunidad “única” para tratar el tema y lograr los objetivos de la Convención sobre Diversidad Biológica (CBD).

“Frente a la degradación que persiste en el medio ambiente, a las amenazas de la contaminación y los residuos químicos, y a los desafíos del cambio climático, la inmovilidad no es una opción”, ha añadido Steiner.

Los países se han comprometido en intensificar su cooperación en el control de movimientos transfronterizos de residuos peligrosos (Convención de Bâle), el comercio internacional de ciertos productos químicos y pesticidas (Convención de Rotterdan), y la prohibición de algunos contaminantes orgánicos persistentes (Convención de Stockholm).

Fuente.- SINC

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