El Proyecto BIOCOP desarolla una nueva técnica para detectar toxinas en marisco gracias a fondos comunitarios

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Los consumidores que desconfían del marisco ya pueden respirar tranquilos, puesto que unos científicos de la Universidad Queen's de Belfast (Reino Unido) han creado una prueba que permite verificar si está en buen estado. Esta novedosa herramienta es fruto del proyecto BIOCOP («Nuevas tecnologías para la detección de múltiples contaminantes químicos en alimentos»), al que se adjudicaron 9,62 millones de euros por medio del área temática «Calidad y seguridad de los alimentos» del Sexto Programa Marco (6PM) de la UE.

El equipo científico, perteneciente al Instituto Queen's de Agroalimentación y Uso del Suelo, opina que esta herramienta no sólo permitirá eliminar las toxinas del marisco antes de su introducción en la cadena alimentaria, sino que también traerá cambios considerables a la industria pesquera mundial.

Según expertos en alimentación, actualmente se necesitan hasta dos días para comprobar toxinas potencialmente dañinas en el marisco. Con la nueva técnica, en la que se emplean biosensores, el proceso de verificación se reduce a apenas treinta minutos. En definitiva, los plazos se acortan y los resultados son más fiables. La prueba permite detectar toxinas que pueden hallarse en el marisco y provocar parálisis a quien las consuma. Cerca del 25% de los intoxicados por estas toxinas fallecen.

«Ciertas toxinas secretadas por algas y que se concentran en el marisco constituyen un riesgo muy importante para los consumidores y pueden ocasionar graves daños económicos al sector de la acuicultura», explicó el profesor Chris Elliott, jefe del Instituto de Agroalimentación y Uso del Suelo y también coordinador del proyecto. «Aunque hace tiempo que se sabe de la existencia de estas toxinas, sigue habiendo una gran inquietud acerca de la eficacia de las pruebas empleadas para detectarlas. Además, cada vez se hallan más indicios de que el cambio climático está multiplicando los casos de intoxicación en todo el planeta, a raíz de lo cual se imponen vedas en los caladeros de marisco afectados.»

Según informó el profesor Elliott, la nueva técnica se basa en ciertas «proteínas detectoras» extraordinarias que permiten captar cantidades ínfimas de toxinas en vieiras, ostras, mejillones y otras clases de marisco.

«Esta prueba no sólo reforzará la seguridad del marisco consumido; también repercutirá considerablemente en el sector de la acuicultura a nivel mundial, que se esfuerza por solucionar el problema en aumento de las toxinas planteado por el cambio climático», señaló el profesor Elliott.

El equipo científico ya ha suscrito un acuerdo con el grupo Neogen Europe (Reino Unido) para comercializar este ingenio. «Éste será el tercer producto de estas características para la acuicultura creado por Queen's y Neogen Europe, ampliando así la extraordinaria gama de pruebas rápidas de seguridad alimentaria con las que cuenta esta empresa y reforzando el prestigio de Queen's como entidad líder en el sector», declaró el investigador de Queen's.

Otra noticia relacionada es que el Organismo para el Control de Alimentos y Medicamentos (FDA, Estados Unidos) ha adjudicado a Queen's una subvención por valor de 500.000 dólares estadounidenses (cerca de 388.000 euros) para seguir desarrollando esta prueba al otro lado del Atlántico. Para tal fin se efectuarán pruebas tanto en laboratorios como en embarcaciones en el instante de extraer el marisco. Según los investigadores, de este modo se logrará acortar radicalmente el plazo de comercialización de las capturas.

El proyecto BIOCOP reunió a 32 socios científicos de dentro y fuera de Europa. Los Estados miembros de la UE que han participado en el proyecto, finalizado el pasado otoño, fueron Bélgica, República Checa, Alemania, Irlanda, España, Francia, Italia, Lituania, Países Bajos, Austria, Finlandia, Suecia y Reino Unido.

Fuente.- CORDIS

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